Hugo Manuel Gómez, cabo primero de Gendarmería Nacional oriundo de Eldorado, aseguró que fue apartado de sus funciones tras una denuncia por violencia de género que la Justicia archivó por inexistencia de delito. También afirmó que fue sometido a una internación involuntaria y reclama su reincorporación laboral.
Hugo Manuel Gómez, cabo primero de Gendarmería Nacional y oriundo de Eldorado, denunció públicamente una presunta persecución laboral dentro de la fuerza y reclamó su reincorporación a las funciones que desempeñaba en Santiago del Estero, luego de permanecer más de un año en situación de disponibilidad.
Durante una entrevista con el programa Arriba Misiones, Gómez relató que la situación comenzó el 17 de julio de 2025, cuando acompañaba a su esposa —también integrante de Gendarmería— durante el nacimiento de su hijo en una clínica de Santiago del Estero.
Según sostuvo, mientras se encontraba junto a su pareja en una habitación del centro de salud, personal policial y de Gendarmería irrumpió en el lugar en el marco de una denuncia por presunta violencia de género.
“Entraron a la habitación personal de la Policía, personal de Gendarmería, más de 15 personas con armamentos, incitando a querer que ella firme un acta diciendo que yo supuestamente le golpeaba y estaba haciendo disturbios en la clínica”, afirmó.
El efectivo aseguró que fue retirado del lugar de manera arbitraria y posteriormente sometido a una internación involuntaria por 43 días, lo que le impidió conocer a su hijo recién nacido durante ese período.
Gómez sostuvo además que las actuaciones se basaron en un diagnóstico relacionado con problemas de salud mental que, según afirmó, se realizó sin las evaluaciones correspondientes por parte de especialistas.
Tras recuperar la libertad, indicó que debió permanecer tres meses en Misiones para someterse a distintos tratamientos y evaluaciones psicológicas y psiquiátricas. Según explicó, todos los informes concluyeron que estaba en condiciones de retomar sus tareas.

El gendarme afirmó que obtuvo certificados de aptitud emitidos por profesionales civiles y por juntas médicas vinculadas a la propia fuerza, aunque señaló que esos documentos no fueron aceptados por autoridades de la región donde presta servicios.
“Tuve el apto, no encontraron ningún tipo de anomalía, orientando que retorne mis actividades laborales”, aseguró.
En relación con la causa por violencia de género, Gómez señaló que recientemente fue archivada por la Justicia debido a la inexistencia de delito.

Además, indicó que la denuncia no fue presentada por su esposa sino por otra integrante de la fuerza. Según manifestó, busca que la Justicia determine las responsabilidades correspondientes y esclarezca el origen de las acusaciones.
“Yo lo que pido es que se realice una solución. Esta gente no puede hacer semejantes acusaciones o falsas denuncias para perjudicar a un funcionario”, expresó.
El cabo primero también afirmó que durante sus 12 años de servicio nunca registró sanciones ni antecedentes disciplinarios y consideró que la situación afectó no solo su carrera profesional, sino también a su entorno familiar.
Actualmente continúa residiendo en Santiago del Estero junto a su esposa y su hijo, mientras espera una resolución administrativa que le permita regresar a sus funciones dentro de Gendarmería Nacional.
“No sé cuál fue el motivo de semejantes atribuciones hacia mi persona y hacia mi familia. Lo único que busco es que esto se esclarezca”, concluyó.








