La comunidad universitaria volverá a movilizarse este 12 de mayo en todo el país en defensa de la educación pública. En Posadas, la concentración será desde las 14 en el Mástil Municipal y reunirá a docentes, estudiantes, no docentes y distintos sectores sociales que denuncian un fuerte deterioro del sistema universitario argentino producto del desfinanciamiento sostenido, la pérdida salarial y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
La convocatoria se da en el marco de la cuarta Marcha Federal Universitaria desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, en un escenario que las autoridades académicas califican como crítico. Desde la Universidad Nacional de Misiones advierten que las dificultades ya impactan de manera directa en el funcionamiento cotidiano de las facultades, en las condiciones laborales docentes y en la permanencia de los estudiantes dentro del sistema.
El decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM, Cristian Garrido, sostuvo que “lo que está en juego es el derecho a la educación pública” y remarcó que la movilización busca defender el acceso de amplios sectores sociales a una universidad “gratuita y de calidad”.
“Estamos convocando a todos los sectores de nuestra comunidad a acompañar la marcha”, expresó Garrido, quien además detalló que la situación financiera atraviesa a todo el sistema nacional de educación, ciencia y tecnología. “Este es el tercer año de incertidumbre respecto de la ejecución presupuestaria y si el presupuesto asignado va a ser suficiente para cubrir el funcionamiento pleno de todas nuestras actividades”, explicó.

Actualmente, la Facultad de Humanidades cuenta con 18 carreras de pregrado y grado distribuidas en cinco edificios, además de tareas de investigación y extensión. Sin embargo, el contexto económico genera cada vez más dificultades para sostener el funcionamiento institucional. “La cuestión salarial no está resuelta, los gastos de funcionamiento tampoco, las becas estudiantiles tienen montos congelados o reducidos y no hay inversiones en infraestructura”, señaló el decano.
En ese sentido, Garrido fue contundente al advertir sobre las consecuencias del ajuste en la calidad educativa. “La calidad educativa está en riesgo si no se mejoran los salarios de los docentes y no docentes, porque se sigue dando clases, investigando y haciendo extensión por un 50% menos del sueldo”, afirmó. Según indicó, muchos trabajadores universitarios deben buscar otras fuentes de ingreso para sostenerse económicamente, reduciendo así el tiempo que pueden dedicar a la actividad académica.
El impacto también alcanza de lleno a los estudiantes, especialmente a quienes llegan desde el interior de Misiones o deben trabajar para sostener sus estudios. “Ya no son estudiantes que trabajan para complementar ingresos, sino trabajadores que buscan la forma de estudiar”, sostuvo Garrido. En ese contexto, remarcó la importancia de políticas de acompañamiento como becas, comedores universitarios y albergues estudiantiles.
Becas congeladas y menos estudiantes alcanzados

La situación de las becas Progresar es otro de los puntos que genera preocupación dentro de la universidad. El secretario de Bienestar Estudiantil de Humanidades, Ricardo Oettel, aseguró que cada vez menos estudiantes acceden al beneficio y denunció falta de previsibilidad en las convocatorias.
“Nos enteramos de las aperturas cuando aparecen en los medios o en el Boletín Oficial. Antes había información clara y en tiempo y forma”, cuestionó. Además, explicó que existen carreras que todavía no están incorporadas al sistema de becas, dejando a estudiantes sin posibilidad de acceder al programa.
Oettel también criticó el congelamiento de los montos. “Hoy la beca es de 30 mil pesos. Con eso un estudiante se compra un kilo y medio de carne”, graficó. Según detalló, la cantidad de beneficiarios dentro de la UNaM cayó de casi 12 mil estudiantes a apenas 5 mil en los últimos años, mientras que para este 2026 aún no existen precisiones sobre el número final de becados.
Desde el sector estudiantil también alertan sobre una creciente crisis de permanencia universitaria. Daniel Gaggietta, integrante del centro de estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas, aseguró que la situación actual es incluso más delicada que la del año pasado.
“Hoy las universidades nacionales están en un estado crítico. Las becas estudiantiles, las becas de comedor y de albergue están cada vez más en crisis”, expresó. Para el estudiante, la implementación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario resulta clave para garantizar la continuidad académica de miles de jóvenes.
Gaggietta aseguró además que ya se percibe una disminución en la cantidad de estudiantes que asisten a clases. “Hace dos años uno veía muchísimos estudiantes y hoy ve aulas reducidas. La universidad pública abre las puertas a todos, pero hoy solo algunos pueden seguir estudiando”, lamentó.
Uno de los sectores más afectados es el de los estudiantes del interior provincial. Según explicó, muchos necesitan al menos cuatro pasajes mensuales para regresar a sus hogares, además de depender de comedores y albergues universitarios. “Más del 60% de los estudiantes trabajan y estudian al mismo tiempo y aun así no logran cubrir gastos básicos como comida o transporte”, afirmó.
La consecuencia directa, explicó, es la prolongación de las carreras y el abandono académico. “Los estudiantes tienen que dividir sus horas entre el trabajo y el estudio. Muchos terminan dejando la universidad porque deben dedicarse completamente a trabajar”, señaló.
En medio de este escenario, la movilización del próximo 12 de mayo buscará volver a poner en agenda el reclamo por el financiamiento universitario y la defensa de la educación pública en Argentina. Desde la comunidad académica insisten en que la crisis ya no es una advertencia futura, sino una realidad que impacta diariamente en las aulas, en los docentes y en miles de estudiantes que intentan sostener sus estudios en un contexto cada vez más complejo.
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