Bernardo Cordeiro, propietario de tres locales sobre la avenida principal de la ciudad fronteriza, afirmó que la caída del ingreso de compradores brasileños provocó cierres, locales vacíos y una fuerte baja en la actividad comercial.
Comerciante de Bernardo de Irigoyen y propietario de tres locales ubicados sobre la avenida Andrés Guacurarí, a pocos metros de la frontera con Brasil y de la Aduana argentina, describió un panorama crítico para el comercio de la ciudad y apuntó contra los controles migratorios como una de las principales causas de la caída de la actividad.
“Hace más de 30 años que estoy en este comercio y ahora están todos cerrados acá. La avenida está muerta”, sostuvo durante una entrevista en la que relató cómo impactó la situación fronteriza en los negocios de la zona.

Según explicó, los controles y demoras en el paso internacional desalentaron el ingreso de compradores brasileños que históricamente circulaban por el sector comercial de la ciudad. “La gente viene a comprar un regalo, un dulce de leche o a comer, y si se olvidan un documento de algún integrante los hacen volver”, señaló.
Además, cuestionó las largas filas que se generan en el paso formal. “A veces están 40 o 50 minutos esperando con el auto en marcha”, afirmó.
Cordeiro sostuvo que mientras los automovilistas y turistas son sometidos a controles, gran parte de la circulación se realiza por pasos informales. “La gente pasa caminando por al lado y más arriba pasan autos, camiones, carretas, doble eje, tres ejes. Eso no es ninguna novedad”, indicó.
El comerciante aseguró que la relación entre ambas ciudades fronterizas siempre funcionó de manera integrada. “Nuestra integración era como un pueblo unido. Mucha gente iba a Brasil a comer y de allá venían a almorzar acá o a comprar”, recordó.

Respecto a sus propiedades, indicó que actualmente los tres locales permanecen sin actividad. “Antes había demanda de alquileres y no se conseguían locales en esta avenida. Hoy, en apenas 100 o 150 metros, hay más de ocho locales vacíos”, expresó.
También contó que en los espacios funcionaban distintos rubros comerciales, entre ellos una vinoteca y un mercado, pero que la falta de movimiento terminó afectando la continuidad de los negocios.
“Dependemos pura y exclusivamente de los brasileños que vienen a comprar. Si ellos no vienen, esto queda vacío”, resumió.
Durante la entrevista, además, cuestionó el accionar de organismos de control y mencionó la existencia de actividades cambiarias informales en la zona. “Hay autos haciendo cambio de moneda y nunca nadie intervino”, dijo.
En otro tramo, reclamó modificaciones en el esquema migratorio aplicado en el área urbana fronteriza. “Migraciones tendría que actuar para la gente que sale más allá del pueblo. Acá no tiene sentido”, manifestó.
Por último, el comerciante sostuvo que la situación podría revertirse si se facilitara nuevamente el ingreso de visitantes brasileños. “Vendría mucho más gente a almorzar, a caminar y a pasear sin problemas”, concluyó.
Ventas supermercados caen en marzo. 📉 Consumo nacional retrocede; sin mejoras. https://t.co/eGOxXREOL0 #Economia #Ventas #Consumo #Misiones pic.twitter.com/WQjYTecrdP
— misionesonline.net (@misionesonline) May 25, 2026
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