Condena a perpetua en Mendoza: un hombre abusó y mató a su beba de apenas 2 meses, tras intentar culpar a la madre

La Justicia de Mendoza condenó a prisión perpetua al camillero Gustavo Olguín por el brutal abuso y filicidio de su beba de dos meses. El hombre inventó una serie de mentiras para desviar la investigación e intentó involucrar a su pareja, quien resultó sobreseída.

La brutalidad del crimen de Emma, una beba de apenas dos meses, dejó una marca imborrable en Mendoza. El hecho, sumado a las mentiras que su propio padre tejió para desviar la investigación, se convirtió en uno de los casos más aberrantes de maltrato infantil de los últimos años.

La pequeña ingresó en estado crítico al Hospital Notti. Presentó un cuadro que desconcertó a los profesionales: hematomas, lesiones cerebrales, signos de abuso sexual y desprendimiento de córneas. Ninguno de estos daños podía explicarse como un accidente.

En las últimas horas, la Justicia cerró el expediente con una condena a prisión perpetua para el papá de Emma, Gustavo Ariel Olguín. El hombre finalmente confesó haber matado y abusado sexualmente de la beba. No obstante, antes de admitir el crimen, el camillero intentó zafar con una serie de mentiras y buscó involucrar a su pareja, una farmacéutica de 26 años, quien terminó sobreseída.

La coartada fallida

Durante meses, la investigación avanzó entre sospechas, pericias y versiones cruzadas. En el centro de la escena, Olguín, un camillero de 29 años, lejos de asumir su responsabilidad, intentó construir una coartada basada en excusas y acusaciones.

En su declaración indagatoria, el padre de Emma dedicó buena parte del relato a la relación con su pareja. Aseguró que la farmacéutica lo celaba y lo llamaba insistentemente durante su trabajo. Esto, según su perspectiva, le provocó problemas laborales y lo obligó a renunciar a una clínica. Sin embargo, la investigación demostró que lo despidieron tras filmarlo cuando robaba dinero de la billetera de una colega, indicó el Diario Uno.

El camillero también intentó instalar la idea de que su pareja consumía drogas. Afirmó que la noche del crimen “estaba exaltada, bajo sustancias, como perseguida”. No obstante, los mensajes incorporados al expediente probaron que Olguín generaba peleas por celos infundados. Él mismo reconoció que consumía cocaína, aunque intentó minimizarlo. Dijo que lo hacía “solo 2 o 3 veces al mes”.

Respecto a las lesiones de Emma, Olguín intentó justificar el brutal cuadro. Afirmó que, en medio de la desesperación, le dio “un zamarrón fuerte en la cabeza” cuando la vio agonizando. Sin embargo, los médicos confirmaron que la beba sufrió el síndrome de “shaken baby”. La zamarrearon con tal violencia que tuvo hemorragias cerebrales y desprendimiento de córneas.

El ahora condenado llegó incluso a decir que su pareja “no estaba tan dolida como debía” esa noche. Pero los llamados al 911 de la madre de Emma, incorporados a la causa, la mostraron desesperada cuando pedía auxilio médico.

Olguín también negó la existencia de lesiones sexuales en la beba. No obstante, la autopsia y los informes médicos del Hospital Notti confirmaron hematomas y fisuras compatibles con abuso sexual.

El brutal crimen

Todo ocurrió cerca de las 3 de la madrugada del 13 de agosto de 2023. Emma Olguín ingresó al Hospital Notti en paro cardiorrespiratorio. Los médicos lograron reanimarla, pero la beba murió dos días después. Desde el primer momento, los profesionales sospecharon maltrato infantil y dieron aviso a la Justicia.

Las lesiones resultaron múltiples y de distinta gravedad: hemorragias internas, moretones visibles, signos de abuso sexual y hasta deshidratación. La investigación determinó que la beba fue víctima de una brutal golpiza y abuso en su casa del barrio Infanta, en Las Heras.

En un principio, imputaron tanto a Gustavo Olguín como a su pareja. La acusación sostenía que la madre fue cómplice de la agresión, aunque estaba probado que el día de la muerte no se encontraba en la casa. Había ido a una guardia hospitalaria por una neuralgia. Tras varias instancias judiciales, sobreseyeron a la mujer en junio de 2025.

El martes pasado, Olguín admitió el crimen y el abuso sexual de su hija en un juicio abreviado. La Justicia lo condenó a prisión perpetua y cerró uno de los capítulos más oscuros del maltrato infantil en Mendoza.

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

ULTIMAS NOTICIAS

Newsletter

Columnas