El indicador local saltó un 7,66% por la volatilidad global, más del doble que el promedio latinoamericano. Informes de Citi, Wells Fargo y Morgan Stanley señalan que las reservas negativas, la dependencia del financiamiento externo y la fragilidad cambiaria explican la mayor exposición del país.
El índice de riesgo país de Argentina volvió a exhibir una sensibilidad superior frente a los shocks externos en comparación con sus pares de América Latina. Durante el reciente episodio de volatilidad global que generó la guerra en Irán, el salto en el indicador local se destacó por encima del promedio de la región.
Un análisis de datos del Banco Central de República Dominicana reveló que la sensibilidad del spread argentino fue considerablemente mayor. Entre el 27 de febrero y el 5 de marzo, el índice de Argentina registró una variación máxima de 41 unidades, lo que representó un 7,66%. En contraste, el promedio latinoamericano, que mide el EMBI Latino, osciló solo 10 unidades, equivalentes a un 3,42%. Esta diferencia reflejó una estabilidad relativa del indicador regional frente a la volatilidad del caso argentino durante los días de mayor tensión internacional.
Si se considera la magnitud de los cambios, Bolivia se ubicó como el país con la mayor variación relativa en el período, con un 10,45%. Chile y Uruguay también presentaron oscilaciones importantes, con un 7,87% y un 8,33% respectivamente. Por otra parte, entre los países que mejor resistieron la incertidumbre, Panamá y Colombia mostraron las menores variaciones, con un 2,7% y un 3,14%.
Las razones de la fragilidad
El análisis de los bancos de inversión de Wall Street aporta elementos para entender por qué el spread argentino resultó más vulnerable. Los informes identifican una serie de factores estructurales y coyunturales que amplifican la sensibilidad de la deuda soberana argentina.
El banco Citi destacó que, pese a señales iniciales de estabilización, existen riesgos persistentes. El reporte mencionó que la situación del Banco Central, las tasas de interés y un posible escenario recesivo limitan la capacidad del país para enfrentar crisis externas. “La persistencia de reservas netas negativas, la volatilidad de las tasas de interés y un potencial entorno estanflacionario representan riesgos significativos”, puntualizó el informe.
Por su parte, Wells Fargo ubicó a Argentina entre los países más expuestos en su análisis sobre vulnerabilidades de mercados emergentes ante shocks geopolíticos. La entidad subrayó la dependencia del crédito y la escasez de divisas. “Los países que dependen del financiamiento externo, con perfiles de deuda soberana adversos y reservas internacionales inadecuadas, son los más vulnerables. Argentina y Turquía aparecen como los más vulnerables”, afirmó.
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Inflación y riesgo cambiario
Morgan Stanley aportó otra perspectiva y consideró que la sostenibilidad del programa de acumulación de reservas depende de la recuperación económica. El reporte advirtió sobre la necesidad de esterilizar la emisión monetaria, una medida que podría generar inestabilidad. “¿Qué tan sostenible es el programa de compras de divisas? La respuesta corta es que las compras de divisas pueden sostenerse mientras la actividad económica se recupere y la demanda de moneda local aumente. De lo contrario, la emisión monetaria asociada a las compras de divisas debe ser esterilizada… una opción que podría eventualmente conducir a volatilidad en el mercado cambiario y monetario”, explicó.
En el terreno de la inflación, Morgan Stanley identificó una mayor exposición argentina al traspaso de precios internacionales al índice local. Según los analistas del banco, el peso de los combustibles en la canasta de consumo es un factor clave. “El traspaso inflacionario depende del peso de los combustibles en el índice de precios al consumidor y de las políticas internas: México es el menos afectado; Chile y Argentina son los más expuestos”, sostuvo el informe.
Finalmente, Wells Fargo alertó sobre la vulnerabilidad cambiaria y el riesgo de una crisis de balance de pagos. El banco advirtió que los fundamentos macroeconómicos débiles elevan la posibilidad de episodios de reversión brusca. “Los países asociados a fundamentos débiles y valoraciones caras pueden experimentar una fuerte reversión. Aquellos con vulnerabilidades elevadas pueden atravesar crisis de balanza de pagos, fuertes desaceleraciones económicas o, peor aún, default soberano. Argentina y Turquía aparecen como los más vulnerables…”, concluyó.
Fuente: Infobae

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