El Gobierno nacional atraviesa su momento más difícil. El crecimiento económico se restringe a sectores muy puntuales que no distribuyen y la paciencia en la calle se agota. Ya no solo se discuten los tiempos, también se desconfía del rumbo. La receta libertaria prescribe adaptación a los que van quedando en la banquina, pero no todos pueden hacerlo. Lo dejó en claro el presidente de LLA en Misiones, quien consideró que el sector yerbatero no está en crisis y mandó a los pequeños productores a adaptarse a la nueva situación. La reiteración de casos que muestran a funcionarios libertarios aprovechando los privilegios de la función destruyó el mito del gobierno de la ética. La retórica anticasta ya no sirve para disimular la falta de resultados.
El idilio con Javier Milei parece haber terminado. Tras meses de sostenerse sobre la base de una esperanza casi mística y un rechazo visceral al pasado, el Gobierno nacional enfrenta hoy su encrucijada más crítica. No se trata ya de una simple demora en la llegada del segundo semestre o de una herencia pesada; lo que hoy cruje es el corazón mismo del contrato social libertario: la promesa de que el sacrificio valdría la pena.
Como en toda relación, cuando la etapa del idilio inicial se acaba, lo que deviene no necesariamente es la ruptura definitiva, sino un cambio en las reglas de funcionamiento de esa relación. Cuando el ser idealizado baja a la categoría de persona normal, empieza a ser juzgado de acuerdo a las generales de la ley, desaparece el manto de invulnerabilidad que lo protegía.
Esa es la etapa en la que se encuentra la relación entre Javier Milei y buena parte del electorado que lo eligió en 2023. La gente ya no compra relato, pide resultados concretos que impacten en el metro cuadrado que habita. El problema para el Gobierno libertario es que esos resultados no aparecen y lo que está duda ya no solamente es el tiempo que demorarán en llegar sino el rumbo mismo del plan económico.
Crecimiento asintomático
La economía argentina hoy se mueve a dos velocidades, o más bien, en dos dimensiones paralelas. Por un lado, sectores extractivos y financieros muestran números que el oficialismo exhibe como trofeos de guerra. Por el otro, el consumo masivo y la industria nacional se hunden en una parálisis que no parece encontrar piso.
El problema central no es solo la falta de crecimiento generalizado, sino la naturaleza no distributiva de los sectores que sí avanzan. La riqueza se queda en los nodos de exportación, mientras que la calle —esa que puso el cuerpo y el voto— siente que la reactivación es un concepto abstracto que solo vive en los gráficos que muestra la Casa Rosada.
La baja de la inflación, el logro económico más valorado por el argentino de a pie, dejó de existir en junio del año pasado, desde entonces el índice de precios no deja de subir.
Las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central anticipan un IPC de 3% en marzo, pero la canasta desactualizada que usa el INDEC oculta que el aumento real del costo de vida es bastante mayor.
Aún con una inflación subestimada, el poder de compra de los ciudadanos en promedio aún no mejora. Según la última medición del INDEC, los salarios registrados subieron 2% en enero, mientras que la inflación fue del 2,8% en ese mes. De esta manera, perdieron poder adquisitivo por quinto mes consecutivo y acumularon una baja real del 7,9% en el Gobierno de Javier Milei.
La caída en el poder de compra trajo aparejado un incremento en el endeudamiento de las familias. La mora de las familias con entidades financieras subió por decimosexto mes consecutivo y alcanzó su valor más alto desde 2004. “El dato consolida la idea de que hay una economía con récord de PBI e incluso con récord de consumo privado, pero que al mismo tiempo está mostrando dificultades para derramar en amplios sectores de la sociedad”, destaca un informe de la consultora 1816 distribuido esta semana.
El trabajo destaca que desde octubre de 2024 a esta parte se multiplicó por cuatro la mora en los hogares, que el desempleo creció en 2025 y el salario real privado registrado de enero (último dato del INDEC) fue el más bajo en 18 meses.
Los datos del INDEC publicados este jueves dan cuenta de que la industria argentina profundizó su crisis en febrero con una caída mensual del 4%, el retroceso más agudo en un año. Según el INDEC, el sector acumuló ocho meses consecutivos de contracción interanual, con un desplome del 8,7% respecto a 2025. El primer bimestre cierra así con una pérdida del 6%.
Los sectores clave lideraron el derrumbe: el rubro automotriz se hundió un 24%, el textil un 22,6% y la maquinaria un 20%. Incluso el consumo básico sufrió, con una baja del 7,2% en alimentos y bebidas. La única excepción fue el rubro de petróleo y químicos, que creció un 2,7%.
Los datos oficiales revelan que la actividad industrial tocó su punto más bajo desde junio de 2024. Además, se trata del peor febrero registrado desde el inicio de la serie estadística en 2016. “La fragilidad del mercado interno y los costos de producción mantienen al sector en un ciclo recesivo que no muestra señales de alivio. La industria manufacturera opera hoy en niveles críticos, reflejando el impacto del ajuste en la economía real”, destaca un informe de Wise Capital.
