De Salto Encantado a Vélez: la historia de una joven arquera misionera que sueña con jugar en primera y en la Selección Argentina

Con apenas 13 años, Camila Silveira, joven arquera misionera, comenzó a escribir una historia que trascendió fronteras. Nacida en Salto Encantado, dio un paso enorme al instalarse en Buenos Aires para incorporarse a las inferiores de Vélez Sarsfield, uno de los clubes más importantes del país. Su camino estuvo marcado por el esfuerzo, el acompañamiento familiar y una pasión que nació desde muy chica.

“Soy oriunda de Salto Encantado y actualmente estoy viviendo en Buenos Aires. Estoy jugando en Vélez”, contó a Misiones Online. Sus primeros vínculos con el fútbol surgieron en el ámbito familiar: “Desde chiquita jugaba con mis hermanos y empecé en un club a los 10 años”, recordó.

En ese recorrido, su hermano Luis cumplió un rol fundamental. Arquero al igual que ella, fue quien la incentivó a acercarse al deporte. “Yo empecé a entrenar primero y después le dije si quería ir. Así arrancó”, explicó. Ambos compartieron entrenamientos en su localidad, donde la joven comenzó a formarse bajo los tres palos.

El salto a Buenos Aires se dio tras un torneo disputado en Oberá, donde captadores del fútbol femenino de Vélez observaron su desempeño. “La vieron atajar y quedó preseleccionada para una segunda prueba”, detalló Luis. Ese proceso terminó con la confirmación en el club. “Cuando me dijeron que quedé, sentí una alegría enorme. Nunca me lo esperé, y menos en un club tan grande”, expresó la arquera.

Su elección por el arco no fue casual ni planificada. “Desde chiquita me ponían en el arco y así fui mejorando”, relató. Con el tiempo, ese lugar se convirtió en su posición natural dentro del equipo.

Ya instalada en Buenos Aires, transita una rutina exigente, con entrenamientos diarios de aproximadamente dos horas. “Entrenamos todos los días, hacemos gimnasio y trabajos con pelota. Es algo muy lindo”. A pesar del esfuerzo, aseguró que disfruta cada momento: “Todo es lindo en Vélez”.

El crecimiento deportivo implicó también un fuerte sacrificio personal. Dejar su casa, su entorno y sus afectos fue uno de los mayores desafíos. “Extraño todo: la familia, los amigos, todo es distinto”, reconoció. Sin embargo, el respaldo familiar resultó clave para sostener el proceso. “Gracias a la familia estamos acá, hacen todo lo posible para que podamos cumplir nuestro sueño”, afirmó su hermano.

Para Luis, la experiencia representó un orgullo enorme. “Uno nunca se imaginó tener a alguien de la familia jugando en un club tan grande”. Además, destacó el valor de haber llegado desde una localidad pequeña: “Es un gran sacrificio dejar todo y venir a un mundo completamente nuevo”.

En cuanto a sus referentes, la joven no dudó: “Mi ídolo es Franco Armani y el Dibu Martínez”. Y al hablar de su meta, fue clara: “Mi sueño es llegar a la Selección Argentina”.

Antes de cerrar, dejó un mensaje de agradecimiento a quienes la acompañaron en el camino: “Agradecer a mi familia, a mi papá, a mi mamá, por todo lo que hacen por mí. También agradecer al club kilómetro 10, al profesor Víctor Da Silva y demás profesores del Club Atlético Aristóbulo y a todas las personas que me están colaborando económicamente para cumplir mi sueño”.

 

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