Las dificultades para alinear a la propia tropa y para sostener alianzas con espacios afines le valieron al Gobierno nacional dos reveses en el Senado que amenazan la agenda legislativa libertaria. En un escenario de tensión, Bullrich se diferencia del Presidente y contiene a los heridos que deja la conducción karinista. Las provincias recuperan protagonismo en el tablero nacional, lo que pone en duda las aspiraciones de crecimiento territorial de LLA. La visita de Santilli a Misiones estuvo atravesada por esa tirantez. En la provincia, el espacio Encuentro Misionero, encabezado por Carlos Rovira, sigue marcando la agenda desde la Legislatura en un contexto que no está ajeno de tensiones, especialmente con algunos intendentes.
La cúpula política libertaria, encabezada por la hermana Karina y sus lugartenientes, los primos Menem, confiaba en que el triunfo electoral en las legislativas del año pasado resultaría suficiente para avanzar con agenda propia en el Congreso sin necesidad de tantos acuerdos con el universo no libertario. La aprobación de leyes como la reforma laboral y el nuevo régimen penal juvenil parecía abonar esa teoría, pero las internas en el oficialismo y la falta de atención a los aliados cambiaron el panorama y el oficialismo volvió a penar en el Senado.
La aprobación del pliego de Verónica Michelli, contra la voluntad de Javier Milei, y la postergación del tratamiento de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada fueron las primeras dos señales de alerta para el Gobierno nacional desde que se conformó el nuevo Congreso.
El oficialismo ahora enfrenta la necesidad de recomponer alianzas para evitar que dos traspiés se conviertan en una seguidilla de derrotas cuando haya que tratar en el Senado proyectos más relevantes como la Reforma política, Ley Hojarasca y Zonas frías.
La Cámara Alta sigue siendo la principal fuente de dolores de cabeza para las fuerzas libertarias. No sólo porque allí el equilibrio de fuerzas es más parejo, sino porque la presidencia del cuerpo está en manos de la compañera de fórmula devenida en férrea opositora, Victoria Villarruel, y la del bloque libertario recae en Patricia Bullrich, figura con aspiraciones propias que no siempre obedece los dictados de “El jefe” Karina.
La veterana de mil partidos supo llevar a la práctica el mandato de mano dura con la protesta callejera, que es uno de los postulados centrales de la plataforma libertaria, y eso le valió no solo un lugar central en la consideración del electorado centroderechista sino también la jefatura del bloque de LLA en Senadores.
Al dejar el puesto que ocupaba el Ejecutivo y asumir un cargo electivo en el Legislativo, Bullrich dejó de depender administrativamente del Presidente, que ahora no la puede despedir ni “renunciar”. En coincidencia con esa mayor independencia, la excandidata del PRO comenzó a despegarse de los asuntos más polémicos en los que se mete el gobierno libertario.
Fue la única figura importante del oficialismo que se animó a soltarle la mano al radioactivo Manuel Adorni, en abierto desafío a la orden expresa que bajó Karina de blindar al Jefe de Gabinete de meteórico ascenso patrimonial.
Esta semana volvió a despegarse de la línea dura oficialista al marcar una “objeción de conciencia” en la votación del pliego de Verónica Michelli, aspirante a ocupar una poltrona el Tribunal Oral Federal 3 de La Plata. El pliego en cuestión había sido propuesto por el Ejecutivo nacional, pero luego el presidente Milei pidió bajarlo cuando se dio cuenta de que estaba postulando a una cuñada del periodista Hugo Alconada Mon.
El encono del Presidente contra todos los periodistas que manifiesten alguna disidencia, que se convierte en odio contra los que se animan a investigar su gestión, le jugó en contra. Milei volvió a mostrarse como un autócrata al oponerse a la designación de una jueza sin más argumento que su parentesco con un periodista crítico y Bullrich vio allí una nueva oportunidad para marcar diferencias.
Anticipó que no votaría en contra del pliego de Michelli y puso a disposición del Presidente su renuncia a la jefatura del bloque de LLA. Sin el respaldo de su propia jefa de bancada, a los libertarios les resultó imposible sumar adhesiones al insólito embate presidencial contra la cuñada de Alconada Mon y el pliego en cuestión terminó aprobado.
El núcleo libertario no solo perdió la batalla legislativa, también terminó con el relato golpeado. Nunca consiguieron articular un argumento mínimamente sostenible que justifique el pedido de bajar a Michelli y la resistencia de Bullrich solo hizo que el tema ganara más visibilidad. Ahora Milei debe decidir si profundiza el papelón cajoneando un nombramiento aprobado por abrumadora mayoría o si firma el decreto y da vuelta la página.
