El presidente de APICOFOM y de la Confederación Económica de Misiones Guillermo Fachinello, analizó el impacto de la futura planta de celulosa en Corrientes. Planteó la necesidad de ampliar la masa forestal, mejorar la logística y evitar la concentración del negocio en pocas empresas.
La confirmación de una mega planta de celulosa en Ituzaingó, a unos 80 kilómetros de Posadas, abrió un nuevo escenario para la región forestal del nordeste argentino. En ese contexto, el presidente de la APICOFOM (Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes) y de la Confederación Económica de Misiones, Guillermo Fachinello, analizó el impacto de la inversión y planteó una agenda de desafíos estructurales para el sector.
El proyecto industrial —que prevé una inversión millonaria y la generación estimada durante la construccion de la misma, de unos 13.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos— se apoya en la disponibilidad de materia prima forestal en la región, principalmente pino, y en la creciente demanda global de celulosa. La iniciativa se instalaría en el norte correntino, consolidando un polo forestoindustrial de escala internacional.
En ese marco, Fachinello consideró que el contexto internacional resulta favorable: “En un contexto mundial hay una necesidad del producto que nosotros podemos producir acá naturalmente, que es la madera. Es una muy buena oportunidad”, sostuvo. A su vez, remarcó que el crecimiento forestal en Corrientes responde a un proceso de largo plazo: “Hace muchos años eran campos prácticamente improductivos y hoy hay mucho lugar todavía para plantar”.
El dirigente reconoció que el desarrollo de este tipo de proyectos puede generar tensiones ambientales, aunque lo planteó como parte de un debate necesario. “Por ahí vamos a tener algunos debates con los ecologistas, pero es una realidad”, señaló, en referencia al avance de la frontera forestal.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue la necesidad de integrar a Misiones dentro del esquema productivo que podría generarse a partir de la planta. “Tenemos que tomarlo como un polo industrial maderero que incluya también a Misiones”, afirmó, y advirtió sobre el riesgo de concentración: “Tenemos que debatir que estas grandes empresas tengan incluidas a las pequeñas y medianas empresas”.
En ese sentido, explicó que una de las consecuencias directas podría ser la mejora en el precio de la materia prima. “Estas grandes inversiones van a traccionar a que aumente el valor del raleo y el chip, que hoy está muy deprimido”, indicó. Sin embargo, condicionó ese beneficio a una estrategia de crecimiento del recurso forestal: “Tenemos que ser conscientes de que nos tenemos que poner a plantar y aumentar la masa forestal, para que no quede concentrado en pocas empresas”.
Actualmente, entre Misiones y Corrientes se estima que existen más de 1,2 millones de hectáreas forestadas, lo que posiciona a la región como uno de los principales reservorios de materia prima del país. Fachinello subrayó además una diferencia estructural entre ambas provincias: “En Misiones tenemos muchas empresas distribuidas en todos los pueblos, eso es una fortaleza y también una cuestión social: primero estuvieron las industrias y después los pueblos”.
El impacto de la planta no se limitaría a la producción primaria, sino que generaría una fuerte demanda de servicios asociados. “Van a generar muchos servicios forestales, de transporte y logística”, explicó, al tiempo que insistió en la necesidad de políticas públicas coordinadas entre Nación, provincias y municipios.
Precisamente, la logística aparece como uno de los principales cuellos de botella. El dirigente puso cifras concretas: “Un container que vale 15.000 dólares tiene 5.000 de flete y logística”. En ese sentido, reclamó reformas estructurales: “Tenemos que modernizar nuestras leyes y darnos herramientas más prácticas”.
Entre los puntos críticos mencionó las leyes de cabotaje y el funcionamiento del sistema portuario. Fachinello planteó la necesidad de aprovechar la hidrovía como eje de transporte regional e integrar los puertos de Posadas, Ituzaingó y eventualmente Eldorado. “Tenemos que usar los dos puertos y trabajar todos juntos”, sostuvo.
También comparó los costos logísticos con Paraguay, marcando una desventaja competitiva: “Allá un container cuesta 500 dólares y acá 1.300. Eso nos ayudaría un montón a bajar nuestros costos”. Para el empresario, el denominado “costo argentino” sigue siendo el principal obstáculo para el desarrollo del sector, especialmente en lo referido a logística y energía.
En ese escenario, la instalación de la planta en Ituzaingó aparece como una oportunidad estratégica, pero también como un punto de inflexión que obligará a redefinir el modelo productivo regional. Fachinello lo sintetizó en una idea: capitalizar la inversión sin perder el entramado de pequeñas y medianas empresas que caracteriza a la forestoindustria misionera.







