En medio de la creciente volatilidad internacional por la guerra en Medio Oriente, Argentina alcanzó en enero el mayor nivel de producción de petróleo del que se tenga registro oficial en las últimas décadas. El dato cobra especial relevancia en un escenario donde el precio del crudo vuelve a escalar por la tensión entre Irán e Israel y el riesgo sobre las rutas estratégicas de suministro.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Energía, durante el primer mes del año se extrajeron 4.262.675 metros cúbicos de crudo, superando el récord previo de diciembre de 2025 (4.245.403 m3). Se trata de un hito que no se repetía desde 1999, cuando se había logrado una marca similar para un mes de enero.
La comparación interanual refleja la magnitud del salto: la producción creció 15,7% respecto a enero de 2025. Si se amplía la mirada, entre 2010 y 2022 el país no había logrado siquiera superar los tres millones de metros cúbicos en el primer mes del año, lo que evidencia el fuerte cambio de tendencia en el sector.
El Ministerio de Economía celebró el desempeño energético y detalló que la producción diaria alcanzó los 882,2 mil barriles, lo que representa un incremento interanual del 16,5%. El principal motor detrás de este crecimiento es Vaca Muerta, cuya producción se expandió 35,5% en comparación con el mismo período del año pasado.
Neuquén, donde se concentra la mayor parte del desarrollo no convencional, explicó casi el 70% del total nacional. En enero produjo 2.971.259 m3, con un crecimiento interanual del 32,37% y un nuevo récord mensual para la provincia.
El contraste con otras jurisdicciones es marcado. Chubut registró 587.163 m3, su peor enero en 25 años y una caída del 6,51% frente a 2025. Santa Cruz produjo 255.014 m3, un desplome del 21,5% y el nivel más bajo desde que existen registros comparables. Mendoza también mostró retroceso, con 240.586 m3 y una baja del 10,63% interanual. Río Negro fue la excepción relativa fuera de Neuquén, con 114.849 m3 y una mejora del 6,97%, aunque aún lejos de sus picos históricos de comienzos de siglo.
Mientras tanto, el tablero energético global se recalienta. La escalada del conflicto entre Irán e Israel y la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial— impulsaron el precio del Brent por encima de los 80 dólares, con proyecciones que no descartan un regreso a valores de tres dígitos si la crisis se prolonga.
Este contexto abre una ventana de oportunidad para los exportadores argentinos. Hasta hace pocos días, el crudo local se comercializaba en torno a los USD 70 por barril, por lo que una mejora en la cotización internacional podría fortalecer los ingresos de las productoras y acelerar inversiones en infraestructura y desarrollo, especialmente en Vaca Muerta.
Sin embargo, el escenario también tiene riesgos. El petróleo representa alrededor del 40% del precio final de los combustibles en el país. Si el barril continúa en alza, es probable que parte del incremento se traslade a los surtidores. Dado el peso del transporte en la estructura de costos de la economía, cualquier ajuste en nafta y gasoil impacta de manera indirecta sobre los precios de bienes y servicios, alimentando presiones inflacionarias.
Con información de Infobae.

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