El gobierno nacional entregó miles de bienes decomisados por la Aduana a una fundación libertaria de Misiones 

La Fundación Innovación Misionerista quedó en el centro de cuestionamientos tras recibir mercadería decomisada por la Aduana de Posadas, en el marco de una cesión autorizada por la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei. La decisión, formalizada mediante una disposición publicada en el Boletín Oficial, generó interrogantes sobre los criterios de asignación y la transparencia del proceso.

De acuerdo a la documentación oficial, la entidad fue incluida como beneficiaria de bienes incautados bajo la Ley 25.603, que permite destinar este tipo de productos a fines sociales. La medida se apoyó en disposiciones previas de la Aduana y fue instrumentada por un organismo dependiente del área que conduce Karina Milei.

Sin embargo, uno de los principales puntos que alimenta la polémica es la falta de precisiones en la resolución: no se detalla el tipo ni el volumen de los bienes entregados. En los considerandos solo se menciona que podrían tratarse de artículos de primera necesidad como ropa, calzado, productos de higiene o incluso medicamentos.

A esto se suma un elemento que genera dudas sobre la coherencia del destino de los recursos. La fundación declara actividades vinculadas a la innovación, el desarrollo tecnológico y la inclusión social, sin una relación directa evidente con la distribución de este tipo de mercadería.

Otro aspecto que despertó cuestionamientos es el perfil político de sus autoridades. Dirigentes de la entidad mantienen vínculos públicos con el espacio libertario en la provincia, lo que alimenta sospechas sobre posibles criterios no estrictamente técnicos en la selección de la organización beneficiaria.

También se puso bajo la lupa la rapidez con la que la fundación obtuvo su personería jurídica, un trámite que en este caso se concretó en pocos días, cuando habitualmente puede demorar varios meses.

Desde la propia organización, en tanto, sostuvieron que la entrega no fue discrecional y que se realizó a partir de una solicitud formal evaluada por organismos estatales. Indicaron además que los bienes —que incluirían miles de artículos de uso básico— serán destinados a asistencia social, como comedores, centros de adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad, y que existe un mecanismo de rendición y trazabilidad de la distribución.

Mientras tanto, persisten interrogantes clave: bajo qué parámetros se definió la asignación, cuál es el valor económico de lo entregado y qué controles efectivos existen sobre su utilización final. La falta de información detallada en la resolución oficial mantiene abierto el debate político y administrativo en torno al caso.

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