El consumo de cigarrillos electrónicos (vapers) y bebidas energizantes muestra un crecimiento sostenido en adolescentes cada vez más jóvenes, una tendencia que enciende alertas en el ámbito de la salud. Así lo advirtió el médico toxicólogo Francisco Dadic, quien remarcó la baja percepción de riesgo y las graves consecuencias que estas prácticas pueden generar.
Según explicó el especialista, el inicio en el uso de vapers se da a edades muy tempranas, incluso entre los 11 y 12 años, consolidándose a partir de los 15. “Los chicos lo ven como algo natural, parte de una moda o un espacio de encuentro social, sin dimensionar el daño que puede provocar”, señaló.
Dadic enfatizó que uno de los principales problemas es la falsa creencia de que el vapeo es inofensivo o menos dañino que el cigarrillo tradicional. “Se instaló como una alternativa al tabaco, pero hay evidencia clara de que no funciona como sustituto y tampoco reduce los riesgos. Al contrario, mantiene el consumo de sustancias nocivas”, explicó.
En ese sentido, advirtió que tanto el tabaco como los vapers contienen múltiples compuestos tóxicos, muchos de ellos desconocidos. Esto no solo genera efectos inmediatos, sino también consecuencias a largo plazo, incluyendo enfermedades graves como el cáncer.
Entre los daños agudos más preocupantes, el profesional mencionó la aparición del denominado EVALI, una inflamación pulmonar severa que puede comprometer seriamente la capacidad respiratoria y requerir asistencia mecánica. “Hemos visto casos donde los pacientes terminan internados, incluso con respirador”, indicó.
Además, alertó sobre una tendencia creciente a mezclar el vapeo con cannabis, lo que agrava aún más el impacto en la salud.
En paralelo, el consumo de bebidas energizantes también genera preocupación, especialmente cuando se combinan con alcohol. “Al ser estimulantes, hacen que el joven no perciba cuánto alcohol está consumiendo, lo que deriva en ingestas mayores y más riesgosas”, explicó Dadic.
Entre las posibles consecuencias, enumeró alteraciones cardíacas como arritmias, convulsiones y otros trastornos asociados a la sobreestimulación del organismo.
Finalmente, el especialista subrayó la necesidad de reforzar la prevención y la concientización, especialmente en edades tempranas. “El desafío hoy es desnaturalizar estas prácticas y que los jóvenes comprendan que no son inocuas. El impacto en la salud es real y puede ser muy grave”, concluyó.
Cigarrillos electrónicos, la nueva puerta de ingreso al tabaquismohttps://t.co/FSqgzSSC5l
— misionesonline.net (@misionesonline) July 15, 2022
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