Tras el escándalo nacional, anestesiólogos de Misiones aseguran que realizan testeos psicofísicos a sus socios y explican por qué el uso recreativo del propofol “es inentendible”

El presidente de la Sociedad de Anestesiólogos de Misiones, Martín Lezcano, calificó de “aberrante” el caso de Buenos Aires. Detalló que en la provincia implementan un gabinete de bienestar ocupacional con psicólogos y psiquiatras para evaluar a los profesionales y residentes desde hace ocho años.

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El presidente de la Sociedad de Anestesiólogos de Misiones, Martín Lezcano, se refirió al caso que conmocionó al país y lo calificó como un hecho fuera de lo normal. En ese marco, transmitió tranquilidad a la población y aseguró que la asociación provincial trabaja para contener a sus profesionales.

El especialista consideró que lo ocurrido en la ciudad de Buenos Aires fue una situación extrema que no representa la práctica habitual de la profesión. “Es un hecho aberrante, que no es normal, es una locura y nosotros, creo que cualquier anestesiólogo en sus cabales, y particularmente nosotros como Asociación de Anestesia de la provincia de Misiones, estamos en completo desacuerdo con esto que pasó. Creemos que la palabra aberrante es correcta y no sé si no queda chica”, afirmó Lezcano.

A diferencia de otras jurisdicciones, el referente de los anestesiólogos misioneros explicó que la entidad local cuenta con un sistema de contención y evaluación para sus miembros. “Nosotros trabajamos muchísimo en este tema para transmitirle tranquilidad a la población. Tenemos un gabinete de bienestar ocupacional, trabajamos con una psiquiatra, con un psicólogo, y hacemos testeos a nuestros socios. Además, trabajamos sobre los residentes, hacemos talleres y, por lo general, una vez al año, cuando ingresan los de primer año, les hacemos todo un psicotest”, detalló.

Este protocolo, según Lezcano, busca conocer en profundidad a los profesionales que se integran a la asociación. “Intentamos que la persona que ingresa a la asociación esté abordada por todo este gabinete que acabo de contar y a partir de ahí comenzar a trabajar en la formación del anestesiólogo. Así que, en ese sentido, nuestra asociación trabaja al respecto del tema”, sostuvo.

Uso incomprensible de los fármacos

Consultado sobre el uso de propofol con fines recreativos, Lezcano manifestó que es una práctica incomprensible desde la farmacología, ya que su principal función es inducir el sueño de manera rápida. El médico diferenció esta droga de otras que sí tienen un conocido potencial adictivo.

“El propofol es un inductor del sueño. El momento en que uno utiliza propofol, tiene que entender que probablemente no recuerde nada de lo que está haciendo y si usa la dosis adecuada, como lo usamos nosotros, en 30 o 40 segundos la persona se encuentra en un estado de inconsciencia, o sea, dormida. La realidad es que es inentendible, no genera ningún tipo de placer o de bienestar, como así puede pasar con los opioides, que es lo que nosotros utilizamos justamente para generar analgesia”, explicó.

Además, Lezcano se refirió a la combinación de fármacos y aclaró que el fentanilo es un opioide que se utiliza para quitar el dolor, mientras que el midazolam es una benzodiazepina con efectos ansiolíticos. Sin embargo, insistió en que agregar un inductor como el propofol a la mezcla solo provocaría que la persona se duerma. “Utilizando mal el propofol, el inductor, o sea, en manos que no son las adecuadas, la línea es muy fina. Tienen un rango terapéutico, un rango de uso que es muy peligroso. Por eso nosotros nos formamos tanto durante tanto tiempo para utilizar la droga de la manera correcta”, puntualizó.

Controles y propuestas a futuro

El presidente de la asociación consideró que el escándalo podría servir para mejorar los mecanismos de control y trazabilidad de los fármacos en las instituciones de salud. “Esto va a hacer que se ajusten todos los controles, que se mejore la trazabilidad. Esto va a hacer que las instituciones generen mejores protocolos en la entrega del fármaco al servicio o subservicio que corresponda”, opinó.

En Misiones, la formación de especialistas es una política sostenida. “La provincia forma anestesiólogos hace ya 20 años y todos los años formamos un número de entre seis y cuatro residentes por año. En este momento hay doce residentes de anestesiología”, informó.

Finalmente, Lezcano propuso reforzar los testeos y, sobre todo, poner el foco en la salud mental de los médicos. “Debería ir apuntado a trabajar con las personas adecuadas, con psicólogos, con algún tipo de gabinete que escuche al colega. Creo que viene por ahí, por el manejo de la atención que tenemos nosotros, los médicos en sí, por estar expuestos durante todo el día a situaciones que son límite”, concluyó. Asimismo, buscó llevar calma a la sociedad y remarcó la imposibilidad de que un profesional trabaje bajo los efectos de estas drogas. “Son fármacos que son incapacitantes. Es imposible que un anestesiólogo concurra a su ámbito de trabajo bajo sus efectos”, cerró.

 

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