Claudia Sbabo, de 64 años, quien financió parte de la vivienda del jefe de Gabinete en Caballito, solicitó en 2025 una ayuda estatal para personas con ingresos menores a 600 mil pesos. La legisladora Graciela Ocaña, quien difundió el dato, calificó el hecho de “muy llamativo”.
Claudia Sbabo, la jubilada de 64 años que le prestó cien mil dólares al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para comprar un departamento, pidió un subsidio de 60 mil pesos mensuales al gobierno porteño en 2025. Sbabo, junto a Beatriz Viegas, facilitó los 200 mil dólares que el funcionario pagó por su nueva vivienda en el barrio de Caballito mediante una hipoteca no bancaria.
La información la reveló la legisladora Graciela Ocaña, quien detalló que el pedido corresponde a un pase cultural que la Ciudad otorga a adultos mayores cuyos ingresos no superan los 600 mil pesos por mes. Este beneficio permite acceder a teatros, cines y otros espectáculos. Para la legisladora, la solicitud genera suspicacias sobre la situación económica de la prestamista.
En ese sentido, Ocaña cuestionó la coherencia entre la capacidad de prestar una suma elevada de dinero en dólares y la necesidad de solicitar una ayuda estatal. “Sabemos que no es un delito, pero resulta muy llamativo que una persona que compra departamentos y presta dinero pida un subsidio por 60 mil pesos por mes”, explicó.
El patrimonio de Adorni
El jefe de Gabinete admitió la existencia del departamento en Caballito durante una conferencia de prensa la semana pasada. Sin embargo, no ofreció precisiones sobre la compra de otra casa en un country. El inmueble en cuestión se suma a otra propiedad que Adorni posee en Parque Chacabuco y que no vendió.
Además, el funcionario compró en 2024 una camioneta Jeep Compass Sport modelo 2021 y no se deshizo de su vehículo anterior, una Renault Captur. El patrimonio del ex vocero presidencial también incluye otras deudas declaradas. Adorni registró pasivos con su madre y con otras dos mujeres sin aparente vínculo familiar directo por un monto cercano a los 50.000 dólares.
Cuando la información sobre el préstamo de las jubiladas comenzó a circular, ambas negaron en un primer momento conocer al funcionario. Por otra parte, el departamento de Caballito, ubicado a pocos metros de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, se convirtió en un punto de encuentro para clases públicas de estudiantes que reclaman por el financiamiento universitario.








