Así se utiliza la placenta en casos extremos de quemaduras infantiles: el tratamiento que aplicaron Huguito en Misiones

La cirujana plástica Nadia Disanti explicó el abordaje multidisciplinario en pacientes críticos y subrayó el impacto del uso de membrana amniótica en la recuperación, con mejores resultados y menor necesidad de derivaciones.

La cirujana plástica Nadia Disanti (MP 07228) destacó los avances en el tratamiento de quemaduras graves en pacientes pediátricos, particularmente a partir del uso de membrana amniótica, un recurso que permite mejorar la cicatrización y optimizar los resultados clínicos en casos de alta complejidad.

Disanti se refirió al caso de un niño con quemaduras extensas, al que calificó como “un paciente crítico”, donde el trabajo interdisciplinario resultó determinante. “El trabajo multidisciplinario es muy importante con los otros servicios, ya sean los instrumentadores, anestesistas, terapistas y todo el equipo clínico”, explicó.

En ese sentido, remarcó que el abordaje integral incluye aspectos quirúrgicos, nutricionales e infectológicos. “Para llegar a la etapa de injertar o colocar la membrana, necesitamos tener condiciones óptimas de la herida, y eso se logra con un trabajo conjunto con pediatras y otros especialistas”, indicó.

Un recurso clave en pacientes pediátricos

La especialista señaló que los niños presentan una mayor vulnerabilidad frente a este tipo de lesiones, lo que complejiza el tratamiento. “Los pacientes pediátricos son mucho más vulnerables que los adultos, por lo que el manejo es mucho más complejo”, sostuvo.

En este contexto, destacó el rol de la membrana amniótica como una herramienta terapéutica eficaz. “Es una opción muy útil. Nos permite una cobertura transitoria y colabora en la epitelización, es decir, en que la piel cicatrice más rápido”, explicó.

Además, precisó que este tipo de tratamiento contribuye a espaciar las intervenciones quirúrgicas, reduciendo el impacto en el paciente. “Evita ingresos reiterados a quirófano y la desnutrición asociada a los ayunos prolongados”, detalló.

Cómo se aplica el tratamiento

Sobre el procedimiento, Disanti explicó que el primer paso consiste en retirar el tejido dañado por la quemadura. Luego, una vez estabilizada la lesión, se evalúa el momento adecuado para aplicar la membrana.

“La placenta nos ayuda a lograr una epitelización mucho más rápida del tejido”, indicó, al tiempo que explicó que su uso es progresivo y depende de la evolución de cada zona afectada del cuerpo.

Asimismo, subrayó las propiedades biológicas del material: “Tiene un montón de células madre y es un tejido biológico humano, lo que hace que los resultados sean mucho más beneficiosos”.

La cirujana también explicó que la membrana amniótica proviene del banco de tejidos, donde las placentas donadas son procesadas y conservadas bajo estrictos protocolos. “Es un tejido que se puede donar tranquilamente, se procesa para poder utilizarse en otro paciente y se conserva hasta el momento de su uso”, detalló.

En el quirófano, el material se descongela y se coloca en las áreas afectadas, en algunos casos en múltiples intervenciones, dependiendo de la extensión de las lesiones.

Menos derivaciones y mejores resultados

Disanti destacó además un cambio significativo en el sistema de atención: la posibilidad de tratar estos casos en la provincia sin necesidad de derivaciones.

“Hemos logrado cubrir aproximadamente el 99% de las consultas por quemaduras, incluso en grandes quemados, cuando antes se requerían derivaciones con todo el costo que eso implica”, afirmó.

Este avance, sostuvo, no solo mejora la calidad de atención, sino que reduce costos y tiempos de respuesta en situaciones críticas.

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