Roberto Ferreyra, director por la producción, lamentó la decisión del INYM de no fijar un valor para la hoja verde. Advirtió que la microeconomía pierde $360.000 millones y cuestionó a los dirigentes que, según él, desconocen la realidad del sector y defienden políticas nacionales.
Roberto Ferreyra – LT17
El directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) rechazó la propuesta de establecer un precio de referencia para la hoja verde, una medida que buscaba ofrecer un parámetro en un mercado desregulado. Roberto Ferreyra, director en representación de la Asociación de Productores Yerbateros y Tareferos del Alto Uruguay, criticó la decisión y analizó el complejo escenario que atraviesan las más de 14.000 familias productoras de Misiones.
Para el director, la situación es paradójica, ya que el sector no sufre una crisis de demanda o producción, sino de distribución de la rentabilidad. Ferreyra sostuvo que el problema radica en las políticas nacionales que desfinancian al eslabón más débil de la cadena. “El productor por ahí votó a este modelo nacional, lamentablemente, con la idea de cobrar en dólares y hoy ni siquiera en pesos puede cobrar. En la zona nuestra, en la Zona Centro, Zona Alto Uruguay, se necesita alrededor de entre 40 o 50 kg de hoja verde para comprar un litro de gasoil. Eso es lo que le queda al productor. Es muy lamentable esa situación”, afirmó.
Además, el referente de los productores cuantificó el impacto económico que genera el bajo precio de la materia prima en la economía local. Según sus cálculos, la diferencia entre el valor actual y el que correspondería por el histórico 10% del precio en góndola, representa una pérdida millonaria. “Debería estar 7.000 pesos en promedio el paquete, por ejemplo, y pagar 700 pesos puesto en secadero. Si ahora está alrededor de 300 pesos, faltarían 400 pesos. Si multiplicamos 400 pesos por 900 millones de kilos, son 360.000 millones de pesos más que debería percibir el sector. Eso es lo que está perdiendo la microeconomía y por eso se ve reflejado principalmente en municipios del interior misionero, que está totalmente desmovilizado”, explicó.
Críticas a la dirigencia
Ferreyra también apuntó contra los representantes políticos que defienden la desregulación total del mercado y desconocen, según su perspectiva, la realidad productiva de la provincia. En particular, se refirió a las declaraciones de referentes de La Libertad Avanza que instaron a los productores a “acomodarse” al libre mercado. “Claramente desconoce la realidad del producto más importante misionero. Lamentamos este tipo de dirigentes que no conocen cómo vive un productor, no conocen la realidad misionera. Y también sirve que se expresen, porque así dejan de mentir como mintieron que la gente iba a cobrar en dólares. Hoy dicen la verdad, que van a seguir como Gobierno nacional en contra de uno de los sectores importantes de nuestra provincia”, puntualizó.
En la misma línea, el director del INYM lamentó la falta de acompañamiento de ciertos sectores dentro del propio instituto, incluso de aquellos que representan a los productores. “Vivimos un tiempo de la inteligencia artificial, parece, de los dirigentes, que viven totalmente fuera de la realidad del productor misionero. Es preocupante tener dirigentes que vayan en contra de tantas familias misioneras. Pero bueno, no deja de ser una realidad y nosotros con toda la tranquilidad vamos a la mesa del instituto, discutimos los temas y no acompañamos este tipo de medidas que van en contra de los productores”, consideró.
Una herramienta para transparentar
Sobre la propuesta de fijar un precio de referencia, Ferreyra aclaró que no se trataba de una solución definitiva, sino de un paliativo para dar transparencia al mercado. El director comparó la iniciativa con mecanismos que ya existen en otras economías regionales. “Esta medida de la pizarra no es más que el uso y costumbre de otras producciones como los granos o la ganadería, que mirás y decís ‘¿cuánto está más o menos hoy?’, entonces vas con el comprador y tienen un parámetro para trabajar. No era una cuestión que se estaba inventando la pólvora. Claro que entendemos que no es la solución, pero sí es un atenuante para avanzar y para transparentar”, detalló.
Pese al panorama adverso, Ferreyra destacó el rol del Gobierno provincial por permanecer en el INYM y buscar alternativas. Además, insistió en que el futuro del sector depende de la capacidad de agregar valor y buscar nuevos mercados. “Vemos algunas cosas muy positivas. En Misiones tenemos muchísimas marcas de yerba mate y entiendo que se está trabajando para potenciar que, en vez de regalar la canchada, empaqueten esa yerba. Creemos que hay que potenciar, que hay que trabajar, que hay que buscar mercado. Hay un montón de otros productos derivados como los extractos que en el mundo se consumen cada vez más, ya sea para cosmética o para energizantes. Hay un sinfín de usos”, concluyó.








