El papa León XIV calificó de “inaceptable” la amenaza de Trump a Irán y advirtió que la guerra es “injusta”

Desde Castelgandolfo, el Sumo Pontífice cuestionó con dureza la advertencia del presidente de Estados Unidos sobre la destrucción de “toda una civilización”. Además, alertó sobre las consecuencias humanitarias del conflicto, recordó que la ley internacional prohíbe atacar infraestructura civil y reclamó volver al diálogo.

El papa León XIV consideró “inaceptable” la amenaza que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó contra el pueblo de Irán. En una declaración a la prensa desde la residencia pontificia de Castelgandolfo, el Sumo Pontífice invitó a rezar y a exigir a las autoridades que trabajen para detener el conflicto, al que calificó como una guerra “injusta”.

La intervención del Papa se produjo horas antes de que venciera el ultimátum de Washington al régimen iraní para que reabra el estrecho de Ormuz. Trump escribió que “esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás”. Ante esta advertencia, León XIV decidió alzar su voz. El pontífice remarcó la gravedad de la situación y subrayó la dimensión jurídica y moral del ultimátum. “Hoy, como todos sabemos, ha habido esta amenaza contra todo el pueblo de Irán. Esto verdaderamente no es aceptable: aquí hay claramente cuestiones de derecho internacional y mucho más”, indicó.

Además, el Papa puso el foco en las víctimas inocentes que sufrirían una escalada bélica. “Es una cuestión moral para el bien de todo el pueblo. Y quisiera invitar a todos a pensar, con el corazón, verdaderamente, en tantos inocentes —tantos niños, tantos ancianos—, totalmente inocentes, que serían ellos también víctimas de esta escalada de una guerra que ha comenzado ya desde hace varios días”, añadió. En su mensaje, insistió en la necesidad de agotar las vías diplomáticas y movilizar a la sociedad civil para reclamar el fin de las hostilidades. “Volvamos al diálogo, a las negociaciones, tratemos de ver cómo resolvemos los problemas sin llegar a este punto… En cambio estamos aquí y tenemos que rezar mucho: quisiera invitar a todos a rezar, pero también a comunicar quizás a través de los diputados, con las autoridades, para decir que no queremos la guerra, queremos la paz. Somos un pueblo que tenemos una gran necesidad de paz en el mundo”, sumó.

Una crisis global

Luego de su alocución en italiano, León XIV repitió sus conceptos en inglés y profundizó su análisis sobre las consecuencias del enfrentamiento. El Papa recordó su mensaje pascual del domingo anterior, en el que invitó a rechazar la violencia, y lo conectó con la situación actual. Sostuvo que se trata de “una guerra que mucha gente ha dicho que es una guerra injusta y que sigue escalando y que no está resolviendo nada”. El pontífice también vinculó el conflicto con otros problemas que afectan al planeta. “De hecho, tenemos una crisis económica mundial, una crisis energética, una situación de gran inestabilidad en Medio Oriente, que sólo está provocando más odio alrededor del mundo”, planteó.

Por ello, reiteró su pedido para encontrar una salida pacífica y proteger a la población civil. “Recordemos especialmente a los inocentes, a los niños, los ancianos, los enfermos, tanta gente que ya se ha convertido y que se convertirá en víctimas de este estado de guerra y recordemos que los ataques a las infraestructuras civiles están en contra de la ley internacional y, además, son también una señal del odio, de las divisiones, de la destrucción de la que es capaz el ser humano. Y que todos queremos trabajar por la paz, la gente quiere la paz”, insistió.

Reclamos previos y eco local

Las declaraciones del primer papa nacido en Estados Unidos se suman a una serie de intervenciones sobre la guerra “preventiva” que Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lanzaron contra Irán el 28 de febrero. Durante su primera Semana Santa, el Pontífice ya había exigido el cese de las hostilidades. “¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo”, pidió en su mensaje “urbi et orbi”.

En sintonía con su líder, los obispos estadounidenses también interpelaron directamente al mandatario. El arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, se sumó al reclamo. “Hago un llamado al presidente Trump para que se aleje del precipicio de la guerra y negocie una solución justa en aras de la paz y antes de que se pierdan más vidas”, pidió Coakley. El arzobispo también invitó a los fieles a unirse a la vigilia de oración por la paz que el Papa convocó para el próximo sábado 11 de abril.

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