El salario mínimo acumula diez meses de caída real y se encuentra en uno de los niveles más bajos de las últimas tres décadas

Un informe elaborado por especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet advirtió que el salario mínimo, vital y móvil (SMVM) de Argentina registra un poder adquisitivo inferior al que tenía en 2001. El estudio señala que la remuneración mínima acumula diez meses consecutivos de caída real, perdió un 66% de su valor desde su máximo histórico de 2011 y debería más que triplicarse para recuperar su capacidad de compra original.

El salario mínimo, vital y móvil (SMVM) de Argentina atraviesa uno de los momentos de mayor deterioro de las últimas décadas. Así lo revela un informe elaborado por el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana, dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en conjunto con el Conicet, que concluye que el poder adquisitivo actual de la remuneración mínima es inferior al registrado en 2001.

Según el estudio, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 el salario mínimo real acumuló una caída del 39,3%, mientras que su valor actual representa apenas un tercio del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011.

El informe precisa que el SMVM vigente en abril de 2026 asciende a 357.800 pesos mensuales. Sin embargo, para mantener el poder de compra original que tuvo esta remuneración cuando fue concebida, debería ubicarse entre 1.509.000 y 1.838.000 pesos, de acuerdo con los cálculos realizados por los investigadores.

La remuneración mínima fue creada en junio de 1964 durante la presidencia de Arturo Illia. En aquel momento se fijó un salario de 14.000 pesos y se estableció el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, integrado por representantes del Estado, los trabajadores y las cámaras empresarias. La normativa original establecía que el ingreso debía ser suficiente para cubrir alimentación, vivienda digna, vestimenta, educación de los hijos, asistencia sanitaria, transporte, vacaciones, esparcimiento, seguros y previsión social para una familia tipo integrada por dos adultos y dos hijos.

Para ilustrar el poder de compra de aquella época, el informe recuerda que en 1964 un trabajador que percibía el salario mínimo podía adquirir aproximadamente 107 kilogramos de carne vacuna, ya que el kilo de asado costaba 130 pesos. Además, el alquiler de un departamento de tres ambientes bien ubicado en la Ciudad de Buenos Aires representaba el 53% de ese ingreso, mientras que un boleto de colectivo, con un valor de 6 pesos, permitía realizar 2.333 viajes con un único salario mínimo.

salario pretendido salario mínimo

El trabajo sostiene que el deterioro del SMVM no responde a una única administración, sino que forma parte de un proceso de largo plazo. El salario mínimo alcanzó su máximo histórico en septiembre de 2011, cuando equivalía a 1.059.903 pesos medidos a valores constantes de abril de 2026. Desde entonces inició una tendencia descendente que atravesó distintos gobiernos.

Cuando asumió la actual administración en noviembre de 2023, el salario mínimo ya había perdido el 44% de su poder adquisitivo respecto de aquel récord y se ubicaba en 589.124 pesos. A partir de diciembre de 2023, la caída se profundizó con una contracción del 15% debido a la aceleración inflacionaria, seguida por una nueva baja del 17% en enero de 2024.

Aunque posteriormente hubo algunos períodos en los que los aumentos nominales lograron igualar o superar la inflación, las mejoras fueron insuficientes para revertir la tendencia general.

El estudio destaca que desde julio de 2025 el salario mínimo acumula diez meses consecutivos de pérdida real. Las variaciones registradas fueron de -0,5% en julio, -0,5% en agosto, -2% en septiembre, -2,3% en octubre, -0,5% en noviembre, -0,9% en diciembre, -1% en enero, -1,2% en febrero, -4,7% en marzo y -1% en abril.

Los especialistas remarcan que la situación se agravó especialmente durante septiembre y octubre de 2025, cuando el SMVM permaneció congelado en 322.200 pesos mientras los precios continuaban aumentando.

Como resultado de este proceso, la pérdida acumulada desde el máximo histórico de septiembre de 2011 alcanza el 66%, ubicando al salario mínimo real por debajo de los niveles observados en 2001 y en uno de los valores más bajos de los últimos treinta años.

El informe también advierte que este fenómeno se desarrolla en un contexto de deterioro más amplio de los ingresos laborales. Desde noviembre de 2023, el poder adquisitivo de los salarios del sector privado registró una caída del 4,8%, mientras que en el sector público el retroceso llegó al 17%.

Asimismo, la remuneración promedio de los trabajadores registrados del sector privado alcanzó en marzo de 2026 los 2.111.085 pesos, cifra que se encuentra un 14,9% por debajo del máximo histórico de la serie, registrado en mayo de 2013.

A este escenario se suma la pérdida de empleo formal. De acuerdo con los datos citados por la UBA y el Conicet, el empleo asalariado privado formal acumula una reducción de 206.000 puestos de trabajo respecto de noviembre de 2023. Los sectores más afectados desde septiembre de 2025 fueron la industria y el comercio.

Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en febrero de 2026 el total de trabajadores asalariados registrados ascendía a aproximadamente 10 millones de personas, en un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo y la retracción del empleo formal.

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

ULTIMAS NOTICIAS

Newsletter

Columnas