El empresario cárnico Juan Carlos Zaracho, propietario de Carnicerías La Estancia, analizó la situación actual del sector y aseguró que el consumo cambió por la pérdida del poder adquisitivo. Sostuvo que las familias redujeron cantidades, alternan más con pollo y cerdo y que muchas carnicerías debieron reconvertirse para sostenerse.
El empresario cárnico Juan Carlos Zaracho, propietario de Carnicerías La Estancia, describió el complejo panorama que atraviesa el sector debido a la caída del poder adquisitivo y aseguró que, aunque la carne continúa presente en la mesa de los argentinos, el volumen de compra disminuyó considerablemente.
“El consumo siempre fue medio estable. Se vende, pero con mucho menos volumen que antes. La gente siempre compra carne, siempre compra lo que puede. Antes compraba por 10.000 pesos y hoy compra por 2.000 pesos”, afirmó Zaracho al explicar cómo cambiaron los hábitos de compra de los consumidores.
Según explicó, las familias comenzaron a alternar más el consumo entre carne vacuna, pollo, cerdo e incluso verduras, aunque remarcó que la carne vacuna sigue siendo un producto buscado. “La gente hoy busca mucho precio, pero también quiere calidad”, señaló.
Durante la entrevista también se refirió al crecimiento de las carnes alternativas y aclaró que el consumo de carne bubalina (búfalo) no es nuevo en la región. “Misiones hace mucho que consume carne de búfalo en su cotidianidad sin saber”, aseguró. Explicó que actualmente este tipo de carne gana terreno por la diferencia de precio respecto al vacuno tradicional.
Zaracho indicó que la media res bubalina puede costar entre 2.000 y 2.500 pesos menos por kilo que la vacuna y sostuvo que la mayoría de los consumidores no logra distinguirlas. “Tenés que ser muy conocedor de carne para diferenciar si es búfalo o vacuno”, afirmó.
El empresario también cuestionó el impacto que tuvo el cambio de hábitos de compra sobre las carnicerías tradicionales. “Las carnicerías como carnicerías estamos muertos”, expresó. Según detalló, antes el cliente acudía primero a la carnicería y luego al supermercado, mientras que ahora sucede al revés.
“Yo tenía solamente carnicerías. Tenía cuatro locales y me quedé con uno”, comentó Zaracho al describir cómo debió reducir su estructura frente a la caída de ventas.
Para el empresario, el principal cambio no está dado por la desaparición del consumo, sino por la reducción de cantidades. “En vez de comprar cinco kilos, comprás dos. En vez de comprar tres o cuatro veces a la semana, comprás dos”, sostuvo. “Todos nos cambiamos en metodología de alimentación particularmente por presupuesto y por calidad”, señaló.
En relación con los precios, explicó que el aumento más fuerte ya ocurrió meses atrás y que actualmente los valores se mantienen por la falta de demanda. “Subió un 30% o 40% y ahora se estabilizó. Todo lo contrario: al no haber ventas, se busca conseguir oferta de media res a mejor precio”, indicó.
Finalmente, Zaracho sostuvo que la carne dejó de ser un producto accesible para convertirse en un bien cada vez más costoso dentro de la dieta familiar. “Antes lo teníamos como bienestar social y hoy no es un bienestar social, es un lujo”, concluyó.







