El vicepresidente del Colegio de Odontólogos, Oscar Quagliozzi, alertó sobre la drástica caída en las consultas preventivas. La crisis económica relegó la salud bucal y los pacientes solo asisten por dolor, lo que agrava los cuadros clínicos y eleva los costos de los tratamientos.
Entrevista Santa María de las Misiones
La situación económica actual impactó de lleno en los consultorios odontológicos de la provincia. Ante la pérdida del poder adquisitivo, la salud bucal pasó a un segundo plano en las prioridades de las familias misioneras, quienes optan por postergar tratamientos preventivos o estéticos y solo acuden al profesional cuando el dolor se vuelve insoportable.
Rubén Óscar Quagliozzi, vicepresidente del Colegio de Odontólogos de Misiones, analizó este escenario y explicó que la falta de prevención no solo agrava los cuadros clínicos, sino que también encarece los costos finales para el paciente. “Lamentablemente la salud en general, pero la bucal en particular, siempre se deja para último en estas circunstancias. Es entendible hasta cierto punto, uno prioriza situaciones básicas como alimentos y vestimenta. Normalmente enero y febrero son meses bajos y marzo arranca la atención; este año todavía no arrancó”, señaló el profesional.
El riesgo de la postergación y la automedicación
El retraso en las consultas transforma patologías simples en problemas complejos. Lo que inicia como una caries tratable con un arreglo económico, deriva frecuentemente en tratamientos de conducto o extracciones:
“Cuando ya inició una caries, la caries avanza y lo que probablemente era para hacer un arreglo simple, algo que lleva poco tiempo y es más económico para el paciente, se va complejizando. Pasamos a tratamiento de conducto, la pérdida del diente, extracciones, y en el peor de los casos todo eso con infecciones, inflamación y dolor. También ahí juega la automedicación, que va haciendo un combo que siempre es más complicado de resolver y lamentablemente también más costoso para el paciente, no solo desde el punto de vista del dinero, sino por el padecimiento que conlleva”.
Costos operativos y nuevas formas de atención
El sector también enfrenta el incremento de los costos fijos, como alquileres, servicios e insumos dolarizados. Ante la falta de circulante, los odontólogos comenzaron a implementar estrategias de supervivencia, como compartir consultorios y equipos para reducir gastos estructurales.
Respecto a los valores actuales, Quagliozzi precisó que el Colegio sugiere aranceles mínimos para garantizar la bioseguridad. “Hoy una consulta odontológica en promedio podemos hablar de 30.000 pesos. No hay que olvidar que conlleva el uso de guante estéril, instrumental estéril y todo lo que requiere la atención. Estamos en una situación compleja, este primer trimestre se notó claramente la diferencia”, afirmó.
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El rol de las obras sociales y la financiación
La brecha entre los aranceles de las prestadoras y los costos reales de los insumos genera tensiones en la atención. Según el vicepresidente de la entidad, los profesionales prefieren la atención particular debido a los atrasos en los pagos de las obras sociales, que suelen quedar por debajo de la inflación.
“Si le preguntás al odontólogo qué prefiere, sin duda alguna prefiere de manera particular. El tema de las obras sociales es algo que el odontólogo en muchos casos trata de evitarlo, pero el paciente tiene su cobertura y busca atenderse con ella porque de otra manera muchas veces no puede. Lamentablemente en la mayoría de los casos se le cobra una diferencia por cuestiones lógicas de atrasos en los pagos, ya que están siempre por debajo de la inflación. Ya nos olvidamos de lo que es el contado; contamos con tarjetas de crédito y se utiliza mucho la financiación propia del consultorio”.

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