Vecinos de Posadas llevaron su preocupación por las facturas de agua al Concejo Deliberante y apoyaron el proyecto para instalar bloqueadores de aire en los medidores

En el marco de la tercera sesión ordinaria del año, realizada este jueves en el Concejo Deliberante de Posadas, vecinos de distintos barrios se acercaron al recinto para expresar su apoyo al tratamiento de un proyecto que busca dar respuesta a los reiterados reclamos por los costos del servicio de agua potable.

La iniciativa, impulsada por el concejal del Frente Renovador Jair Dib, propone que la empresa prestataria Samsa instale válvulas de escape en los medidores, con el objetivo de evitar el cobro de aire en las cañerías y garantizar que los usuarios paguen únicamente por el consumo real.

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La presencia de los vecinos tuvo como eje acompañar una medida concreta que consideran clave para comenzar a revertir una problemática histórica. Así lo expresó Marcos Contreras, presidente de la Asociación de Consumidores y Usuarios Defender, quien destacó el carácter de la convocatoria.

Venimos a apoyar la primera decisión y acción concreta que se materializa a través de esta ordenanza, que plantea que los expulsores de aire se coloquen a costo de la empresa”, señaló.

En ese sentido, remarcó que el aire en las cañerías es uno de los principales inconvenientes detectados, y que incluso fue reconocido por el ente regulador. “Es uno de los tantos problemas que venimos denunciando. Hoy ya contamos con nuevas facturas donde incluso se puede discriminar cuánto aire se está cobrando, lo que evidencia la magnitud de la situación”, explicó.

Contreras también subrayó que se trata de una problemática estructural que afecta a miles de usuarios. “Esto es la punta del iceberg. Hay alrededor de 106.000 conexiones entre Posadas y Garupá alcanzadas por este y otros problemas en el servicio”, afirmó.

Además, recordó que los reclamos no son recientes, aunque en los últimos meses se intensificó su canalización formal. “Desde diciembre de 2025 comenzamos a recorrer barrios, a reunirnos con vecinos y a sistematizar las denuncias. El 2 de marzo presentamos un documento con 14 puntos que reflejan las principales falencias del servicio”, detalló.

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Según indicó, el proyecto del concejal Dib surge como respuesta directa a esas demandas. “Es el resultado de escuchar a los usuarios. Entendemos que va a ser aprobado por mayoría y que será la primera de varias medidas necesarias para corregir irregularidades que llevan décadas”, sostuvo.

Finalmente, valoró la participación de los vecinos en este tipo de instancias. “Es fundamental acompañar estas decisiones. Los problemas hay que salir a buscarlos y las soluciones también. Hoy estamos acá para respaldar una iniciativa que va en favor del usuario”, concluyó.

El tratamiento del proyecto marca un paso importante en la agenda legislativa local, en un contexto donde los cuestionamientos al servicio de agua continúan siendo una de las principales preocupaciones de los hogares posadeños.

“Pasamos todo el verano sin agua”

En el marco de la sesión del Concejo Deliberante de Posadas, también se escucharon testimonios que reflejan otra cara del problema: la falta de suministro.

Yolanda Gauna, vecina del barrio Santa Rita, tomó la describió una situación que —según aseguró— arrastran desde noviembre del año pasado. “No llega el agua con la presión suficiente como para que suba al tanque. Cuando viene, viene sin presión y cuando vuelve, vuelve con aire”, relató.

“Pagamos por agua que no consumimos”

En el marco de la sesión del Concejo Deliberante de Posadas, también se escucharon testimonios que apuntan a irregularidades en la facturación y el sistema de medición.

Juan Cabral, vecino del barrio San Lorenzo, explicó que en los últimos meses se agravaron los problemas, no solo por cortes en el suministro, sino también por la forma en que se registra el consumo. “Cuando vuelve el agua, gran parte de lo que circula es aire en las cañerías. Eso hace que el medidor gire incluso más rápido que con agua, generando una medición por encima del consumo real”, detalló.

Según indicó, esta situación impacta directamente en las facturas que reciben los usuarios. “Hay familias que históricamente consumen entre 5 y 7 metros cúbicos por mes, pero la tarifa establece un mínimo de 15. Estamos pagando por algo que no usamos, y esa diferencia nunca se devuelve al usuario”, afirmó.

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