China, el mayor importador de petróleo del mundo, suspendió de forma inmediata las exportaciones de combustibles refinados. La medida, que afecta a la nafta, el diésel y el combustible de aviación, busca prevenir una posible escasez interna generada por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán.
El Gobierno de China ordenó la prohibición inmediata de las exportaciones de combustibles refinados durante el mes de marzo. Según informaron cuatro fuentes con conocimiento del asunto, la decisión es una medida preventiva para evitar una posible escasez interna que podría provocar la guerra entre Estados Unidos e Irán.
La suspensión se aplica a todos los cargamentos de nafta, diésel y combustible para aviación que todavía no habían pasado por la aduana a fecha del 11 de marzo. Esta directiva subraya la preocupación de las autoridades chinas por asegurar el suministro energético para su población y su industria en un contexto de alta tensión internacional.
La medida tiene un fuerte impacto en el mercado global, ya que China no solo es el mayor importador de petróleo del mundo, sino también uno de los principales exportadores de productos ya refinados. La interrupción de sus envíos puede generar nuevas presiones sobre las cadenas de suministro internacionales.
Este escenario de incertidumbre se refleja en otros mercados. En Wall Street, los índices bajaron en el premarket a medida que crecen los temores inflacionarios por el conflicto. Por otra parte, algunos países del Golfo redujeron su producción petrolera en al menos 10 millones de barriles diarios, lo que agrava la presión sobre la oferta global de crudo.








