La directora general de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación del Ministerio de Educación de Misiones, Alejandra Pacheco, destacó las acciones que se desarrollan para promover un uso seguro de internet y alertó sobre los riesgos que enfrentan niños y adolescentes en entornos digitales. También recomendó que las familias acompañen de cerca la actividad de sus hijos en redes sociales.
Ante la creciente preocupación por los riesgos que enfrentan niños y adolescentes en internet, el Ministerio de Educación de Misiones continúa fortaleciendo las acciones de prevención y concientización sobre el uso responsable de las tecnologías digitales. Así lo explicó Alejandra Pacheco, directora general de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), quien remarcó la importancia del acompañamiento familiar y la formación permanente para prevenir situaciones de violencia digital.
La funcionaria señaló que desde 2016 se desarrollan en toda la provincia los talleres denominados “Huellas en la Red”, una propuesta orientada a estudiantes, docentes y familias para reflexionar sobre la presencia digital y los riesgos asociados al uso de internet.
“Así como tenemos nuestra huella digital en el dedo, también dejamos nuestra huella en los entornos digitales. Los talleres se fueron actualizando porque la tecnología cambia constantemente y presenta nuevos desafíos”, explicó.
Pacheco indicó que desde septiembre del año pasado distintas instituciones provinciales y nacionales conformaron una mesa de trabajo para abordar de manera conjunta las problemáticas vinculadas a la seguridad digital. Participan organismos como la Cámara de Representantes, la Policía de Cibercrimen, la Fiscalía de Ciberdelitos, el 911, Grooming Argentina y Faro Digital, entre otros.
Como resultado de ese trabajo se puso en circulación un protocolo de actuación sobre riesgos y violencias digitales destinado a las escuelas. El documento establece procedimientos administrativos y judiciales para intervenir ante situaciones detectadas dentro de la comunidad educativa.
“En el protocolo están descriptas 26 violencias digitales y riesgos, entre ellos el ciberbullying, el sexting, el grooming, los retos virales y distintas modalidades de estafas. Sabemos que no es un documento cerrado porque constantemente aparecen nuevas situaciones”, sostuvo.
Uno de los fenómenos que más preocupa es el grooming. “Es un adulto que se hace pasar por un menor y se gana la confianza de esa persona para explotarla sexualmente. Muchas veces obtiene información personal, conoce sus gustos, dónde vive, a qué escuela va y luego puede llegar a una situación de abuso o extorsión”, explicó.
La especialista advirtió que estos contactos suelen iniciarse a través de videojuegos en línea o redes sociales, espacios donde los agresores encuentran oportunidades para acercarse a potenciales víctimas.
En relación con la edad adecuada para acceder a redes sociales, Pacheco consideró que lo aconsejable es esperar hasta los 13 o 14 años, cuando los adolescentes comienzan a desarrollar una mayor capacidad para identificar riesgos y tomar decisiones responsables. El acceso a los teléfonos celulares en la primera infancia no está recomendado.
La funcionaria reconoció que muchos niños crean perfiles antes de esa edad, por lo que insistió en la necesidad de que madres, padres y tutores supervisen los contenidos que consumen, las aplicaciones que utilizan y las personas con quienes interactúan.
“Tenemos que orientarlos, acompañarlos, ver qué están mirando y con quiénes se comunican. Los riesgos son muy grandes y es necesario dedicar tiempo a conocer qué sucede en esos entornos digitales”, expresó.
Respecto a las herramientas de control parental, consideró que pueden ser útiles para limitar tiempos de uso, supervisar aplicaciones descargadas y conocer la ubicación de los dispositivos, aunque aclaró que ninguna tecnología reemplaza el diálogo y la educación. “Lo más importante sigue siendo hablar con ellos, informarnos e informarles sobre los peligros a los que están expuestos”, señaló.
Finalmente, explicó qué deben hacer las familias ante una sospecha de grooming. La recomendación principal es no intervenir directamente ni eliminar las conversaciones, sino preservar las pruebas y realizar la denuncia correspondiente.
“Hay que resguardar la evidencia y comunicarse inmediatamente con la Fiscalía de Ciberdelitos, la Policía o cualquier dependencia que pueda intervenir. La conservación de la prueba es fundamental para avanzar en la investigación”, concluyó.







