Tensión en Medio Oriente | Estados Unidos atacó la isla de Kharg, corazón petrolero de Irán, y otros puntos estratégicos del país

Una serie de explosiones sacudieron el principal centro de exportación de crudo iraní tras un ataque estadounidense que apuntó a infraestructura militar. El incidente se produjo horas después de que venciera un ultimátum de Donald Trump y se suma a otros ataques en el interior del país.

Una serie de fuertes explosiones sacudieron este martes la isla de Kharg, que funciona como el principal centro de exportación de crudo de Irán, después de un ataque de Estados Unidos. Medios estatales como la agencia Mehr y el canal qatarí Al Araby confirmaron las detonaciones en la isla, la cual gestiona aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo de la República Islámica.

Por su parte, el medio Axios confirmó que los ataques los llevó a cabo Estados Unidos, a partir de la declaración de un alto funcionario estadounidense que no se identificó. Según el reporte, el operativo golpeó únicamente la infraestructura militar de la isla y dejó intacta la infraestructura de procesamiento y las terminales de carga. Kharg es una pieza irremplazable para la economía de Teherán, ya que su ubicación en aguas profundas permite el atraque de los superpetroleros más grandes del mundo, una capacidad que los puertos de la costa continental iraní no poseen.

El incidente ocurre en un momento de máxima tensión, a horas de que venciera el ultimátum que impuso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que se reabriera el Estrecho de Ormuz. En una entrevista que concedió al Financial Times el pasado domingo 29 de marzo, el mandatario endureció su retórica y afirmó que deseaba apropiarse de los recursos de Irán. Además, planteó que el control de la isla de Kharg era una opción real. “Queremos ese petróleo y podríamos tomar la isla”, declaró Trump en la entrevista, donde vinculó la seguridad de la infraestructura energética con las negociaciones para poner fin a la guerra actual.

Frente a este escenario, el liderazgo iraní intentó proyectar una imagen de normalidad operativa. Moussa Ahmadi, jefe de la comisión de energía del parlamento iraní, declaró recientemente a la agencia ISNA que las exportaciones no solo se mantuvieron estables, sino que aumentaron en los últimos días, a pesar de la constante amenaza de hostilidades.

Ataques en el interior del país

El ataque del martes no fue el primer contacto bélico en la zona este año. El pasado 13 de marzo, fuerzas estadounidenses ejecutaron ataques contra objetivos militares en Kharg, aunque evitaron deliberadamente golpear las instalaciones petroleras para prevenir un desastre ambiental y económico de escala global. En esa oportunidad, Trump afirmó que los objetivos militares habían sido “totalmente obliterados”.

Sin embargo, el ataque a la terminal petrolera se acompañó este martes por una serie de impactos contra nodos logísticos y de transporte en el interior de Irán. En la provincia de Qom, al sur de la capital, el vicegobernador Morteza Heydari informó a la televisión estatal que proyectiles enemigos atacaron uno de los puentes de las líneas de comunicación en el oeste de la provincia.

De forma simultánea, en la ciudad central de Kashan, un funcionario de seguridad regional confirmó a la agencia IRNA que un ataque contra el puente ferroviario de Yahya Abad dejó un saldo de dos personas muertas y tres heridas. Además, calificó la acción como una agresión “estadounidense-sionista”.

Advertencia israelí y despliegue militar

Paralelamente, el servicio ferroviario hacia y desde Mashhad, la segunda ciudad más grande de Irán, se canceló por completo. El gobernador local, Hassan Hosseini, atribuyó la medida a una advertencia previa que emitió el ejército israelí, en la que se instaba a los ciudadanos iraníes a no utilizar las vías férreas. Poco después, las fuerzas de defensa de Israel emitieron un comunicado. En el texto informaron que habían completado una amplia ola de ataques contra decenas de sitios de infraestructura en diversas áreas del país, los cuales se dirigieron contra lo que denominaron las capacidades operativas del régimen iraní.

Los movimientos recientes también sugieren la preparación para una operación de mayor envergadura. La llegada al Oriente Medio del USS Tripoli, un buque de asalto anfibio que transporta a unos 3.500 marines y marineros, alimentó las advertencias de Teherán sobre una posible invasión terrestre.

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