Analistas prevén que el dólar seguirá a la baja en el primer semestre, pero advierten sobre el riesgo de un futuro atraso cambiario

A pesar del fortalecimiento global de la divisa, en Argentina retrocedió a valores inferiores a los de diciembre. Consultoras privadas proyectan que la apreciación del peso continuará en los próximos meses, impulsada por las exportaciones, aunque alertan sobre la fragilidad del esquema para 2027.

En un contexto de volatilidad internacional, el tipo de cambio en Argentina registra una tendencia a la baja durante 2026. El último viernes, el dólar cerró por debajo de los $1400 en el mercado mayorista y cotizó a $1410 en el Banco Nación. De esta manera, se mantiene por debajo de los $1480 que se registraron a fines de diciembre.

Diversos analistas del mercado consideran que la apreciación del peso posee argumentos para extenderse durante la primera mitad del año. La consultora Outlier indicó que el escenario podría modificarse hacia el segundo semestre. “Esperamos que el tipo de cambio se aprecie durante el primer semestre y que luego acorte dicha apreciación durante el segundo, cuando los precios de los energéticos cedan y den más espacio en dicho sentido”, señaló el informe.

Además, la firma proyectó una posible evolución para fin de año y alertó sobre las consecuencias a futuro. “Por eso esperamos un tipo de cambio mayorista de poco más de $1600 para el promedio de diciembre de 2026. Esto implica que durante el transcurso del año consumiremos buena parte de la depreciación real del año pasado, lo cual puede convertirse en una fragilidad importante de cara a un año electoral como 2027″, agregó Outlier.

Las perspectivas favorables para las exportaciones del campo, la energía y la minería se encuentran entre los principales factores que podrían mantener el tipo de cambio apreciado. Un informe de IEB sostuvo que “el flujo de dólares por parte del agro, además del viento de cola para el sector energético, supone un claro argumento para sostener que el tipo de cambio podría ir a la baja”.

Factores de riesgo

Sin embargo, el mismo reporte de IEB identificó al menos dos elementos que pueden atentar contra la apreciación del peso. “Por un lado, la demanda de pesos no muestra signos de recuperación, en el marco de un mercado laboral con signos de desgaste y salarios reales con menor dinamismo. Por el otro, uno de los dos objetivos de política monetaria del Banco Central es el de acumular reservas, por lo que su presencia como demandante adicional de divisas ejerce presión al alza del tipo de cambio”, puntualizó la compañía.

Desde la consultora LCG, por otra parte, advirtieron que el tipo de cambio real ajusta a la baja y ya perforó los niveles de 2017, cuando la corrección se produjo a través de una crisis. “Ahora, Vaca Muerta está disimulando el atraso: hay márgenes afectados, pero no síntomas en la balanza de pagos. Esta enfermedad (holandesa) es asintomática al principio, pero está. Puede madurar de a poco, pero el desenlace (en una forma distinta a la de una crisis de balanza de pagos) puede ser repentino. El impacto en empresas y en empleo ya se empezó a sentir”, indicaron los analistas.

Para prolongar la estabilidad cambiaria, los operadores del mercado señalan que el Gobierno interviene en el mercado de dólar futuro y al mismo tiempo utiliza otras herramientas disponibles. Un reporte de PPI detalló que el interés abierto de futuros de dólar aumentó US$40 millones el viernes. “Se trata del cuarto incremento consecutivo, acumulando US$225 millones en los cuatro últimos días de la semana y US$652 millones en lo que va de marzo, el mayor incremento desde el 1° de octubre», explicó el trabajo.

 

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