Advierten que la escasez global de fertilizantes pone en riesgo más del 50% de los alimentos y amenaza la producción del campo argentino

La falta de insumos clave, agravada por conflictos geopolíticos y bloqueos logísticos, afecta a potencias agrícolas mundiales. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario alertó sobre el impacto en el suministro alimentario, mientras Argentina enfrenta el desafío de su alta dependencia de las importaciones.

Una escasez global de fertilizantes amenaza la producción agropecuaria y el suministro de alimentos en todo el mundo. La situación afecta a productores clave como la India, Canadá y China. En Estados Unidos, la secretaria de Agricultura, Brooke Rolllins, dijo que solo uno de cada cuatro productores tiene disponibilidad de insumos para la siembra que se definirá en las próximas semanas. Al mismo tiempo, en Australia los productores recortan el área a sembrar por la misma razón, mientras el bloqueo del Estrecho de Ormuz asfixia las posibilidades de producción agraria mundial.

En este contexto, el director de estudios económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Julio Calzada, advirtió sobre las graves consecuencias que podría tener esta crisis. El especialista planteó una proyección alarmante para la seguridad alimentaria global. “Más del 50% del suministro mundial de alimentos podría verse afectado por la escasez o falta de fertilizantes”, afirmó Calzada.

Un informe de la misma entidad precisó que en 2025 el 39% de la importación argentina de fertilizantes provino de países del Golfo Pérsico, cuyas producciones de gas, urea y amoníaco son fundamentales para el campo. El gas representa el 50% del costo de producción de los fertilizantes. Por su parte, la urea es el insumo nitrogenado más importante para el trigo y el maíz, y el amoníaco resulta clave por su aporte en la producción de fosfatados.

Impacto en los mercados de granos

A pesar del panorama, la potencial crisis todavía no generó un gran impacto en los precios mundiales de los granos, con la excepción del aceite de soja. En lo que va de marzo, el precio del grano de soja aumentó 0,9% y acumuló un alza del 13,4% en el año. El trigo, en cambio, subió 4,7% desde que Estados Unidos e Israel iniciaron los ataques a Irán el 28 de febrero, con lo que llegó a una suba del 13,9% anual.

El maíz mostró una conducta de precios diferente, ya que aumentó 6,5% en el mes, pero previamente registraba una baja y ahora acumula un aumento del 1,5% desde el inicio del año. El precio del arroz, otro insumo clave de la dieta mundial, tuvo un comportamiento parecido, pues aumentó 4% desde el inicio de la guerra en el Golfo Pérsico, pero todavía está 18% por debajo del valor de principios de año.

Desde el sector supermercadista local, un directivo de una importante cadena evaluó el escenario con escepticismo y describió una situación interna compleja. “Sí, leemos y sabemos estas cosas, pero los precios que nos llegan todavía no reflejan esa expectativa. El sector está mal, es un combo muy complicado; impuestos altísimos, bajo consumo y encima tenemos que competir con cooperativas que no pagan impuestos”, dijo el empresario, quien además resaltó que la demanda no convalidaría los potenciales aumentos.

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Desafíos logísticos y futuro incierto

Un episodio similar con perspectivas parecidas no se vivía desde el segundo trimestre de 2022. En aquel momento, la invasión rusa de Ucrania llevó a la revista The Economist a advertir sobre una posible “catástrofe alimentaria mundial” debido a un combo de conflicto bélico, escasez de fertilizantes, bloqueo marítimo y restricciones comerciales. Según The Fertilizer Institute, a los agricultores estadounidenses les faltarán unas dos millones de toneladas de urea en esta primavera boreal.

En el caso argentino, es difícil predecir cuánto insumo podría faltar, porque las siembras de maíz y trigo se definen en dos o tres meses. Las decisiones están en manos de los grandes traders de granos, que compiten por asegurarse la originación de producto. Sin embargo, esas decisiones parecen demoradas. Además, si se consiguen los fertilizantes, hay que pagar buques, de los que también hay menos disponibilidad y cuyos costos aumentaron cerca del 40 por ciento desde el inicio del conflicto.

Estas incógnitas son clave para la economía en los próximos meses. Aunque Argentina se ofrece como un productor en zona de paz, los problemas de acceso a fertilizantes y el mayor costo de los fletes podrían comprometer el volumen de producción de un sector que en 2025 originó el 60% de las exportaciones totales del país. El desafío para Argentina es evitar que, mientras celebra los éxitos de Vaca Muerta, el conflicto actual estrangule la producción del campo, la “Vaca Viva” que seguirá como principal aportante de dólares de la economía.

Fuente: Infobae

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