En Misiones crece el interés por terapias que combinan frío, calor y compresión para mejorar la recuperación física y mental. Se trata de un enfoque conocido como “Wellness Recovery”, una práctica cada vez más elegida tanto por personas que buscan bajar el ritmo diario como por deportistas que necesitan aliviar dolores musculares.
El licenciado en Kinesiología y Fisiatría y osteópata Derlis Rivero (MP 621) explicó que este tipo de abordaje “sirve para entrenar la mente para recuperar el cuerpo” y tiene como principal objetivo reducir el estrés. “Cada vez son más las personas que buscan bajar un poco el ritmo, salirse de la rutina y sentirse mejor”, señaló.
Además, indicó que también es utilizado por deportistas para disminuir el dolor muscular tras la actividad física y aclaró que puede ser realizado por cualquier persona, siempre que esté guiado y supervisado por un profesional.
Un proceso que combina frío, calor y compresión
Lejos de tratarse solo de sumergirse en hielo, el tratamiento es un conjunto de técnicas. Según detalló Rivero, el proceso suele comenzar con la crioterapia, es decir, la inmersión en agua fría, también conocida como pileta de frío o de inmersión. Luego se pasa a la aplicación de calor, generalmente a través de sauna, y finalmente se incorporan botas de compresión, en el marco de la presoterapia.
Estas botas cumplen una función clave: ayudan a eliminar desechos del organismo, reducir la retención de líquidos y estimular el sistema linfático, favoreciendo la recuperación.
El especialista remarcó que estas prácticas forman parte de la kinesiología desde hace tiempo, aunque en la actualidad ganaron popularidad como tendencia.
El frío y los mitos
Uno de los principales temores está vinculado al uso del frío tras el ejercicio. Sin embargo, Rivero desmintió que sea perjudicial: “Es una vieja creencia pensar que te vas a enfermar. El frío, bien aplicado, aumenta las defensas del cuerpo, estimula el sistema inmune y también el sistema nervioso”.
En ese sentido, explicó que la exposición al frío puede preparar al organismo tanto frente a enfermedades comunes como ante posibles lesiones musculares.
Pese a sus beneficios, el profesional advirtió que no se trata de una práctica que deba realizarse sin control. Uno de los errores más comunes es replicar temperaturas extremas sin adaptación previa.
“No podemos sumergirnos directamente en agua a 4 o 5 grados. La exposición al frío tiene que ser gradual y progresiva, porque de lo contrario puede generar un shock térmico importante”, explicó.
Además, señaló que realizarlo inmediatamente después de una actividad física intensa, cuando el cuerpo tiene elevada la frecuencia cardíaca y respiratoria, requiere aún más control.
Entre las posibles consecuencias de una mala práctica mencionó el descenso del oxígeno en los tejidos, lo que puede provocar calambres, molestias en los tendones y una disminución del rendimiento deportivo. A largo plazo, incluso, podría derivar en lesiones como desgarros o tendinitis.
Una tendencia en crecimiento
Rivero aseguró que la demanda de este tipo de terapias sigue en aumento en Posadas y en toda la provincia. “Cada vez son más las personas que acuden porque es una herramienta efectiva para disminuir el estrés y no tiene efectos secundarios si se aplica correctamente”, afirmó.
También destacó el trabajo articulado con otros profesionales del interior, con derivaciones de pacientes y deportistas desde localidades como Oberá y San Vicente.


















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