Pequeños productores lanzan un “yerbatazo” en Buenos Aires para vender sus productos y contar con recursos antes del inicio de la cosecha

La iniciativa, organizada junto a la Empresa Cooperativa de Alimento Soberano (ECAS), busca fortalecer las ventas de la yerba Grapia Milenaria en Buenos Aires y generar fondos para afrontar los costos de cosecha en Campo Ramón.

La experiencia ya tuvo una primera edición en Buenos Aires, donde se ofrecieron packs de tres kilos de yerba a 10 mil pesos y toda la partida enviada se agotó rápidamente. Tras ese resultado, la cooperativa prepara un nuevo envío para continuar con la iniciativa. “El fin de semana pasado se vendió todo el primer embarque que enviamos, así que ahora estamos cargando otra partida para seguir generando el fondo que necesitamos para la zafra”, explicó el presidente de la entidad, Carlos Bietcheler.

El dirigente señaló que la propuesta surge ante la necesidad de contar con recursos antes del inicio de la cosecha, prevista para los primeros días de abril. “Nosotros dependemos mucho del flujo de fondos que se genera a partir de la venta del paquete de yerba, y para levantar la cosecha se necesitan muchos recursos para cubrir gastos como el flete y la tarefa”, detalló.

En ese sentido, explicó que los costos más importantes aparecen semana a semana durante el período de cosecha. “Todos los viernes hay que pagarle al tarefero y cubrir el transporte de la hoja verde. Eso hace que necesitemos un fondo importante cada semana”, indicó.

La Cooperativa Los Colonos viene además sosteniendo un precio de 400 pesos por kilo de hoja verde para sus socios, un valor que consideran más justo frente al aumento de los costos productivos y que contrasta con los valores que hoy se mencionan en el mercado, donde las referencias de compra rondan entre 100 y 170 pesos por kilo. Según explicó Bietcheler, el esquema de pago contempla cubrir primero los gastos de cosecha y luego completar el monto acordado. “Entramos en un acuerdo de pagar 400 pesos el kilo. Primero se cubre lo que es flete y tarefa y después, a medida que entran fondos por la venta del paquete, vamos pagando el resto”, afirmó.

El dirigente aseguró que la intención es sostener ese valor durante la próxima campaña. “Nos parece injusta la situación que se está dando en el sector. Hace dos o tres años la hoja verde valía más que ahora y en ese tiempo aumentaron el combustible y todos los costos. Nosotros tratamos de poner un granito de arena para que el productor reciba lo que realmente corresponde”, sostuvo.

La cooperativa cuenta con más de 27 años de trayectoria en Campo Ramón y en sus inicios llegó a reunir a unos 118 pequeños productores. Con el paso de los años, las dificultades económicas y los largos períodos de estacionamiento natural de la yerba llevaron a que muchos optaran por otros canales de comercialización.

“Para poder elaborar una yerba de calidad hay que estacionarla más de un año, y muchos productores no pueden esperar tanto tiempo para cobrar”, explicó Bietcheler. Actualmente, alrededor de la mitad de esos socios continúa entregando su producción a la cooperativa, sosteniendo la elaboración de Grapia Milenaria.

La yerba se caracteriza por su estacionamiento natural y por un proceso de elaboración que incluye trabajo manual en la etapa de envasado. “Nosotros no tenemos una máquina moderna que empaquete la yerba, lo hacemos de forma manual y eso también genera trabajo para varias mujeres de Campo Ramón y Villa Bonita”, comentó el presidente de la entidad.

Además de estas acciones de venta directa, la cooperativa también comercializa su producto a través de organizaciones vinculadas a la Federación de Cooperativas Federadas (FECOFE) y mediante la plataforma de la organización Alma Nativa, que distribuye alimentos de la economía social en distintos puntos del país. A través de ese canal, incluso, el producto puede adquirirse por internet.

En paralelo, los productores avanzan en un sistema de certificación participativa impulsado junto al Ministerio del Agro de Misiones, que promueve prácticas productivas sin el uso de agroquímicos. “Entre los productores nos controlamos para no usar productos químicos y trabajamos con acompañamiento técnico. La idea es que en el futuro podamos llegar a tener una yerba orgánica”, concluyó Bietcheler.

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