Nuevas guías para el colesterol | Expertos proponen valores más bajos y tratamientos tempranos para reducir el riesgo de infartos y ACV

El Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón actualizaron sus recomendaciones para el manejo del colesterol. Proponen umbrales de LDL más estrictos, una intervención médica más temprana y un enfoque personalizado para prevenir enfermedades cardiovasculares, con base en la evidencia científica más reciente.

Un simple análisis de sangre puede anticipar el futuro del corazón. Las nuevas guías clínicas para el manejo del colesterol, que elaboraron el American College of Cardiology (ACC) y la American Heart Association (AHA), establecen valores más bajos y estrategias de intervención más tempranas para reducir el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. El documento, que se presentó este viernes en Estados Unidos, actualiza criterios y propone un enfoque más integral y personalizado en la prevención cardiovascular.

Las recomendaciones consolidan la información científica más reciente sobre la dislipidemia, que abarca las alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos. El texto, difundido en las revistas JACC y Circulation, plantea un cambio de paradigma. El colesterol LDL (conocido como “malo”) debe mantenerse por debajo de 100 mg/dl en personas con riesgo límite o intermedio, menos de 70 mg/dl en quienes tienen alto riesgo y menos de 55 mg/dl en quienes ya sufrieron un evento cardiovascular.

Roger Blumenthal, presidente del comité de redacción de la guía, explicó la importancia de controlar este factor. “Sabemos que el 80 por ciento o más de las enfermedades cardiovasculares se puede prevenir y que el colesterol de las LDL elevado, a veces llamado colesterol ‘malo’, es una parte importante de ese riesgo”, afirmó.

Prevención personalizada y nuevos cálculos

El nuevo enfoque enfatiza la importancia de modificar hábitos desde edades tempranas, como mantener un peso saludable, realizar actividad física regular, evitar el tabaco y dormir bien. Según la guía, si los niveles de lípidos permanecen elevados, la medicación debe considerarse antes y de manera más agresiva que en protocolos anteriores.

Una innovación relevante es la incorporación de la calculadora PREVENT-ASCVD, una herramienta que permite estimar el riesgo de sufrir un evento cardiovascular a 10 años. Esta clasificación guía la decisión médica sobre cuándo iniciar una terapia para reducir los lípidos y la intensidad del tratamiento.

Blumenthal detalló las ventajas de esta metodología. “Con esta nueva herramienta de evaluación, podemos calcular mejor el riesgo cardiovascular, utilizamos información de salud ya obtenida durante un examen físico anual y luego personalizamos aún más la puntuación de riesgo para cada persona cuando observamos los ‘potenciadores del riesgo’”, explicó.

El documento además identifica elementos que incrementan el peligro de enfermedad cardiovascular más allá de los valores clásicos de colesterol. Entre ellos se encuentran los antecedentes familiares, enfermedades inflamatorias crónicas, obesidad, diabetes, enfermedad renal crónica y ciertos marcadores biológicos como la lipoproteína(a) y los triglicéridos elevados.

Sobre este punto, Blumenthal advirtió sobre una falsa sensación de seguridad. “Tener niveles saludables de colesterol de las LDL o de HDL (‘colesterol bueno’) no es necesariamente una carta para ‘salir de la cárcel’. La medición de otros biomarcadores puede brindar un panorama más completo del riesgo cardiovascular y fundamentar decisiones sobre si es necesario un tratamiento para reducir los lípidos más temprano o si se justifica una terapia más intensiva”, sostuvo.

Opciones terapéuticas y evidencia científica

El tratamiento farmacológico recomendado incluye las estatinas como base de la reducción de lípidos. En caso de que no se alcancen los objetivos, se sugiere sumar ezetimiba, ácido bempedoico o anticuerpos monoclonales PCSK9. Por otra parte, el inclisirán, una opción inyectable de administración menos frecuente, aún se encuentra bajo estudio para evaluar su impacto en la reducción de eventos cardíacos.

Pamela Morris, vicepresidenta del comité de redacción, remarcó la premisa central de las nuevas directrices. “Un LDL más bajo es mejor, especialmente para quienes tienen mayor riesgo de infarto o accidente cerebrovascular”, afirmó.

Las nuevas guías, que reemplazan a la versión de 2018, consolidan la tendencia global hacia la prevención proactiva y personalizada. El documento propone “una hoja de ruta clara para que médicos y pacientes puedan tomar decisiones informadas y reducir la carga de enfermedad cardiovascular”, según los expertos. Morris concluyó que la evidencia respalda esta estrategia más decidida. “Los ensayos clínicos demostraron beneficios significativos en la reducción de eventos cardiovasculares cuando los niveles de colesterol LDL son incluso inferiores a los recomendados en guías anteriores”, finalizó.

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

ULTIMAS NOTICIAS

Newsletter

Columnas