Brasil se suma este domingo a la Argentina y Paraguay en la celebración de la obra guaraní-jesuítica en los 30 pueblos

El legado de las Misiones Jesuíticas Guaraníes comenzó hace 400 años en Rio Grande do Sul, con la fundación de San Nicolás, la primera Reducción Jesuítica en el territorio del Tape, como se conocía entonces al actual estado del sur brasileño, vecino a Misiones.

Por eso, este sábado comenzaron los primeros festejos de un año dedicado a esos cuatro siglos de inculturación jesuítico-guaraní. La fecha de fundación de San Nicolás fue el 3 de mayo de 1626.
En vísperas del aniversario, las autoridades de Rio Grande iniciaron los festejos correspondientes al 3 de mayo, este domingo. Para eso eligieron San Miguel de las Misiones, donde se encuentra el Centro Arqueológico San Miguel Arcángel, conocido como Ruinas de San Miguel de las Misiones. San Miguel, entre los 7 pueblos jesuíticos de Brasil, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es uno de los lugares mejor conservados de la gesta que unió a guaraníes y jesuitas.

La primera reducción jesuítica establecida en el actual estado de Rio Grande do Sul, Brasil, fue San Nicolás de Piratiní, fundada el 3 de mayo de 1626 por el padre Roque González de Santa Cruz. Esta misión marcó el inicio de la presencia jesuita en la región conocida históricamente como «Tapé», dando comienzo a las denominadas «Misiones Orientales».
Las Misiones Orientales eran el área de las Misiones Jesuíticas situada al este del río Uruguay, en la Banda Oriental. Allí se encontraban los llamados Siete Pueblos de las Misiones: San Borja, San Nicolás, San Luis, San Lorenzo, San Miguel, San Juan y Santo Ángel. Al sur estaba la Estancia de Yapeyú, cuyos límites alcanzaban el río Negro.
El Camino de los Jesuitas celebra 400 años de una hazaña común a la Argentina, Brasil y Paraguay. Incluye además a Bolivia y Uruguay como un corredor turístico que los conecta, con sus características propias a la epopeya jesuítico guaraní.
Es necesario distinguir que son 30 los pueblos que llevan la impronta de la fusión jesuítico guaraní. En 1626, Argentina y Brasil compartieron las fundaciones de Santa María la Mayor (vecina a Concepción de la Sierra y San Javier) y, en Rio Grande do Sul.

Los primeros misioneros jesuitas llegaron a tierra gaúcha, el 3 de mayo de 1626 para fundar la misión jesuítico guaraní en Brasil. En total, crearon allí los “Siete Pueblos Misiones) con sello de la Orden de San Ignacio de Loyola y de los jesuitas.
El pueblo jesuítico-guaraní se llamó San Nicolás de Piratiní, “a siete leguas de Concepción”, en el actual territorio gaúcho. Fue el 3 de mayo de 1626, según María Angélica Amable, Karina Dohmann y Liliana Rojas.

En 1609 se había creado la primera de las misiones en San Ignacio Guazú (Paraguay), a partir de la que se van construyendo un conjunto de treinta pueblos misioneros: 15 misiones en las actuales provincias de Misiones y Corrientes (Argentina), 8 en el Paraguay y 7 en las denominadas Misiones Orientales (Rio Grande do Sul, Brasil).
En Brasil, actual Rio Grande, erigieron los pueblos de São Francisco de Borja, São Nicolau, São Luiz Gonzaga, São Lourenço Mártir, São João Batista e Santo Ângelo Custódio (7). Son los llamados pueblos orientales, por hallarse al este del río Uruguay.

El escenario brasileño es lo que ahora es Rio Grande do Sul. A Misiones corresponden 4 de las 7 reducciones declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984. Para la Argentina son también Monumento Histórico Nacional.

Si hablamos de cuatro siglos, Misiones los pasó largamente con la fundación jesuítico-guaraní de San Ignacio Miní, Loreto, Santa Ana, Corpus, Candelaria, San José, Apóstoles. Concepción, Santa María la Mayor, Mártires y San Javier (11). Suman 11 pueblos, y en 1627 Concepción de la Sierra cumplirá sus 400 años. En la actual provincia de Corrientes se erigieron San Carlos, Santo Tomé, La Cruz y Yapeyú (4).

En la actual Paraguay (citando al padre verbita José Marx) fueron establecidas San Ignacio Guazú, Santa Rosa, Santa María de la Fe, Santiago, San Cosme y Damián, Nuestra Señora de la Encarnación de Itapúa, Trinidad y Jesús (8). Suman así 30 los pueblos jesuítico-guaraníes, que hoy conforman el Camino Jesuítico Guaraní.

El Camino de los Jesuitas es un corredor turístico multidestino que conecta a Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay a través de una identidad común. Sin minimizar su valor espiritual, la ruta que une a estos pueblos constituye un atractivo turístico internacional.
El gobierno de Misiones declaró al 2026 como “Año de la Conmemoración del Legado Guaraní Jesuítico”, según lo establece el decreto publicado hoy en el Boletín Oficial de la provincia. En Brasil, también se estableció que 2026 sea el año oficial de las Misiones Jesuíticas Guaraníes, por el gobierno gaúcho.

En esta primera aproximación al tema, Misiones ostenta un protagonismo central. No solo por la suma de experiencias y testimonios de este “camino”, sino por las posibilidades de acceso turístico. A ello se agrega el Turismo de Fe, en el cual el viajero encuentra la oportunidad única de unir su oración y su esperanza, al sacrificio sobrehumano de los jesuitas encabezados por San Roque González de Santa Cruz y otros mártires.

Sin ser tildada de interesada en los económico, vale la reflexión de la columnista de Zero Hora, Juliana Bublitz: “las celebraciones de los 400 años de las Misiones Jesuíticas Guaraníes representan un marco de valorización y promoción de la región misionera como destino turístico internacional”.

Resta mucha tela por cortar si el foco apunta al protagonismo único de los guaraníes del actual suelo argentino-paraguayo. Sólo basta con observar sus fechas de fundación.
San Ignacio Guazú (1610), Itapúa (primero en la actual Posadas y luego en la vecina orilla en 1615), San Cosme y Damián (1632), Santa María (1647), Santiago (1651), Jesús (1685), Santa Rosa de Lima (1698), y Trinidad (1706), todas (8) en Paraguay.

Y, sin mencionar los siete pueblos orientales de la actual tierra gaúcha, se agregan en el análisis, los once pueblos misioneros Loreto (1610), San Ignacio Miní (1610), Concepción (1619), Corpus Christi (1622), Santa María la Mayor (1626), Candelaria (1627), San Javier (1629), Santa Ana (1633), San José (1633), Apóstoles Pedro y Pablo (1631), Santos Mártires del Japón (1633), según el jesuita Selim Abou en “La República Jesuítica”. Los cuatro restantes corresponden a suelo correntino: San Carlos, Santo Tomé, La Cruz y Yapeyú.

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