En el marco del Día del Periodista, el programa Primer día transmitido por el stream de Misiones Online se convirtió en el escenario de un profundo debate sobre los desafíos urgentes que atraviesa la comunicación en la región. Con la conducción en estudio y la participación de destacados protagonistas del sector, la mesa de análisis reunió a Carlos Valenzuela, Gabriel Fusté, Kelly Ferreira, Tony Lindstrom, Rafael Cortés, Marcelo Ovalle y Mario Samaniego. A lo largo de la emisión, los invitados aportaron sus miradas sobre la devaluación institucional de la prensa, la compleja realidad económica de las empresas periodísticas locales y la necesidad de defender la rigurosidad frente al avance de la desinformación en las redes sociales y las nuevas herramientas tecnológicas.
La actualidad de los medios de comunicación locales quedó bajo análisis a partir de las descalificaciones permanentes y la persecución política que provienen desde las esferas más altas del Gobierno nacional, un escenario hostil que busca tildar la actividad de acto delictivo y etiquetar a sus trabajadores como personas venenosas.
Esta devaluación reputacional e institucional se entrelaza de forma directa con la crisis financiera del sector, donde la demonización de la pauta publicitaria ataca el sostenimiento lícito de las empresas y el empleo en un contexto provincial complejo. Al no contar con recursos extraordinarios como la soja o el petróleo, las firmas periodísticas dependen de un mercado interno golpeado por la recesión, el adormecimiento del consumo y el consecuente cierre de comercios, factores que ya obligaron a ajustar el recurso humano en el interior profundo de la región para garantizar la supervivencia de las estructuras tradicionales.
Frente a la pérdida de credibilidad y a la proliferación de noticias falsas, operaciones y descalificaciones gratuitas en las plataformas digitales, el debate planteó la necesidad de revalorizar el oficio a través de la honestidad intelectual, la investigación y el doble chequeo riguroso de los hechos.
Si bien se reconoció que el uso independiente de la tecnología asegura la libertad de prensa en la vía pública, se advirtió que la inmediatez de las redes sumerge a las audiencias en un océano informativo con apenas quince segundos de profundidad, lo que acentúa los sesgos de confirmación y alimenta un paracaidismo mediático que la sociedad consume por morbo.
De una manera u otra todos dijeron que ni la inteligencia artificial ni la automatización pueden reemplazar el criterio, la curaduría y la sensibilidad social del ojo humano, por lo cual este proceso de crisis debe ser tomado como una oportunidad indispensable para que la prensa asuma sus responsabilidades, contextualice la información con seriedad y sostenga su rol como el nexo más confiable de la comunidad.
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