Con los pies en 2026 y la vista en 2027
Los planes de reforma política del Gobierno nacional, que incluyen la derogación de las PASO, lo alejaron de algunos de sus aliados naturales, como el PRO y la UCR. Más allá de los argumentos que se esgrimen públicamente para eliminar o para sostener las elecciones primarias, lo que se está discutiendo es el tablero político de cara a 2027.
En LLA prefieren enfrentar una oposición atomizada y temen que se conforme algún tipo de frente de “centroderecha republicana” que reúna los pedazos rotos del radicalismo y del PRO con libertarios dejados en la banquina por la férrea conducción karinista. Una alianza de esa naturaleza podría captar el voto antiperonista desencantado con Milei, lo que podría no resultar suficiente para ganar la presidencia, pero sí para evitar una reelección.
Para ordenar ese hipotético frente, resultaría necesario sostener las PASO para avanzar en un esquema como el de Cambiemos en 2015 en el que gana conduce y los que pierden acompañan desde la comodidad de algún cargo bien redituado.
Al peronismo también le vendría bien resolver su interna en una primaria para juntar fuerzas rumbo a las generales.
De allí el interés del oficialismo nacional en derogar las PASO y la resistencia de las demás fuerzas.
En ese contexto, el futuro del proyecto de Reforma política que impulsa el Gobierno es todavía una incertidumbre. Por lo pronto, la camaleónica Patricia Bullrich ya se puso al volante de la ambulancia para atender a los heridos por Karina. En las últimas semanas se mostró en varias oportunidades con el mendocino Luis Petri y con el tucumano Mariano Campero, dos figuras que conservan pretensiones dentro de sus provincias pero que retrocedieron en la consideración del armado que supervisan los primos Menem bajo la atenta mirada de Karina.
Protagonismo de las provincias
En su paso por Misiones, el ministro de Interior, Diego Santilli, dejó en claro el orden de prioridades, “el año que viene aspiramos a que Javier Milei reelija y sea el primer presidente de la historia argentina contemporánea no peronista que gane una elección y sea reelecto”, dijo.
De acuerdo con esa hoja de ruta, para que el proyecto reeleccionista de Milei llegue a buen puerto, resulta necesario avanzar en la agenda legislativa que impulsa el oficialismo. Desde esa fuerza repiten que las leyes que pretenden sancionar terminarán de estabilizar el rumbo económico y que en 2027 “la economía le ganará a la política”.
Por lo bajo reconocen también que la eliminación de las PASO les facilitará el camino dificultando el armado de frentes opositores.
Pero los libertarios no tienen los votos suficientes para avanzar en esa reforma política y sus aliados de ocasión, el PRO y buena parte de la UCR, no se los van a prestar, mucho menos el peronismo. De allí el renovado interés del Gobierno nacional por estrechar lazos con provincias que tengan voz propia en el Senado.
El problema para las aspiraciones territoriales libertarias es que ninguna de esas provincias estará dispuesta a negociar con un Gobierno nacional que les compita de manera agresiva dentro de sus propias jurisdicciones.
Los casos citados de Petri y Campero se incluyen en esa lógica. Ambos son dirigentes bien valorados dentro del esquema libertario, pero impulsarlos como candidatos en sus respectivas provincias enfriaría las relaciones con el mendocino Alfredo Cornejo, a quien consideran un aliado valioso en Casa Rosada, y con el tucumano Osvaldo Jaldo, que sin necesidad de ponerse la peluca supo prestar manos a la causa mileista en votaciones clave.
Justamente esta semana, mientras en el Congreso naufragaban las pretensiones presidenciales de bloquear el pliego de la jueza que cometió el pecado de ser cuñada de un periodista, el ministro Santilli reactivaba su agenda de trabajo con gobernadores.
El mencionado Jaldo pasó por Casa Rosada donde se reunió con Lule Menem y con el titular de la cartera de Interior. Reclamó fondos y hablaron de perspectivas electorales.
El viernes Santilli llegó a Misiones con un orden de prioridades bien preciso: primero fue a la Legislatura a visitar a Carlos Rovira, después almorzó con el gobernador Hugo Passalacqua y terminó su periplo con una reunión con dirigentes locales de LLA, entre ellos el presidente del partido en Misiones, Adrián Núñez y el diputado nacional Diego Hartfield.