Los que quedan en la banquina
El modelo que impulsa el gobierno libertario puso patas para arriba a la economía nacional. El rotundo cambio generó un puñado de ganadores fácilmente identificables: el agro granero de la Pampa Húmeda, las empresas de energía, la intermediación financiera y la creciente minería. Todas actividades de fuerte sesgo exportador, intensivas en el uso de capital y poco demandantes de mano de obra.
Ajenos a este crecimiento quedaron prácticamente todos los demás sectores de la economía y en franca destrucción, rubros como la industria, la construcción, el comercio y las economías regionales. Todos ellos sectores intensivos en el uso de obra y con anclaje más fuerte en el mercado interno.
La nueva economía generó resultados paradójicos: mientras el PIB crece, la cantidad de empresas en actividad disminuye y se destruye empleo registrado. Según datos oficiales, entre noviembre de 2023 y finales de 2025, el número de empresas se redujo en 22.000 y la cantidad de empleados registrados bajó en 290 mil.
Fieles al credo libertario, en el Gobierno nacional no creen que el Estado deba hacer algo para auxiliar a algunos de estos sectores. Le prenden una vela a la mano invisible del mercado y a que se verifique la teoría de la destrucción creativa que explicó el economista austríaco Joseph Schumpeter.
El propio Milei en varias entrevistas fue muy enfático en recalcar que el modelo no se toca y que a los que les está yendo mal no les quedará otra que adaptarse o desaparecer.
Entre los que están desapareciendo se cuentan los pequeños productores de yerba mate, quienes están sometidos a un proceso de destrucción que no tiene nada de creativo, más bien se trata de una destrucción a secas.
Para ellos el Gobierno nacional prescribe la misma receta: adaptarse o morir.
Lo dejó en claro el presidente de La Libertad Avanza en Misiones, el diputado provincial Adrián Núñez, quien en entrevista con este periodista consideró que la yerba mate no está en crisis, confirmó que mientras el gobierno nacional siga siendo violeta no volverá la regulación de precios y recomendó a los productores que están teniendo problemas que encuentren la manera de adaptarse a la nueva situación.
Se trata de una visión que no contempla las asimetrías estructurales de las economías regionales ni mucho menos las de un productor familiar frente a un gran molino. Pedirle a un pequeño colono que se “adapte” a la desregulación total frente a grandes oligopolios es, en la práctica, invitarlo a su propia desaparición, como ya se experimentó en los 90.
Ya no se discute la velocidad del cambio, sino si el destino final contempla a los actores productivos tradicionales o si estos son meros daños colaterales del proceso.
En la vereda opuesta a esa visión, el Gobierno de la Provincia optó por acompañar institucionalmente a los productores. El propio gobernador Hugo Passalacqua respaldó una presentación judicial para restituir facultades regulatorias al INYM, lo que marca una toma de posición clara en defensa de uno de los sectores clave de la economía misionera. En palabras del propio gobernador, se trata de “defender al productor yerbatero y el equilibrio de toda la cadena”, una definición que sintetiza el enfoque provincial en medio de un contexto nacional complejo.
El Fin de la Superioridad Moral
El relato de la austeridad y la pureza se choca de frente con la realidad de los despachos oficiales. La reiteración de casos donde funcionarios aprovechan los privilegios del Estado —desde nombramientos familiares hasta gastos suntuarios difícilmente explicables— ha terminado por dinamitar el mito del “Gobierno de la Gente vs. La Casta”.
El mito del gobierno de la ética comenzó a desarmarse con la estafa de Libra, que contó con la necesaria participación del propio presidente Javier Milei, se profundizó con los célebres audios de Spagnuolo que desnudaron una trama de corrupción en un área tan sensible como la de discapacidad y que tenían como principal beneficiaria a la gran hermana Karina.
El relato terminó de desmoronarse con los episodios en torno al otrora vocero de la austeridad devenido en Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien ingresó a la función pública siendo un humilde columnista de programas de cable con escaso patrimonio y que en apenas dos años y medio de gestión consiguió comprarse varias propiedades y hacer viajes muy costosos.
Su esposa, Bettiana Angeletti, también resultó muy beneficiada a partir del ingreso de su marido a la función pública. Bettiana es coach ontológica y tiene una consultora que desde que Adorni ingresó a la función no deja de firmar millonarios contratos con empresas del Estado. En tiempos de crisis, el coach ontológico es más necesario que nunca.
Después fue el escándalo de los créditos hipotecarios otorgados en condiciones privilegiadas a funcionarios nacionales. Es decir, a los funcionarios que no tuvieron la suerte de Adorni de encontrar a jubiladas que les presten 200 mil dólares a tasa cero.
Los que habían llegado para destruir al Banco Nación terminaron beneficiándose de él.
También se destaparon corruptelas menores, como la de la diputada salteña María Flores, quien reconoció que su hijo suele utilizar pasajes oficiales para viajar a Buenos Aires.
