Fertilizantes: el conflicto en Medio Oriente dispara el precio de la urea y tensiona el mercado de fosfatados

La escalada geopolítica, sumada a restricciones en la oferta de China, genera un escenario de alta volatilidad en los fertilizantes. En Argentina, el riesgo principal es el precio más que la disponibilidad de urea, aunque se advierten posibles faltantes puntuales de fosfato monoamónico (MAP).

El mercado global de fertilizantes atraviesa un período de alta tensión, impulsado principalmente por el conflicto en Medio Oriente. Esta situación ha provocado un drástico aumento en el precio de la urea y ha generado incertidumbre en la oferta de fertilizantes fosfatados, configurando un escenario complejo para los productores agropecuarios argentinos que se preparan para las campañas de fina y gruesa. La volatilidad no solo afecta los costos directos de producción, sino que también impacta en las decisiones estratégicas de siembra y manejo de insumos.

El mercado de fertilizantes nitrogenados se encuentra particularmente afectado. Según un informe de la consultora IF Ingeniería en Fertilizantes, la oferta global está restringida por disrupciones logísticas y productivas vinculadas a la crisis geopolítica. Inicialmente, la preocupación se centraba en la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, el escenario se ha agravado. Según el análisis de Javier Preciado Patiño, los ataques a plantas de gas en Irán y Qatar han transformado el problema de coyuntural a estructural, ya que se daña la capacidad de producir urea, cuyo principal insumo es el gas.

El impacto en los precios ha sido inmediato y significativo. Datos de Armaiti Group, citados por Infocampo, indican que entre el 26 de febrero y el 18 de marzo, el precio de la urea FOB de Medio Oriente se disparó un 57%, pasando de 481 a 755 dólares por tonelada. Esta escalada de precios ha generado una desaceleración en la actividad comercial, ya que los compradores muestran resistencia a convalidar valores tan elevados y esperan señales de estabilización, de acuerdo con IF Ingeniería en Fertilizantes. No obstante, una potencial nueva licitación de urea en India se perfila como un factor que podría impulsar los precios al alza en el corto plazo.

A esta compleja situación se suma la decisión del gobierno de China de suspender nuevas exportaciones de urea, lo que agrava la restricción de oferta. Como consecuencia, la disponibilidad mensual a nivel global se habría reducido drásticamente, pasando de unas 3,7 millones de toneladas en marzo de 2025 a aproximadamente 2 millones de toneladas en la actualidad. Países como Brasil, que no produce urea e importa anualmente cerca de siete millones de toneladas, se encuentran en una posición más vulnerable.

Para Argentina, el panorama presenta matices. El país cuenta con una ventana de tiempo para definir las importaciones de urea, ya que el 80% de las mismas arriba entre junio y octubre. La decisión para una carga que llegue en junio, por ejemplo, debe tomarse entre fines de marzo y principios de abril. El principal riesgo para los importadores es quedar descalzados con el precio. Sin embargo, el país tiene una ventaja comparativa. Según IF Ingeniería en Fertilizantes, el riesgo principal no es el abastecimiento, sino el precio.

«Argentina presenta una particularidad relevante: una oferta relativamente más holgada, sustentada en importaciones diversificadas (Nigeria, Argelia, Omán, Turkmenistán, Qatar y Bolivia) y el rol de Profertil. En este contexto, el riesgo principal no es de abastecimiento, sino de precio ante una eventual reactivación de la demanda en un escenario de reposición creciente», señala el informe de la consultora.

La producción local de Profertil abastece aproximadamente el 50% del consumo nacional, lo que asegura en gran medida la disponibilidad para la campaña de fina (trigo y cebada). Si bien se observa interés por concretar compras ante la proximidad de la siembra de invierno, la concreción de negocios es todavía baja.

Incertidumbre en el mercado de fosfatados

En cuanto al mercado de fertilizantes fosfatados, como el fosfato monoamónico (MAP) y diamónico (DAP), la situación también es compleja. El informe de IF Ingeniería en Fertilizantes destaca una desaceleración en la suba de precios, pero en un contexto de oferta muy ajustada y con señales de “destrucción de demanda”. La crisis en Medio Oriente impacta en los costos de insumos clave como el azufre y el amoníaco, lo que mantiene los precios elevados a pesar de una menor actividad comercial.

La escasez global se ve reforzada por las restricciones de exportación en China y las limitaciones logísticas en Arabia Saudita, que solo logra despachar una fracción de su capacidad. A esto se suman ajustes productivos relevantes, como paradas técnicas por mantenimiento en Marruecos. La demanda global se mantiene débil en mercados clave como Brasil, India y Estados Unidos debido a problemas de asequibilidad. En el caso de India, el mercado está paralizado a la espera de definiciones sobre subsidios.

En Argentina, la presión sobre los precios del MAP y DAP responde tanto a las restricciones de oferta como a los elevados costos de las materias primas, especialmente el azufre. Durante marzo se observó una baja rotación de estos productos, no solo por los precios altos, sino también por la debilidad en la demanda. Esto ha llevado a los importadores a adoptar estrategias defensivas.

«Actualmente se perciben estrategias defensivas en importadores, restringiendo la venta de MAP puro y promoviendo mezclas para extender posiciones (…) No se prevé un desabastecimiento generalizado, pero sí existe riesgo de faltantes puntuales según producto, formulación o plaza, siendo el MAP puro el principal foco de atención», advierte el informe de IF Ingeniería en Fertilizantes.

El análisis de Esteban Moscariello en Agrositio amplía la perspectiva, señalando que el agro ha dejado de ser un mercado puramente fundamental para volverse cada vez más “macro-dependiente”. El aumento en los costos de los fertilizantes y combustibles encarece toda la logística y la producción. Esto genera una mayor volatilidad en los mercados de granos como la soja y el maíz, que ahora reaccionan a factores externos como la energía, la geopolítica y los flujos financieros, haciendo la toma de decisiones cada vez más compleja para el productor.

Con información de: Bichos de Campo, Infocampo y Agrositio.

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

ULTIMAS NOTICIAS

Newsletter

Columnas