La mentoría, una práctica tan antigua como la humanidad, vuelve a cobrar protagonismo en un contexto marcado por cambios acelerados y nuevos desafíos profesionales. Así lo explica Silvia Cabrera, mentora certificada, empresaria misionera y rectora del Instituto INCADE, quien sostiene que acompañar a otros desde la experiencia propia puede convertirse en una herramienta poderosa para el crecimiento personal y profesional.
Para Cabrera, el mentor es alguien que ha atravesado desafíos importantes -muchas veces complejos o incluso traumáticos- y que logra trascender esas experiencias. Sin embargo, el verdadero sentido de la mentoría aparece cuando ese aprendizaje se transforma en un capital de vida que puede ponerse al servicio de los demás.
“Un mentor comprende y aprende de su propia historia, pero además decide compartir ese conocimiento para acompañar a otras personas que atraviesan situaciones similares y ayudarlas a encontrar herramientas para superarlas”, explica.
Actualmente, la mentoría se ha consolidado como una disciplina que requiere formación específica. Según Cabrera, ya no se trata solamente de contar la propia experiencia, sino de contar con herramientas metodológicas para acompañar procesos de crecimiento en otras personas. Por eso hoy existen programas de estudio y certificaciones para ejercer este rol en distintos ámbitos.
En el mundo profesional, esta práctica se expande cada vez más. “Hoy vemos mentores en distintas áreas: en medicina, en el ámbito empresarial, en el mundo de la discapacidad o en distintos espacios donde las personas deciden transformar su experiencia en una guía para otros”, señala.
Mentoría y emprendedurismo
En su caso particular, Cabrera orienta su trabajo de mentoría al acompañamiento de emprendedores, un camino que conecta con su propia trayectoria como empresaria.
“Ser emprendedor implica descubrir dentro de uno mismo el deseo de crear algo propio, de convertirse en protagonista de un proyecto. Pero ese camino no puede depender del azar; requiere preparación, conocimiento y desarrollo de habilidades”, afirma.
A partir de su experiencia personal y profesional, Cabrera desarrolló un modelo de trabajo que busca acompañar a quienes desean emprender, brindándoles herramientas para que ese recorrido sea más claro y dinámico. Ese enfoque quedó plasmado en su libro “Emprender con agilidad”, donde comparte aprendizajes y metodologías que le permitieron transformar su propia forma de emprender.
Según explica, uno de los conceptos centrales del libro es la importancia de adoptar metodologías ágiles, una forma de trabajo que permite adaptarse a un entorno cada vez más cambiante.
“El mundo de hoy no es el mismo que hace 20 o 30 años. La velocidad del cambio nos obliga a ser flexibles, a aprender constantemente y a tomar lo mejor del entorno para seguir avanzando sin perder el rumbo”, sostiene.
Un modelo educativo orientado a emprender
Como rectora del Instituto INCADE, Cabrera también busca trasladar esta visión al ámbito educativo. El objetivo es fortalecer un ecosistema emprendedor que permita a los estudiantes desarrollar proyectos propios durante su formación.
“Queremos que los estudiantes no solo aprendan contenidos en el aula, sino que también se desafíen a crear, a presentar sus ideas y a convertirlas en proyectos viables”, explica. En esa línea, el instituto impulsa iniciativas como hackatones y rondas de negocios, donde los alumnos deben diseñar, presentar y defender sus proyectos frente a jurados y potenciales inversores.
Estas experiencias fortalecen la confianza y la capacidad de liderazgo de los estudiantes, al mismo tiempo que les permiten aplicar conocimientos en contextos reales.
Tecnología y nuevas formas de aprender
De cara al ciclo lectivo 2026, el INCADE se prepara con propuestas académicas orientadas a la innovación tecnológica. La institución cuenta con aulas maker, equipamiento de robótica, impresoras 3D y espacios de aprendizaje inmersivo en metaverso, siendo una de las pocas instituciones de la región con este tipo de infraestructura.
“La tecnología es una herramienta que contribuye al desarrollo de los proyectos. Nuestro desafío es enseñar a utilizarla con criterio, con valores y con ética”, señala.
En ese sentido, remarca que la inteligencia artificial y las nuevas herramientas digitales forman parte de la formación de los estudiantes, siempre bajo una mirada responsable sobre su uso.
El crecimiento institucional también se refleja en la expansión territorial del INCADE. Este año la institución inauguró una sede en la ciudad de Apóstoles, donde se dictan las carreras de Marketing y Administración Digital de Empresas.
La iniciativa responde a la necesidad de acercar oportunidades de formación a distintas regiones de la provincia. “Sabemos que trasladarse a otra ciudad para estudiar implica muchos costos para las familias. Por eso buscamos acercar nuestro modelo educativo a más territorios”, explica Cabrera.
Además de su rol institucional, la mentora continúa desarrollando capacitaciones abiertas al público vinculadas a metodologías ágiles y desarrollo personal. En ese marco, el próximo 27 de marzo brindará en Puerto Iguazú la charla “Una mente ágil para la mujer en acción”, en el marco de las actividades por el Mes de la Mujer. Asimismo, el 31 de marzo ofrecerá una capacitación sobre metodologías ágiles orientadas al desarrollo de negocios en la ciudad de Alem.
Para Cabrera, la mentoría, el emprendedurismo y la educación forman parte de un mismo proceso: acompañar a las personas a descubrir su potencial: “Todos tenemos una experiencia que puede convertirse en un legado. La mentoría es justamente eso: transformar lo vivido en una herramienta para que otros puedan avanzar con más claridad en su propio camino”, concluyó en la entrevista.

Silvia Cabrera: la mentoría como camino de aprendizaje y crecimiento
Visión Misionera 2026 | Silvia Cabrera destacó que el 2025 fue un año de innovación educativa y crecimiento para el INCADE






