Clarisa Néztor, de la organización Rebelión o Extinción Misiones, afirmó que su acción fue un “llamado de desesperación” contra el voto de los senadores misioneros. Además, denunció que fue detenida ilegalmente por la policía.
Clarisa Néztor – Entrevista Radio Up
La activista socioambiental Clarisa Néztor, integrante de la organización Rebelión o Extinción Misiones, se adjudicó la autoría de las pintadas que aparecieron en la Casa de Gobierno y la Cámara de Representantes. En una entrevista, explicó que la intervención fue una protesta contra la reforma de la Ley de Glaciares que se debate en el Congreso y que contó con el apoyo de los tres senadores de la provincia.
Néztor argumentó que la modificación legislativa pone en grave riesgo los ecosistemas y las fuentes de agua del país. “Se está tratando en el Congreso la reforma de la Ley de Glaciares, que es la 26.639, la que protege a los glaciares y al ambiente periglacial, específicamente para que no se hagan producciones extractivistas en esos ecosistemas tan frágiles y tan sensibles. Sobre todo lo que es la megaminería, porque los glaciares y las cuencas hídricas hay que protegerlas”, afirmó.
La activista sostuvo que el objetivo del gobierno nacional es habilitar la explotación minera en áreas protegidas, una medida que, según ella, beneficia a grandes corporaciones multinacionales. “Lo que busca el gobierno de Milei es poder avanzar sobre la zona glaciar y sobre la zona periglaciar, específicamente para que se pueda hacer megaminería. Esto viene impulsado desde las corporaciones mineras, las multinacionales gigantes, como Barrick Gold, la canadiense Glencore, Río Tinto y otras más”, detalló.
Además, recordó antecedentes de desastres ambientales vinculados a estas empresas. “Barrick Gold hace megaminería en San Juan, donde hace 10 años exactamente, derramó 4.000.000 de litros de cianuro y mercurio en el Río Jáchal. Hasta el día de hoy aparecen peces muertos, la población enferma. Imagínense la contaminación, imagínense tomar agua con cianuro”, relató.
Para Néztor, el impacto de la reforma sería devastador, ya que afectaría directamente a las principales reservas de agua dulce del país. “Argentina en este momento cuenta con 16.968 glaciares que cubren más de 8.400 km² a lo largo de toda la cordillera de los Andes. Estos glaciares junto con los ambientes periglaciares cumplen una función esencial, que es regular el ciclo del agua y sostener esos caudales en épocas secas, y a la vez alimentar los ríos que abastecen a más de 7.000.000 de personas”, puntualizó.
Un llamado de desesperación
La activista calificó su accionar no como un acto de vandalismo, sino como una medida extrema ante la falta de respuesta de las autoridades. “Esto no es una vandalización. Es una desesperación por la defensa del agua de las montañas y de los ríos de los cuales dependen millones de personas y de los cuales una vez que estén completamente dinamitados no hay vuelta atrás, es irreversible”, manifestó.
En ese sentido, acusó al gobierno provincial de ignorar los reclamos ambientales. “Durante más de 5 años venimos con presentaciones y el gobierno no escucha. Salimos a la calle, hacemos manifestaciones. Durante diciembre, XR Misiones hizo una radio abierta en la plaza, ahí en frente de la Casa de Gobierno, para hablar sobre la Ley de Glaciares”, recordó.
Néztor criticó duramente la postura de los representantes misioneros en el Senado. “Misiones se jacta por ser protector de la selva, por defender la biodiversidad. ¿Y qué hacen los senadores? Los tres senadores de Misiones, votaron a favor de esta reforma, es decir, entregaron en bandeja los glaciares a las mineras”, cuestionó.
Por otra parte, la joven relató el procedimiento policial tras su intervención y lo calificó como un “secuestro”. “Fui completamente detenida ilegalmente en pleno centro de Posadas, sin notificación previa. Me detuvieron por muchas horas, no me dejaron usar el celular, no me dejaron llamar a mi familia ni a un abogado. Me amenazaron todo el tiempo, fue horrible”, denunció.
Según su testimonio, el operativo incluyó a numerosos agentes de civil. “Había varias camionetas en la vereda, un montón de policías de civil para que yo no los reconozca. Invadieron completamente el lugar y ni siquiera me permitieron un derecho básico a defenderme”, agregó.








