El índice S&P Merval retrocedió un 3% y el indicador de JP Morgan alcanzó los 598 puntos, su máximo desde diciembre. La causa es la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que provocó una suba del 8% en el petróleo y caídas en Wall Street.
Las acciones y bonos argentinos reanudaron su camino negativo este martes, afectados por las amplias caídas bursátiles globales. La Bolsa porteña encadenó su quinta baja consecutiva y regresó a su nivel más bajo desde el 27 de octubre, mientras que el índice S&P Merval restó un 3% en pesos, hasta los 2.552.000 puntos.
En sintonía, los bonos soberanos en dólares, como los Bonares y Globales, cayeron un 2% en promedio. Por otra parte, el riesgo país de JP Morgan, que mide la brecha de tasas entre los bonos del Tesoro de los Estados Unidos y sus pares emergentes, avanzó 32 unidades para Argentina y se ubicó en los 598 puntos básicos, el registro más alto desde el 12 de diciembre.
La causa principal de este escenario es la escalada bélica en Oriente Medio, que sacude a todos los mercados y afecta el desempeño de los emergentes. Varias explosiones sacudieron Teherán y Beirut este martes, lo que generó una caída en los mercados financieros del mundo ante la perspectiva de una interrupción prolongada del suministro energético.
Como consecuencia directa del conflicto, el precio del crudo subió alrededor de un 8% este martes. La variedad Brent del Mar del Norte se ubicó cerca de los 84 dólares por barril, su precio máximo desde julio de 2024. Al mismo tiempo, los principales índices de Wall Street registraron una pérdida de hasta el 2%.
Detalles del conflicto
Una fuente cercana al plan de guerra de Israel dijo a la agencia Reuters que el objetivo de la campaña era derrocar a los gobernantes clericales de Irán y que no existía una fecha límite exacta para lograrlo. Sin embargo, el ejército israelí avanzaba en su lista de objetivos más rápido de lo previsto, con éxitos tempranos como la muerte de líderes iraníes y la eliminación de sus defensas.
La misma fuente añadió que Israel también aceleraba su campaña por temor a que Washington pudiera acordar con los líderes iraníes supervivientes una detención de las hostilidades antes de que se alcanzaran los objetivos israelíes.
La campaña estadounidense-israelí mató en su primer día al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Dentro de Irán, Israel atacó la sede de la cadena estatal IRIB en Teherán, mientras los residentes colapsaron las autopistas para huir de las ciudades.
Por su parte, Irán calificó la guerra como un ataque no provocado y respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra países árabes vecinos. Además, estranguló el tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial.
Desde el lunes, la guerra se extendió a El Líbano, donde aliados de Hezbolá de Irán dispararon contra Israel, que respondió con ataques aéreos. En paralelo, Estados Unidos ordenó al personal gubernamental no esencial y a sus familias que abandonaran Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Baréin, Irak y Jordania. Finalmente, las misiones diplomáticas estadounidenses en Arabia Saudí y Kuwait cerraron, después de que drones iraníes las alcanzaran. Con información de Infobae.








