Cultivar diversidad: así funciona la agrofloresta en Misiones

La agrofloresta avanza como un sistema que combina diversidad, regeneración del suelo y producción de alimentos en un mismo espacio. Su implementación crece tanto en chacras como en entornos más pequeños.

En un contexto donde la producción agropecuaria enfrenta cada vez más desafíos vinculados al desgaste del suelo y a la variabilidad climática, los sistemas agroforestales comienzan a consolidarse en la región como una forma de producir con una lógica diferente. La propuesta integra árboles, cultivos y biodiversidad en un mismo entorno, generando un equilibrio que favorece tanto la productividad como la sustentabilidad.

Desde El Soberbio, el productor Matías Bertone trabaja en este tipo de esquemas dentro de la cooperativa Monte Nativa. Allí, el sistema lleva varios años de desarrollo y hoy muestra resultados concretos, con una producción variada que incluye desde hortalizas hasta cultivos como la cúrcuma.

“El sistema permite combinar plantas de distintos ciclos, desde árboles hasta especies comestibles y medicinales”, explicó, al destacar la versatilidad del modelo. Esa diversidad es, justamente, uno de sus principales diferenciales frente a los esquemas tradicionales.

En estos sistemas, los árboles cumplen un rol central: además de aportar frutos o madera, crean condiciones favorables para el resto de los cultivos. Sombra, humedad y materia orgánica son algunos de los beneficios que contribuyen a mejorar el entorno productivo y a fortalecer el suelo.

A partir de esta lógica, surgen prácticas como las huertas sucesionales o los llamados bosques comestibles, donde la producción se organiza imitando los procesos de la naturaleza. Lejos del monocultivo, la agrofloresta apuesta a la convivencia de múltiples especies en un mismo espacio.

Otra de las características destacadas es su adaptabilidad. Si bien puede desarrollarse en grandes extensiones, también es aplicable en superficies reducidas, lo que la convierte en una alternativa viable para productores a distintas escalas e incluso para quienes buscan producir alimentos en sus propios hogares.

En el caso del predio en El Soberbio, conviven cultivos como yerba mate, café, paltas, cítricos y mamón, entre otros. Esta diversidad no solo amplía las posibilidades productivas, sino que también contribuye a generar sistemas más estables y resilientes.

A largo plazo, el impacto más significativo se observa en el suelo. Lejos de degradarse, recupera fertilidad y vida, lo que permite sostener la producción sin agotar los recursos. En un escenario marcado por el cambio climático, estos modelos aparecen como una forma de producir que combina eficiencia, diversidad y equilibrio.

Con información de Canal 12.

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