“No hay peor distorsión que la actual”: el subsecretario de Asuntos Yerbateros de Misiones criticó el modelo sin regulación en la yerba mate

El subsecretario de Asuntos Yerbateros apuntó contra la pérdida de facultades del INYM, la caída del precio de la hoja verde y la concentración de la industria. Advirtió que el escenario actual “repite lo que pasó en los 90”.

El subsecretario de Asuntos Yerbateros de Misiones y director en el INYM, Ricardo Maciel, realizó un análisis integral de la situación que atraviesa el sector yerbatero, marcando como eje central la pérdida de regulación en el mercado y sus consecuencias sobre el productor. En ese sentido, explicó que el funcionamiento histórico del Instituto contemplaba instancias de negociación entre todos los actores de la cadena, donde el precio no surgía de manera unilateral, sino a partir de acuerdos o, en su defecto, de la intervención del Estado nacional como árbitro. “El precio surgía de un acuerdo de las partes o la Nación arbitraba si ese acuerdo no ocurría. No era el Estado el que fijaba el precio”, aclaró.

En ese marco, Maciel sostuvo que la eliminación de estas herramientas, a partir de la desregulación impulsada a fines de 2023, modificó profundamente el equilibrio interno del sector. Según detalló, la imposibilidad de establecer valores de referencia dejó a los productores en una situación de mayor vulnerabilidad frente a los sectores con mayor poder de compra. “Hace dos años la hoja verde estaba entre 380 y 400 pesos, y hoy estamos en valores de 200 a 240 pesos, con todos los costos en alza”, remarcó, al tiempo que cuestionó la lógica actual del mercado. “No aceptamos de ninguna manera que esos 200 pesos sean precio de mercado. Hay una imposición de precio”.

A partir de ese escenario, el funcionario explicó que desde la provincia se intentó avanzar en una alternativa intermedia, proponiendo la creación de un precio de referencia dentro del INYM que, si bien no tendría carácter obligatorio, permitiría ordenar la información y dar mayor transparencia a la operatoria. La iniciativa buscaba establecer una base para comparar cuánto paga cada industria en las distintas zonas productivas, en un contexto donde los valores varían considerablemente. “Sabíamos que no iba a ser vinculante, pero al menos permitiría ver quién está pagando cerca o lejos de ese valor”, señaló, aunque la propuesta finalmente no prosperó. “Fue desestimada por mayoría, con el argumento de que distorsiona el mercado, pero no hay peor distorsión que lo que está ocurriendo hoy”.

concurso de cosecha de yerba mate

Otro de los puntos centrales de su análisis estuvo vinculado a la estructura de la cadena yerbatera y las asimetrías que existen entre sus distintos actores. Maciel planteó que el actual esquema de libre mercado no logra equilibrar esas diferencias, ya que la concentración de la demanda genera condiciones desfavorables para el sector primario. En ese sentido, cuestionó la idea de que la mejora en los sectores industriales se traduzca automáticamente en beneficios para los productores. “Se cree que si a la industria le va bien, eso va a derramar hacia abajo, pero la experiencia demuestra que ese derrame no existe”, afirmó, marcando una de las críticas más fuertes al modelo vigente.

En esa línea, el funcionario trazó un paralelismo con procesos históricos que ya atravesó la actividad, particularmente durante la década del 90, cuando la desregulación del mercado generó un escenario de crisis profunda para los pequeños productores. Según indicó, la experiencia demuestra que la falta de intervención estatal en contextos de alta concentración tiende a profundizar las desigualdades dentro de la cadena. “En los 90 se liberó el mercado y terminó en una crisis que derivó en el tractorazo y en la creación del INYM. Esto no es casualidad, ya pasó”, sostuvo, al advertir que el escenario actual presenta similitudes con aquel período.

Al mismo tiempo, Maciel respondió a las posturas que minimizan la crisis del sector, señalando que existe una mirada parcial que se centra únicamente en indicadores macroeconómicos o industriales, dejando de lado la realidad de los productores. Según explicó, el crecimiento en exportaciones o en volumen de comercialización no necesariamente se traduce en mejoras para el sector primario, que continúa enfrentando dificultades estructurales. “Se mira la macro, el movimiento industrial, pero cuando uno observa la chacra, la crisis es muy fuerte”, expresó, diferenciando claramente ambas perspectivas.

Otro de los aspectos que abordó fue la relación entre el precio en góndola y lo que perciben los productores, planteando que el problema no radica únicamente en el valor final del producto, sino en la distribución de los ingresos dentro de la cadena. En ese sentido, sostuvo que incluso con los precios actuales al consumidor, el productor debería recibir una mejor retribución, aunque esto no ocurre por la falta de mecanismos que lo garanticen. “Hoy el gran problema es que no se está generando la distribución hacia abajo”, indicó, al tiempo que advirtió que cualquier ajuste en góndola, sin regulación, tampoco asegura una mejora en el ingreso del sector primario.

Finalmente, el funcionario señaló que, ante la imposibilidad de canalizar soluciones dentro del INYM, la provincia busca abrir espacios de diálogo para intentar construir acuerdos entre los distintos actores. Sin embargo, remarcó que estas medidas son paliativas y que la solución estructural requiere recuperar herramientas institucionales. “El camino más corto es devolverle al INYM las facultades que tenía para fijar precios y equilibrar la relación entre quienes producen y quienes compran”, concluyó.

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