Durante su encuentro con Rovira, el funcionario nacional se ocupó de agradecer el acompañamiento que legisladores misioneros brindaron a distintos proyectos promovidos por la administración del presidente Javier Milei y destacó “la actitud de diálogo y construcción de consensos” que caracteriza a los representantes de la provincia.
Para el proyecto libertario la primera y más absoluta prioridad es la reelección de Milei y mientras eso dependa de la gobernabilidad que pueda aportar un puñado de administraciones provinciales, las chances electorales de los delegados de LLA en esas jurisdicciones estarán limitadas.
Por su parte, desde el Gobierno provincial entienden que mantener canales abiertos con su par nacional aporta soluciones prácticas para provincias que deben sostener obras, servicios y programas propios en tiempos de escasez de recursos.
Pulso provincial
La escena política provincial empieza a estabilizarse después del cimbronazo que significó la creación de Encuentro Misionero. La previa a la sesión de los jueves en la Legislatura se convirtió en el principal escenario para la política vernácula. Allí se pronuncian los anuncios más significativos y desfilan las nuevas caras de la última construcción calculada por el ingeniero de la política, Carlos Rovira.
Esta semana el eje estuvo puesto en la cuestión ambiental y en la problemática yerbatera.
Por un lado, Rovira destacó que Misiones logró la certificación internacional de reducción de emisiones por más de 13 millones de toneladas de dióxido de carbono y en breve sumará el aval del Gobierno nacional para emitir bonos verdes. Anunció además que, a efectos de garantizar la conservación del patrimonio natural certificado, se montará un “escudo satelital” para la detección temprana de cualquier evento que pudiera dañar a la selva.
Por otro lado, se avanzó en el proyecto de trazabilidad del mercado yerbatero, también anunciado por Rovira, que pretende dar una respuesta diferente a las herramientas tradicionales de regulación de mercado que quedaron sin efecto con la llegada de Milei.
La iniciativa busca construir una plataforma tecnológica capaz de registrar el recorrido de cada lote de yerba, transparentar operaciones y generar información pública sobre el funcionamiento de la cadena productiva.
“En mercados concentrados, la información también constituye una forma de poder. Cuando unos pocos actores conocen en detalle la dinámica de precios, volúmenes y transacciones, mientras miles de pequeños productores operan con información fragmentada, la asimetría se profundiza. La apuesta del oficialismo provincial parece orientarse a equilibrar esa relación mediante transparencia y trazabilidad”, analizaron desde el espacio que lidera el exgobernador.
La propuesta se complementa con exenciones impositivas para pequeños productores y trabajadores rurales, en una estrategia que intenta aliviar la situación de los sectores más afectados por la crisis yerbatera mientras se construyen nuevas herramientas institucionales.
Esa misma línea de “administración pragmática” destacan otras medidas recientes como la decisión de eliminar las retenciones sobre operaciones realizadas mediante billeteras virtuales para pequeños usuarios y monotributistas, que se suma a otras disposiciones de alivio fiscal, como la suspensión del pago a cuenta en los controles fiscales de ruta anunciada por el Gobernador Hugo Passalacqua el 1 de mayo.
Ordenamiento interno
La tensión interna dentro del oficialismo provincial, que había tocado su pico con la reunión de intendentes en Ruiz de Montoya, bajó decibeles pero no desaparece.
Hubo una segunda reunión, pero esta vez en Montecarlo y con una agenda netamente institucional. Sin embargo, hubo declaraciones de alto contenido político. En respuesta a la propuesta de Encuentro Misionero de limitar las reelecciones a los intendentes, el montecarlense, Julio “Chun” Barreto, propuso que también se limite la cantidad de mandatos de diputados y concejales.
Por su parte, el jefe del Gabinete de ministros, Carlos Sartori, consideró que debe respetarse la autonomía de los municipios expresada en las cartas orgánicas de las comunas que las tienen. Metiéndose de lleno en la carrera electoral, opinó que el gobernador Passalacqua tiene “todo el derecho a buscar su reelección”, aunque -aclaró- “él no se manifestó al respecto” pero que “hay mucha gente que así lo quiere”, en declaraciones a Canal 4 de Posadas.
Encuentro Misionero también mostró presencia territorial. Diputados y más de un centenar de concejales se reunieron en Eldorado en una convocatoria impulsada por el presidente de la Legislatura, Sebastián Macías. “Estamos convencidos de que los tiempos cambian y la política tiene la obligación de escuchar esos cambios, abrirse a nuevas miradas y darle lugar a quienes quieren involucrarse para transformar la realidad de raíz”, sostuvo el organizador.

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