La aerolínea de bajo costo Flybondi acordó suspensiones rotativas con su personal, garantizando el 70% de los ingresos, mientras opera con apenas tres de sus trece aeronaves. La medida busca estabilizar la empresa ante las constantes cancelaciones y demoras que afectaron a más de 350.000 pasajeros en el último año.
Flybondi alcanzó un principio de acuerdo con la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF) para implementar suspensiones rotativas de personal. La medida se extenderá hasta que la empresa logre recomponer su flota, ya que actualmente solo tres de sus trece aviones se encuentran operativos, situación que generó semanas de cancelaciones y problemas operativos.
El entendimiento entre la empresa y el gremio, que aún debe homologarse en la Secretaría de Trabajo, contempla suspensiones colectivas con una garantía del 70% de los ingresos para los empleados. Las partes señalaron que el acuerdo incluye otras medidas de corto plazo para sostener la operación hasta que se normalice la disponibilidad de aeronaves. Además, la empresa y el gremio retomarán las negociaciones sobre otros temas pendientes, entre ellos la recomposición salarial prevista para el último trimestre del año.
La situación de la compañía se agravó en las últimas semanas. El lunes pasado, la aerolínea llegó a operar en Aeroparque con una sola aeronave y, en la actualidad, cuenta con tres aviones activos. El objetivo de la empresa es elevar ese número a ocho en los próximos meses.
De forma paralela, la firma redujo su plantilla. Fuentes del sector indicaron que hoy Flybondi tendría alrededor de 1200 empleados, luego de que unos 300 trabajadores aceptaran los retiros voluntarios ofrecidos por la compañía.
Cambio de liderazgo y planes de expansión frustrados
La crisis también impactó en la conducción de la aerolínea. En las últimas semanas, varios directivos dejaron la empresa. Entre ellos, habría presentado su renuncia Paz Lovisolo, quien asumió como CEO en febrero pasado en reemplazo de Mauricio Sana. La gestión operativa estaría bajo la órbita de Leonel Dopazo, gerente de Operaciones.
Flybondi inició sus operaciones en Argentina en 2018, en el contexto de la apertura del mercado aerocomercial impulsada durante la presidencia de Mauricio Macri.
A mediados de 2025, la compañía cambió de control accionario. El fondo Cartesian dejó de ser su principal inversor y ese lugar pasó a ocuparlo COC Global Enterprise, cuyo CEO es Leonardo Scatturice, empresario con vínculos con el gobierno de Javier Milei. Como parte de los planes de la nueva gestión, la aerolínea anunció en diciembre pasado un programa de expansión que contemplaba la incorporación de 35 aeronaves Airbus y Boeing para aumentar su flota un 230% en los siguientes cuatro años. Sin embargo, ese mes y el siguiente estuvieron marcados por un elevado número de cancelaciones, en parte debido a demoras en la llegada de aviones alquilados. En ese contexto, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) labró actas de infracción por suspensiones de vuelos sin aviso previo.
Impacto en los pasajeros y desempeño operativo
Según datos de la consultora Adventus, entre el 1° de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026, Flybondi canceló más de 2500 vuelos, lo que afectó a más de 350.000 pasajeros.
Solo en mayo, la puntualidad de la compañía fue del 26,64%, mientras que las cancelaciones representaron el 46,93% de los vuelos programados. En el mismo período, Aerolíneas Argentinas registró una puntualidad del 89,77% y una tasa de cancelación del 0,56%, mientras que JetSmart alcanzó una puntualidad del 90,13% y cancelaciones del 0,32%. Con información de La Nación.








