Corpus en Pindo-í | Con una inversión de 4.200 millones de dólares, incrementaría en 9% la disponibilidad de energía en el sistema nacional

El proyecto hidroeléctrico de Corpus, con una inversión de 4.200 millones de dólares, propone una central de pasada de 2.800 MW. Aportará el triple de la demanda energética de Misiones y busca mejorar la estabilidad del sistema eléctrico regional y nacional, con una menor afectación ambiental.

El proyecto hidroeléctrico de Corpus se presenta como una obra de gran envergadura para el sistema energético nacional y regional. Luis Bregman, director técnico de la Comisión Mixta del Rio Panará (COMIP) explicó los detalles técnicos de la iniciativa, su ubicación estratégica y el impacto que tendría en la generación y distribución de energía, especialmente para Misiones.

El referente técnico precisó que el proyecto de Corpus constituye una “obra sin volumen de regulación”, lo que la define como “una central hidroeléctrica de pasada”. Además, puntualizó que la ubicación se fijó “a sesenta kilómetros aguas arriba del proyecto de Ita Kwá” y posee una “menor potencia instalada” en comparación con aquel emprendimiento.

“En ese lugar el río es más angosto y tiene una isla en el medio, lo que permite ubicar las obras que se necesitan para el manejo del río, para continuar con la navegación, para generar energía y para de alguna forma laminar crecidas”, detalló el experto. La elección de esta localización no fue al azar, sino que respondió a estudios exhaustivos que evaluaron diversas alternativas.

El cambio en la ubicación del corte de la represa, según el especialista, se decidió tras un análisis pormenorizado de las opciones. “En el estudio original de inventario del proyecto se plantearon tres alternativas. En el año 1997, una consultora inglesa, Knight Pierson, hizo un estudio que evaluó esas tres alternativas”, afirmó. El referente agregó que la alternativa número dos ofrecía una posibilidad constructiva más interesante, pero “se descubrió geológicamente que no era apta”, lo que dejó al proyecto de Pindo’í como principal opción, hasta que estudios ambientales justificaron la recomendación actual.

Desde una perspectiva técnica, el proyecto actual inunda una menor cantidad de hectáreas, lo que implica una afectación ambiental reducida. “La superficie afectada es menor”, confirmó el experto. Además, la potencia instalada del proyecto disminuyó significativamente respecto a la propuesta original debido a las condiciones del mercado energético. El especialista explicó que el diseño inicial contemplaba 4.600 MW, mientras que la propuesta actual se limita a 2.800 MW.

“Eso es como consecuencia de los precios de la energía. Hoy no se está pagando potencia”, sostuvo el referente. Por lo tanto, con los precios de mercado actuales, esta configuración resulta “el aprovechamiento más rentable”. El especialista comentó que, si bien se podría incrementar la potencia, “no se pueden instalar los 4.600 porque no tiene espacio”, lo que valida la solución actual para la potencia establecida.

Etapas y magnitud de la inversión

El desarrollo de un proyecto de esta magnitud atraviesa varias fases. El especialista aclaró que estos emprendimientos se dividen en cuatro etapas: “un estudio de inventario, prefactibilidad, factibilidad y proyecto básico”. En la actualidad, gracias a los avances tecnológicos, las primeras fases se unificaron y agilizaron. “Los avances tecnológicos hicieron que la etapa de inventario y prefactibilidad hoy se unan, porque antes no tenías información topográfica. Hoy bajaste la nube de modelos digitales de elevación que te permiten cuantificar”, explicó.

Actualmente, el proyecto se encuentra en una etapa de prefactibilidad. El objetivo es que “la sociedad conozca la información, conozca el grado de desarrollo y demostremos que la obra es factible, que se puede ejecutar”, afirmó el experto. Para garantizar la viabilidad y optimizar los costos, se realizó un cómputo conservador de la inversión.

La inversión total estimada para el proyecto asciende a 4.200 millones de dólares. El especialista puntualizó la importancia de las etapas de estudio. Para tener una idea, un estudio de factibilidad de esta envergadura puede costar “cincuenta, sesenta millones de dólares”. En ese sentido, el objetivo es que, a medida que el proyecto avanza, “salvo que se detecte algo no previsto, el costo, o sea, la inversión, tendría que reducirse”.

Impacto energético y desarrollo regional

La contribución de Corpus al sistema energético nacional sería significativa. En términos de potencia, el proyecto “es el 9% del sistema nacional”, afirmó el experto. Además, el referente destacó el impacto para la provincia de Misiones: “Triplica la demanda actual de Misiones”.

El proyecto generaría aproximadamente veinte GW, una cifra “similar, un poco menos de lo que entrega hoy Yacyretá”. Esto representa una oportunidad a nivel internacional para mejorar el intercambio de energía ante contingencias y, a nivel nacional, para reforzar la oferta energética.

Para la región, la obra implica la instalación de “dos centros de dos nodos eléctricos de 500 kV”. El especialista enfatizó que esto forma parte de la negociación para que Misiones aproveche esa energía y disponga de “un sistema más estable”. Actualmente, el nodo de la provincia se encuentra en San Isidro, en la punta del sistema. “Si yo le pongo dos nodos, tengo una mayor seguridad de abastecimiento”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que la construcción de las líneas de distribución no recae directamente en COMIP, cuyo mandato es “hacer la obra, proyectar la obra”.

El especialista consideró que es “más que lógico” pensar en una mejora de la infraestructura eléctrica asociada a la represa. No obstante, puntualizó que la responsabilidad de COMIP no incluye el diseño de la distribución. “Es una oportunidad a nivel nacional, a nivel internacional y a nivel regional”, explicó. Agregó que, si se manejan adecuadamente, todas estas oportunidades “confluyen en una mejora del abastecimiento energético de Misiones”.

Sin embargo, el referente advirtió sobre un punto crucial: “Si la energía sale con una línea de continua directamente a Buenos Aires, Misiones no va a tener ningún beneficio”. Este aspecto, que no gestiona COMIP, es un tema de “negociación y de planificación”. El experto concluyó que “no estaría bien visto desde nuestra visión como país que generemos energía en un punto y que esa localidad no tenga energía”, lo que subraya la importancia de que la provincia capitalice los beneficios de la obra.

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