La CGT marcha a Plaza de Mayo por el Día del Trabajador con fuertes críticas al Gobierno nacional y presiones por un paro general

La Confederación General del Trabajo (CGT) sale este jueves a la calle para conmemorar el Día del Trabajador. La central obrera realizará un acto en la Plaza de Mayo, donde homenajeará al Papa Francisco y los tres cotitulares cegetistas, Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, darán discursos con una fuerte impronta crítica al gobierno de Javier Milei.

La concentración, que comenzará a las 15, tendrá la presencia de columnas de manifestantes de diversos sindicatos. Además, se sumarán militantes alineados con Axel Kicillof y La Cámpora, sectores del PJ que por primera vez integraron la comisión organizadora de la movilización. También participará la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), el sindicato de los movimientos sociales. Sin embargo, la izquierda no estará presente, ya que concretará su propio acto el 1 de mayo en la misma plaza. Tampoco participará el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), que agrupa a la UOM, Aceiteros, ATE y las dos CTA, y realizará un plenario este viernes en Pilar para debatir un “programa del movimiento obrero”.

Durante el acto de la CGT, se leerá un documento titulado “El trabajo es con derechos o es esclavo”. Este texto contiene duras críticas contra la reforma laboral y las medidas económicas del Gobierno, las cuales, según la central, provocan el cierre de empresas y despidos. Además, se proyectará un video para rendir tributo al Papa Francisco, quien falleció en abril de 2025. Luego, dos curas villeros compartirán una oración para reivindicar las ideas sociales de Jorge Bergoglio.

Se prevé que sindicatos como Camioneros, UOCRA, UPCN, Sanidad, Obras Sanitarias, los docentes de UDA y la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) movilizarán todo su aparato para llevar gente a la calle.

Tensión interna y reclamos por un plan de lucha

El acto de la CGT se da en un contexto de fuerte tensión sindical. Existen críticas internas hacia la “pasividad” de la central obrera frente a una situación socioeconómica que, según la dirigencia gremial, acumula salarios bajos, paritarias condicionadas, cierre de empresas, baja del consumo y despidos.

Estos reclamos impulsaron a Abel Furlán (UOM) a crear el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), un sector combativo que integra a Aceiteros, ATE y las dos CTA. Furlán no dejó la CGT, a la cual critica, y Osvaldo Lobato, de la UOM, es secretario Gremial de la central obrera.

Ahora, otro sector presiona por una postura más dura contra el Gobierno. Esto se evidenció el martes con una reunión en la sede de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Allí se encontraron Roberto Fernández, Luis Barrionuevo, Omar Maturano (La Fraternidad) y un grupo de dirigentes alineados con el líder gastronómico, como Daniel Vila, Oscar Rojas, Luis Cejas y Roberto Solari. En ese encuentro, expresaron fuertes quejas contra una CGT que “no pelea contra el Gobierno y se limita a ir a la Justicia contra la reforma laboral”. Acordaron pedir por escrito al triunvirato cegetista la convocatoria a un plenario de secretarios generales para discutir un plan de lucha contra las medidas de Javier Milei.

El origen de este reclamo fue un tenso cruce en la última reunión del Consejo Directivo de la CGT, hace tres semanas. En esa ocasión, el barrionuevista Oscar Rojas (maestranza) exigió que la central obrera pelee por las “paritarias libres”. Su sindicato y otros soportan la “pauta salarial a la baja” del Gobierno y las amenazas de no homologación si superan el tope oficial.

Gerardo Martínez (UOCRA), considerado un dialoguista, le contestó que la CGT defiende una política para todos los trabajadores y no debe entrometerse en “la soberanía” de cada sindicato. Agregó que era responsabilidad de Rojas si no había realizado medidas de fuerza por ese tema, como sí lo hicieron otros gremios con conflictos similares.

La respuesta enfureció a Barrionuevo y Maturano. Ellos hablaron con Roberto Fernández, un autoexcluido de la actual cúpula de la CGT, y entre los tres impulsaron una estrategia común: presionar por el comienzo de un plan de lucha. Si no hay una respuesta positiva, Maturano amenaza con renunciar a la CGT. El líder ferroviario planteó a Barrionuevo y Fernández en la reunión del martes en la UTA: “¿Qué carajo vamos a hacer en la CGT si no hace nada? No nos defienden, el Gobierno nos pega a todos y nadie dice nada”.

Endurecimiento de posturas y sanciones

El malestar interno creció tanto que Daniel Vila (Carga y Descarga), un dirigente alineado con Barrionuevo, le pidió a Jorge Sola: “Ponete la campera de Ubaldini”. Con esta frase, aludió al titular de la CGT que entre los años 80 y 90 se convirtió en sinónimo de líder sindical inflexible por su oposición a la dictadura militar y por sus 13 paros generales contra el gobierno de Raúl Alfonsín.

Vila, Barrionuevo, Maturano y Fernández, entre otros, creen que Sola debe ser el único orador en el acto de Plaza de Mayo y animarse a dar un discurso confrontativo contra el Gobierno.

De todas formas, el sector dialoguista no descarta nuevas protestas contra Milei. Gerardo Martínez advirtió a Infobae: “Agotada la instancia judicial contra la reforma laboral, pensamos en un plan de lucha”.

En igual sentido, el cotitular cegetista Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) sostuvo que “el pueblo la está pasando mal”. Remarcó que “la gente no llega a fin de mes y crece la pobreza en un contexto de recorte de ayudas sociales y subsidios”. Por lo tanto, advirtió que “la conflictividad va a seguir escalando” y no descartó “nuevas protestas ni la posibilidad de un paro”. Su par Jorge Sola (Seguros) también se mostró partidario de un endurecimiento ante el Gobierno. Dijo en declaraciones radiales: “Claramente, vamos a ir hacia una medida de fuerza mucho más fuerte”.

Para recalentar aún más el clima sindical para la movilización hacia la Plaza de Mayo, el Gobierno anunció hace 24 horas que impuso una multa récord de $21.241.500.000 al sindicato La Fraternidad. La sanción se debe al no acatamiento de la conciliación obligatoria en su conflicto salarial y por adherir al último paro general de la CGT, el 19 de febrero pasado. También se confirmará una sanción similar y por el mismo motivo contra la Unión Tranviarios Automotor (UTA), pero la multa alcanzará unos 70 mil millones de pesos.

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