El Fondo Monetario Internacional volvió a marcar diferencias con el Gobierno argentino en torno a la política monetaria, cambiaria y el funcionamiento del Banco Central. En el Staff Report correspondiente a la segunda revisión del programa vigente, el organismo recomendó avanzar hacia un esquema de mayor flexibilidad cambiaria, reformar la carta orgánica del BCRA y actualizar la medición de la inflación. En el mismo documento, el equipo económico defendió el modelo actual y rechazó la necesidad de cambios estructurales inmediatos.
La publicación del nuevo Staff Report del Fondo Monetario Internacional sobre la economía argentina volvió a poner en evidencia las diferencias entre el organismo y el Gobierno nacional respecto del rumbo de la política monetaria y cambiaria.
El documento, difundido este viernes y correspondiente a la segunda revisión del programa vigente, plantea que la experiencia internacional en procesos de estabilización “sugiere que sostener la desinflación requiere tiempo y mejoras continuas en los marcos operativos e institucionales”.
En ese sentido, el FMI recomendó modificar el esquema monetario actual para darle mayor protagonismo a la tasa de interés y permitir una mayor flexibilidad cambiaria. “El marco monetario debería evolucionar para permitir una mayor flexibilidad cambiaria y una mayor dependencia de la tasa de interés como herramienta clave de política, donde eventualmente las metas de inflación reemplacen a los agregados monetarios como ancla nominal”, señaló el organismo.
Según el Fondo, la eficacia de la política monetaria basada en el control de agregados monetarios “pierde fuerza” cuando la inflación desciende a niveles similares a los actuales en Argentina. Además, sostuvo que “la relación entre dinero y precios se debilita en entornos de baja inflación”, por lo que consideró necesario repensar el esquema operativo para consolidar la estabilidad de precios.
Otro de los puntos señalados por el organismo fue la necesidad de actualizar la medición de la inflación y fortalecer la independencia del Instituto Nacional de Estadística y Censos. “Debería considerarse una publicación temprana de los datos de inflación basados en ponderaciones de consumo actualizadas, así como el fortalecimiento de la independencia del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)”, indicó el reporte.
Incluso, el Staff Report cuestionó directamente la metodología vigente del índice de precios al consumidor al afirmar que “la demora prolongada en la actualización del índice de precios al consumidor ha dejado la metodología desactualizada y menos representativa de la canasta de consumo actual”.
En relación al Banco Central de la República Argentina, el FMI reconoció avances en materia de transparencia y saneamiento del balance, aunque sostuvo que persisten problemas estructurales. “Deberían continuar los pasos para fortalecer el balance del BCRA (…) a mediano plazo, serán esenciales reformas legales más amplias a la carta orgánica para reforzar la independencia, la gobernanza y la rendición de cuentas del Banco Central, incluyendo salvaguardas contra el financiamiento monetario”, expresó el organismo.

El informe también analizó la situación patrimonial de la entidad monetaria y recordó que el actual gobierno recibió un Banco Central “peligrosamente débil” luego de años de predominio fiscal. Aunque destacó la eliminación de la financiación monetaria directa del déficit y mejoras nominales en el balance, advirtió que continúan las vulnerabilidades debido a la posición neta negativa de reservas internacionales, estimada en un rojo cercano a los USD 10.000 millones.
Según el Fondo, el saneamiento definitivo del balance del BCRA requerirá políticas orientadas a fomentar la remonetización, acumular reservas de manera sostenida y avanzar hacia estándares internacionales de contabilidad y fortalecimiento institucional.
El organismo también alertó sobre los riesgos que implica la baja disponibilidad de reservas líquidas para la capacidad de pago del país. “La baja disponibilidad de reservas líquidas sigue planteando riesgos para la capacidad de pago, especialmente frente a los importantes vencimientos de deuda en el corto plazo y la volatilidad potencial en el contexto de las próximas elecciones presidenciales de 2027”, sostuvo el reporte.
Además, proyectó que los pagos de Argentina al FMI representarán el 8% de las exportaciones en 2030 y el 18% de las reservas brutas del BCRA en 2027.
En materia de recomendaciones, el Fondo insistió en que la estabilización económica debe incluir una política fiscal más estricta, una acumulación más acelerada de reservas y una mayor flexibilidad cambiaria. “Será esencial para mitigar el impacto de shocks y asegurar un acceso estable y sostenible a los mercados”, señaló respecto a la acumulación de divisas.
El documento también cuestionó la fuerte dependencia del Gobierno respecto de la política monetaria como herramienta principal para combatir la inflación, una postura alineada con la visión económica del presidente Javier Milei. “Debería continuarse el movimiento hacia una mayor dependencia de herramientas de política basadas en tasas de interés y la inflación como ancla nominal para orientar mejor las expectativas”, sostuvo el organismo.
Frente a estas observaciones, el equipo económico argentino respondió dentro del mismo informe y defendió el esquema vigente. Según los funcionarios nacionales, “el marco de metas monetarias permitió una rápida desinflación hasta niveles de un dígito bajo”, por lo que consideraron innecesario modificar el ancla nominal.
El Staff Report reflejó además que “las autoridades enfatizaron que, pese al shock negativo sobre la demanda de dinero en 2025, continuaron perfeccionando el marco monetario”, y atribuyeron las dificultades recientes para seguir reduciendo la inflación a la corrección de precios relativos y no a fallas del sistema monetario actual.
Desde el Palacio de Hacienda también rechazaron avanzar hacia un esquema de metas de inflación basado en tasas de interés. “Las autoridades advirtieron que reglas rígidas podrían socavar la credibilidad y que, en los niveles actuales de inflación, los canales de tasas de interés débiles hacen que la meta de inflación sea un sustituto deficiente para las metas monetarias”, señaló el documento.
Además, el equipo económico negó que la actual carta orgánica del BCRA represente un obstáculo para la estabilización o requiera reformas urgentes. También relativizó la comparación con otros países emergentes y sostuvo que la reducción de la inflación se logró con “cumplimiento pleno de contratos preexistentes”, lo que —según afirmaron— fortaleció la credibilidad del programa de estabilización.
Finalmente, el Gobierno aseguró que la remonetización prevista contribuirá a respaldar la compra de reservas y sostuvo que el ritmo de acumulación de divisas dependerá de las condiciones de financiamiento externo, además de rechazar que exista una relación tan estrecha entre reservas y riesgo país como plantea el Fondo.
El Staff Report dejó en evidencia que las diferencias entre el FMI y el Ministerio de Economía respecto de cómo consolidar la desinflación y fortalecer el sistema financiero continúan abiertas. El debate abarca el rol del Banco Central, la política monetaria, la acumulación de reservas, la medición de la inflación y la sostenibilidad macroeconómica de largo plazo en la Argentina.
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