La muerte de un médico por consumo de propofol y fentanilo abrió dos causas judiciales que avanzan en paralelo. Una investiga el fallecimiento y la otra, el robo de fármacos del Hospital Italiano. Dos profesionales de la salud fueron imputados en una trama de fiestas privadas.
La muerte de un médico anestesista en su departamento de Palermo y el posterior hallazgo de fármacos robados del Hospital Italiano destaparon una doble investigación judicial. El caso gira en torno a fiestas privadas con anestésicos en la Ciudad de Buenos Aires y ya tiene a dos profesionales de la salud imputados.
El 20 de febrero pasado, Alejandro Zalazar fue encontrado sin vida. La autopsia confirmó que murió por congestión y edema pulmonar y meningoencefálico, como resultado del consumo de propofol y fentanilo, dos potentes drogas de uso hospitalario. Junto al cuerpo, la policía encontró frascos e insumos médicos que pertenecían al Hospital Italiano, lo que motivó a la institución a radicar una denuncia tres días después.
A raíz de estos hechos, dos causas avanzan en simultáneo. La primera, a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°6, se caratuló como averiguación de muerte dudosa y busca establecer las circunstancias del fallecimiento de Zalazar. La segunda, por administración fraudulenta, apunta a dos médicos: Hernán Boveri, un anestesiólogo de trayectoria, y Delfina Lanusse, residente de tercer año en el Hospital Italiano.
Ambos fueron imputados e indagados por el juez Martín Sánchez Sarmiento, ante quien informaron que presentarían escritos en su defensa. Aunque no están detenidos, la Justicia les prohibió la salida del país. Además, se ordenaron allanamientos en sus domicilios, donde los investigadores secuestraron jeringas y analgésicos. Por su parte, el Hospital Italiano los apartó de sus cargos.
En un comunicado, la institución sanitaria señaló su postura frente a los hechos. “Desde el momento en que tuvimos conocimiento de la irregularidad, el Hospital actuó de manera inmediata: realizó la denuncia correspondiente ante la Justicia, adoptó medidas preventivas y reforzó los controles sobre el circuito de medicamentos sujetos a fiscalización especial”, indicó el centro de salud.
Fiestas con “viajes controlados”, romantizando el consumo de drogas
La pesquisa judicial reveló la existencia de fiestas denominadas “Propofest” o “Fiesta del propofol”. En estos encuentros, un grupo reducido de médicos consumía anestésicos con fines recreativos y sexuales. La modalidad consistía en ofrecer “viajes controlados”, en los que un “controlador”, usualmente un médico, supervisaba la administración de las drogas y se preparaba para intervenir ante una emergencia.
El propofol es un sedante potente que se utiliza para inducir la anestesia de forma rápida y requiere un control profesional estricto. El fentanilo, por otro lado, es un analgésico de elevada potencia que también produce un deterioro del estado de conciencia. Durante las fiestas, los organizadores suministraban las drogas por vía intravenosa y usaban bombas de infusión para regular las dosis. Fuentes médicas advirtieron que el riesgo de estas prácticas fuera de un hospital es altísimo, ya que una dosis mínima extra puede provocar depresión respiratoria y un paro cardíaco.
El rol de la asociación de anestesistas
La investigación también puso bajo la lupa a la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AARBA), cuya sede fue allanada por la Policía de la Ciudad. Allí, las autoridades retiraron actas de reuniones con los profesionales imputados y otra documentación de interés para la causa.
El abogado de la asociación, Eduardo Gerome, explicó que la entidad se presentó como denunciante y “acompañó toda la información que era necesaria” para la investigación. A su vez, aclaró que tanto Lanusse como Boveri fueron citados por los directivos para que expliquen lo ocurrido, aunque el contenido de esas conversaciones es privado.
Por su parte, la gerente general de la AARBA, Gisela Vila, afirmó que la institución no maneja ni almacena fármacos, por lo cual no tiene trazabilidad de las drogas que circulan en los hospitales. Recalcó que la denuncia de la entidad se basó en el relato de la familia de Zalazar y que la asociación no expulsa ni otorga matrículas a los profesionales.
Mientras la causa por administración fraudulenta sigue en etapa de instrucción, el celular de Zalazar permanece bajo peritaje de especialistas del Ministerio Público Fiscal. Los expertos intentan acceder a la información del dispositivo para obtener datos sobre las fiestas y posibles nuevos responsables. Hasta el momento, Boveri y Lanusse son los únicos imputados en ese expediente.
Recientemente, un enfermero de 44 años fue encontrado muerto en otro departamento de Palermo. La policía halló más de 50 ampollas de propofol y fentanilo. El caso quedó a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, que investiga si el hombre estaba solo al momento de su muerte.

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