En un contexto económico complejo a nivel nacional, referentes de clubes de barrio advierten por la falta de recursos y dificultades para sostener actividades. En Misiones, una organización comenzó a expandirse y ya articula con decenas de instituciones.
Los clubes de barrio atraviesan un escenario cada vez más complejo en Misiones, en línea con el impacto de la situación económica nacional, que se refleja en la falta de recursos, dificultades para sostener actividades y una creciente demanda social. En ese contexto, comenzó a tomar forma en la provincia la filial local de la Unión Nacional de Clubes de Barrio (UCB), una organización que busca articular y visibilizar la situación de estas instituciones.
Gastón Molina, referente de la entidad en la provincia, describió el panorama actual y puso el foco en el rol social que cumplen los clubes en los barrios. “Creo que son momentos de crisis, son momentos de valorar las segundas casas, los lugares como los clubes de barrio”, afirmó.
En su análisis, remarcó que estos espacios exceden lo deportivo y funcionan como ámbitos de contención. “Acogen a un montón de niños, de niñas, de abuelos también”, señaló, al mencionar incluso la incorporación reciente de un club de jubilados dentro de las actividades relevadas.

La expansión de la UCB en Misiones es reciente y se da en paralelo a un proceso de organización de clubes que buscan sostener su funcionamiento. Según detalló Molina, actualmente trabajan con 47 instituciones, con mayor presencia en Posadas, pero con avances en localidades del interior.
Sin embargo, más allá del crecimiento organizativo, el diagnóstico sobre la situación de base es crítico. “Los clubes de barrio están mal, falta de recursos totales, falta de capacitaciones”, sostuvo. Y agregó que en muchas recorridas se encuentran con problemáticas estructurales: “Te encontrás con profes que no cuentan con materiales, te encontrás con nenes que no comen”.
La realidad que describen desde el sector refleja un impacto directo del contexto económico nacional sobre el entramado social que sostienen estas instituciones. En muchos casos, los clubes funcionan con esfuerzo voluntario y con escasos recursos, lo que limita tanto la práctica deportiva como las actividades complementarias.
En ese marco, Molina planteó que el desafío pasa por mejorar la articulación y el acceso a herramientas. “Los clubes de barrio son esa escuelita que está en el potrero, donde un padre decide enseñar valores”, indicó, al subrayar que muchas veces no se dimensiona su importancia.

Durante las últimas semanas, la organización realizó recorridas por distintos municipios, entre ellos Aristóbulo del Valle y Campo Grande, donde mantuvo contacto con instituciones deportivas y espacios comunitarios. “Es hermoso poder recorrer”, expresó, aunque insistió en que las necesidades son evidentes.
En paralelo, se comenzaron a establecer vínculos con instituciones educativas, en un intento por ampliar el alcance de las acciones. En ese sentido, Molina explicó que el objetivo es integrar distintas áreas del desarrollo comunitario. “Consideramos que la educación y el deporte juntos deben ir de la mano”, afirmó.
Otro de los puntos que surgió en la entrevista fue la necesidad de reconocer el trabajo de quienes sostienen los clubes. “No es el ladrillo, no es la estructura, hay un montón de personas dentro de cada club que trabajan”, señaló, al remarcar que muchas veces el foco se pone solo en la infraestructura.

Además, destacó el valor del deporte como herramienta social. “Lo que nos enseña el deporte es el trabajo en equipo, la tolerancia a la frustración”, indicó, en referencia a los aprendizajes que se trasladan a la vida cotidiana.
En cuanto a la expansión de la red en la provincia, explicó que el crecimiento se da a partir del interés de los propios clubes. “Acá no se necesita más que ganas de trabajar y de crecer”, afirmó, al describir el proceso de incorporación de nuevas instituciones.
El escenario actual, atravesado por limitaciones económicas y demandas crecientes, pone en evidencia la importancia de estos espacios en la vida comunitaria. Mientras los clubes intentan sostener sus actividades, la organización colectiva aparece como una de las herramientas para visibilizar y canalizar sus necesidades.
En ese sentido, Molina resumió el momento que atraviesan: “Creo que necesitamos la unión, el trabajo y que los recursos lleguen donde deben llegar”.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024
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