Desde las primeras horas del Día del Trabajador, distintos puntos de la capital misionera registraron una intensa actividad gastronómica con comidas típicas. La venta callejera y en locales volvió a consolidarse como un clásico para este día.
El 1 de mayo vuelve a mostrar en Posadas una escena repetida año tras año: ollas humeantes, bandejas repletas y largas filas de vecinos que buscaron celebrar la jornada con platos tradicionales como locro, empanadas y pastelitos.
Desde temprano, tanto en barrios como en el centro de la ciudad, se activó la venta de comidas típicas, impulsada por emprendedores, organizaciones y familias que encontraron en esta fecha una oportunidad de trabajo y encuentro con la comunidad.
El locro, protagonista indiscutido de la jornada, concentra gran parte de la demanda. A la par, las empanadas —en sus distintas variedades— y los pastelitos también forman parte del menú más buscado.









