El alivio fiscal anunciado por el gobernador Passalacqua: “era una medida esperada desde hace rato y todo suma en este contexto”, afirmó Alejandro Haene

El contador y asesor de inversiones analizó el impacto de la decisión de Hugo Passalacqua de eliminar por 12 meses el anticipo de Ingresos Brutos. Consideró que beneficiará al entramado productivo, aunque advirtió que la crisis económica es profunda y generalizada.

El contador y asesor de inversiones Alejandro Haene valoró la medida de alivio fiscal anunciada por el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, quien dispuso la eliminación por 12 meses del cobro anticipado de Ingresos Brutos, una decisión que alcanzará al 95% de las empresas de la provincia a partir de julio.

En un contexto económico adverso, el especialista consideró que la medida era necesaria y largamente reclamada por el sector privado. “Todo ayuda. Todo ayuda. Es decir, no hay medida fiscal que no sirva”, sostuvo, al tiempo que remarcó que se trata de un paso en la dirección correcta.

Haene fue claro al señalar que el impacto será positivo, aunque insuficiente frente a la magnitud de la crisis. “Era una medida esperada, desde hace rato, ratísimo diría yo. ¿Quién que no haya pasado por la Confederación Económica no empujó ese tema? Todos, sin excepción”, afirmó .

En ese sentido, destacó que la reducción de la presión impositiva siempre favorece al sector productivo, especialmente en un escenario de retracción del consumo y falta de liquidez. “Todo lo que sea cualquier medida fiscal sirve, y ayuda más al que tiene menos”, agregó.

No obstante, advirtió que el problema es estructural y excede a una sola decisión. “Hace falta más. Hace falta más en el ámbito provincial, en el ámbito nacional y en el ámbito municipal”, planteó, al cuestionar también el aumento de tasas municipales en distintas localidades.

Una economía en crisis y con poco circulante

Más allá del análisis puntual sobre la medida fiscal, Haene trazó un diagnóstico crítico sobre la situación económica tanto a nivel nacional como provincial. “Complicado el país, complicada la provincia, complicadas las ciudades”, resumió.

El especialista describió un escenario de caída generalizada del consumo, con impacto en todos los sectores. “Nadie queda afuera. No hay quien diga ‘a mí no me bajaron las ventas’. En algunos casos se sostiene a costa de bajar la rentabilidad o incluso reducir personal”, explicó .

En esa línea, aseguró que el principal problema actual es la falta de dinero en circulación. “Hoy lo que no abunda es el dinero”, enfatizó, y lo vinculó con el alto costo del financiamiento. “Cuando uno lee la letra chica de las tarjetas de crédito, directamente se te para el corazón, con tasas del 110% más impuestos”, graficó.

También alertó sobre la ruptura en la cadena de pagos, especialmente en sectores exportadores. Indicó que organismos como ARCA mantienen deudas importantes por reintegros de IVA. “Es mucha plata. Es un crédito que no te sirve para pagar ni para invertir, porque no está disponible”, explicó.

“Peor que otras crisis”: caída del consumo y ajuste en la vida cotidiana

Consultado sobre si el escenario actual puede compararse con otras crisis, Haene fue categórico: “Peor”. Y lo argumentó en la falta de circulante y en el deterioro del poder adquisitivo. Al tiempo que explicó que hoy gran parte de los ingresos se destinan automáticamente a deudas y gastos fijos mediante débitos. “Cada vez es menos lo que llega a los bolsillos”, indicó.

El impacto, según describió, se refleja en cambios concretos en la vida cotidiana: menos consumo, reducción de servicios, abandono de transporte escolar y migración hacia alternativas más económicas. “La gente se rebusca como puede para llegar a fin de mes. Ya no importa si es el 30, importa comer todos los días”, afirmó .

Un problema estructural que atraviesa todo el país

Haene también relativizó la idea de que existan regiones que estén significativamente mejor. Si bien reconoció casos puntuales como Vaca Muerta o la minería, sostuvo que se trata de economías de nicho sin efecto derrame.

“Son situaciones excepcionales. Después, la economía grande, la que involucra a más gente, se viene para abajo”, explicó, al advertir sobre el cierre de industrias y comercios en distintas provincias.

En el caso de Misiones, remarcó además una desventaja estructural vinculada a la coparticipación. “Misiones es la octava economía del país, pero cobra como la número 19”, señaló, y consideró que una distribución más equitativa de los recursos modificaría sustancialmente el escenario.

Expectativas económicas y mirada hacia adelante

Sobre las proyecciones del Gobierno nacional, Haene adoptó una postura cauta. Si bien expresó su deseo de que la economía mejore, evitó validar los pronósticos optimistas sin respaldo en indicadores actuales.

“Ojalá que lo que se dice se cumpla, porque si eso pasa, a todos nos debería ir mejor”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que hoy los datos muestran una realidad compleja.

Finalmente, al ser consultado sobre inversiones, indicó que existen oportunidades en sectores específicos, aunque condicionadas por el acceso al financiamiento. “Hay nichos que todavía rinden, pero necesitan tasas razonables. Y eso hoy no hay”, concluyó.

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