En los casos de los créditos y de los pasajes oficiales, la defensa de los beneficiados pasa por negar la comisión de delitos, lo cual probablemente sea cierto pero que no niega el aprovechamiento del Estado en beneficio propio, práctica que los libertarios prometieron destruir.
Mientras el presidente Milei atribuye culpas a una confabulación entre los periodistas (a los que no odiamos los suficiente), supuestas bombas dejadas por el kirchnerismo y la acción de potencias extranjeras interesadas en desestabilizar a su gobierno, cada vez es mayor la cantidad de gente que encuentra las responsabilidades dentro del propio gobierno.
Al menos eso es lo que sugieren los más recientes sondeos de opinión. Por ejemplo, el último relevamiento de la consultora Zuban Córdoba muestra un 65% de desaprobación a la gestión de Milei y apenas 33,9% de aprobación, con un deterioro sostenido desde diciembre y un fuerte salto negativo en abril.
Un dato por demás significativo es que 63,6% de los consultados cree que el país va en la dirección incorrecta, un dato especialmente sensible porque golpea el corazón del relato oficial sobre el rumbo económico.
En tanto que la consultora Trends también detectó un desgaste significativo de la figura presidencial en términos electorales. Según su relevamiento, por primera vez Axel Kicillof aparece con ventaja en un escenario de mano a mano frente a Milei, rompiendo una dinámica que hasta ahora mantenía al Presidente al frente de todos los escenarios nacionales.
Soluciones en tiempos de vacas flacas
El desfase de la economía no solo alcanza a sectores, también reconfigura el mapa. Así como hay sectores que ganan y otros que pierden con el modelo actual, también hay regiones y provincias que corren suertes muy diferentes.
La zona Centro se beneficia con los recursos que genera el campo granero, el sur petrolero nada en la abundancia de Vaca Muerta y provincias cordilleranas del NOA y Cuyo aprovechan el despegue de la minería. En ese contexto, el NEA y Misiones aparecen en el lote de las perdedoras del sistema.
Con el consumo interno caído, la recaudación tributaria en todos los niveles también se retrajo. Según cálculos del ministro de Hacienda de la Provincia, Adolfo Safrán, la pérdida de ingresos fiscales para Misiones llega a los 40 mil millones de pesos por mes.
Pese a ello, la Provincia sostiene una agenda de inversión en infraestructura, que no es tan nutrida como en otras épocas pero que cuenta con obras destacadas como la puesta en marcha de la línea de alta tensión San Isidro–Alem–Oberá, una obra estratégica que busca acompañar el desarrollo productivo.
Además de sostener la prestación de servicios básicos de salud, seguridad y educación en un contexto en el que solo pagar los sueldos representa un desafío para cualquier provincia.
Eso es posible en buena medida gracias a la política fiscal de Misiones que aporta recursos genuinos por fuera de los fondos federales. Esa política viene siendo duramente cuestionada por los referentes de LLA en la provincia, quienes incluso presentaron un proyecto tendiente a modificar el cobro de impuestos provinciales que tendría un impacto directo en el fisco.
A los libertarios misioneros les falta explicar cómo compensarían esa caída en los recursos propios sin afectar alguna de las funciones que cumple el Estado.
En esa línea, la oposición intentó instalar que un reciente fallo de la Corte Suprema de la Nación de alguna manera invalidaría el sistema tributario que aplica Misiones.
La sentencia declaró la inconstitucionalidad de regímenes provinciales que establen alícuotas diferenciales de Ingresos Brutos dependiendo del lugar de radicación del contribuyente. La sentencia estableció que no es constitucional establecer diferencias tributarias basadas en el origen geográfico de la producción.
Pero dicho fallo no afecta a Misiones porque la Provincia siempre respetó el criterio de equidad tributaria. En este punto, la discusión abre un interrogante más amplio sobre la coherencia de las políticas fiscales a nivel nacional y provincial, especialmente en un contexto donde las promesas de bajar impuestos que hizo el gobierno nacional en la campaña no se han concretado. El IVA sigue en 21% siendo la carga fiscal más alta del país.
La Argentina, y Misiones en particular, se encuentran así en una encrucijada. Por un lado, un escenario nacional marcado por la fragilidad económica, el desgaste político y las controversias judiciales. Por otro, una realidad provincial que busca sostener el equilibrio, acompañar a los sectores productivos y mantener una agenda de desarrollo en condiciones adversas.
En medio de estas tensiones, algunos indicadores muestran que la gestión provincial mantiene niveles de valoración relativamente altos en comparación con otras jurisdicciones, tanto en el Gobernador como en el intendente de Posadas, de acuerdo a una encuesta nacional que circuló esta semana. Sin sobredimensionar estos datos, forman parte de una realidad política donde la cercanía con las problemáticas locales y la capacidad de respuesta concreta parecen incidir en la percepción ciudadana.
El desafío hacia adelante será reconstruir confianza. No solo en los indicadores económicos, sino también en las instituciones y en la dirigencia política. Porque en definitiva, más allá de las diferencias de enfoque, lo que está en juego es la capacidad de ofrecer certezas en un tiempo donde predominan las dudas.















