En el emblemático Club Argentino Ucraniano de Apóstoles, la comunidad se vistió de gala para celebrar una disertación que profundiza en las raíces más profundas de su identidad. Bajo el marco de las celebraciones pascuales, la ciudad reafirmó su título como la Capital de la Semana Santa y del Pesanké, un reconocimiento que no solo destaca la belleza estética de sus tradiciones, sino que pone en valor un legado de fe, inmigración y arte milenario.
El evento contó con la presencia central de Cyntia Rayneli, especialista en el arte del pesanké, organizado por Avelina Vizcaychipi, profesional en turismo y gestora cultural. Juntas, trazaron un mapa emocional de lo que significa para Apóstoles ser el epicentro de estas celebraciones en la provincia de Misiones.
El Pesanké: Una escritura de fe en la cáscara de huevo

Para muchos, el pesanké es simplemente un huevo decorado con maestría. Sin embargo, para Cyntia Rayneli es una forma de comunicación sagrada que trasciende lo ornamental. Durante la entrevista, la especialista explicó que “un Pesanké es una escritura a través de signos y símbolos ornamentales que se realiza sobre cáscaras de huevo” y detalló que para llevar adelante este arte se utiliza una quisca con cera de abeja que se calienta al fuego, ya que “todo lo que van viendo en el diseño se realiza todo con cera de abeja derretida”.
La artista, quien comenzó en este arte a los seis años, enfatizó que cada trazo tiene un propósito. Los diseños no son azarosos y ella misma relató que “se dividen 40 triángulos, que significa la cuarentena, la cuaresma, la Santísima Trinidad”. Además, subrayó la evolución de este arte al comentar que “los ucranianos usan mucho el trigo, yo las modifiqué porque uno lo puede adaptar, es arte, se va transformando”.
La especialista confesó que este proceso es un momento de conexión personal profundo. Ella aseguró que “algunos hacen yoga, a otros les gusta correr, a mí mi momento es cuando hago los Pesanké”, una actividad que mantiene viva durante todo el año, aunque destacó que “en Apóstoles solamente lo hacen en Semana Santa por el momento”.
Un trabajo de hormiga: El camino hacia el reconocimiento

La consolidación de Apóstoles como referente nacional es el resultado de décadas de esfuerzo. Avelina Vizcaychipi, organizadora del evento, recordó que este año se cumplen ocho años desde que la ciudad ostenta oficialmente este título. “Me parecía que era un producto hermoso porque entraba por el ojo, porque además es un arte muy fino, muy lindo», lo que la llevó a trabajar más de 20 años en este proyecto.
Vizcaychipi relató que el reconocimiento llegó incluso a niveles internacionales, pues según sus palabras “en su momento se logró también que el Papa Francisco reconozca a Apóstoles como tal”. El impacto de este reconocimiento ha permeado en la economía social, especialmente a través de la Pascua, el pan trenzado que simboliza la corona de Cristo. La organizadora señaló con entusiasmo que “este año hay más de 16 panaderías adheridas” y destacó con orgullo que “las panaderías se reponen las pilas con este tema, nosotros les enseñamos y hoy por hoy ya hacen unas “Pascas” espectaculares”.
La profesional en turismo explicó que este logro es el fruto de lo que ella denomina un “trabajo de hormiga” que ha permitido que hoy se vea la conjunción de todo el pueblo, afirmando que “hoy como pudieron ver estaban los colegios, las instituciones privadas, las escuelas, las colectividades, los gastronómicos”.
Crisol de razas y unidad comunitaria

El evento en el Club Ucraniano no fue solo una exposición, sino un punto de encuentro para las colectividades que forjaron la región. Vizcaychipi hizo un llamado a la unidad regional al expresar que “amando mi provincia, lo único que quiero decir a todos es que vengan, que conozcamos, que nosotros como misioneros nos pongamos las pilas y conozcamos lo nuestro” y agregó conmovida que “yo sigo enamorada de nuestra gente, para mí el misionero es el que le da vida a Misiones”.
En ese sentido, Rayneli cerró con un mensaje de esperanza y continuidad generacional. La experta concluyó que “hay que seguir haciendo más eventos de este tipo, mantener las tradiciones y pasarlas de generación en generación”. Remarcó que aunque las técnicas varíen, el objetivo final es compartido, ya que según ella “la idea es regalar algo con los deseos de buenos augurios, de amor, de buena salud, así que es algo de uno”.
En este Miércoles Santo, Apóstoles volvió a demostrar que su riqueza reside en la delicadeza de una quisca trazando cera y en el compromiso de una comunidad que, en palabras de Vizcaychipi, entiende que “si seguimos fortaleciendo esto y nos unimos, vamos a lograr muchísimo más de lo que imaginamos”.

























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