La nueva normativa en Senegal, que castiga los denominados “actos contra natura” con penas de hasta 10 años de cárcel, generó una ola de temor. Cientos de personas del colectivo LGTBI+ y activistas por sus derechos se esconden o huyen del país africano.
Una ola de temor e incertidumbre afecta a la comunidad LGTBI+ en Senegal. El endurecimiento de la legislación que penaliza la homosexualidad provocó que cientos de personas y activistas por los derechos del colectivo opten por esconderse o directamente huir del país para resguardar su integridad.
El clima de persecución se intensificó a tal punto que la simple sospecha puede activar un mecanismo de delación con consecuencias graves. Un integrante del colectivo, que mantiene su identidad en reserva por seguridad, describió el ambiente que se vive en las calles. “Estamos en pánico, basta con la mínima denuncia para que te señalen y vengan a por ti”, relató.
Clima de persecución
La norma, que fue objeto de un intenso debate social, penaliza lo que el texto legislativo denomina “actos contra natura”. Las condenas para quienes sean declarados culpables pueden alcanzar hasta los 10 años de prisión, una de las más severas de la región. Esta situación jurídica fuerza a muchas personas a vivir en la clandestinidad o a buscar refugio en otros países donde sus derechos no sean vulnerados.
El endurecimiento de la ley se produce en un contexto de creciente tensión social. El pasado 6 de marzo, una manifestación en Dakar congregó a personas que se expresaron en contra del colectivo LGTBI+, lo que evidenció la polarización que existe en la sociedad senegalesa sobre este tema. Debido a ello, activistas y organizaciones de derechos humanos alertaron sobre el peligro que corren las personas señaladas, quienes quedan expuestas a la violencia y la exclusión social sin garantías de protección por parte del Estado.








