Trump justificó el ataque a Irán: “Descubrimos un programa nuclear secreto y los destruimos”

El presidente de Estados Unidos aseguró que la Operación 'Furia Épica' se lanzó tras el hallazgo de un sitio clandestino de enriquecimiento de uranio. Mientras Washington reporta avances rápidos, el conflicto desata una crisis energética global y eleva el número de víctimas en la región.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló el lunes que la masiva ofensiva militar contra Irán se basó en informes de inteligencia que detectaron un programa secreto de enriquecimiento de uranio. En una entrevista con el New York Post, el mandatario afirmó que el hallazgo de una nueva instalación clandestina precipitó la decisión de iniciar la Operación “Furia Épica” tras el fracaso de las negociaciones en Ginebra.

La justificación de Trump fue contundente y buscó despejar las dudas sobre la ofensiva que mantiene en vilo al mundo. El presidente detalló que el sitio era desconocido para los inspectores internacionales y que su existencia demostraba la intención de Teherán de fabricar armamento atómico de manera subrepticia. “Querían fabricar un arma nuclear, así que los destruimos completamente”, sentenció.

Según el mandatario, la campaña militar avanza “mucho más rápido de lo previsto” y ya logró eliminar a 49 altos funcionarios del régimen, incluido el Líder Supremo, el ayatolá Ali Khamenei. Ante la posibilidad de una escalada, Trump se mostró firme y no descartó una intervención terrestre. “No tengo reparos respecto a las botas sobre el terreno… probablemente no las necesitemos, pero si fueran necesarias, las enviaremos”, advirtió.

Desde el Pentágono, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, reforzó la postura de la Casa Blanca y aseguró que Estados Unidos estableció una “superioridad aérea local” sobre Irán. El jefe de defensa prometió que la operación no se convertirá en un conflicto prolongado como los de Irak o Afganistán. “Sin reglas de enfrentamiento estúpidas, sin el atolladero de la construcción de naciones… luchamos para ganar y no desperdiciamos tiempo ni vidas”, afirmó Hegseth, quien estimó que la fase crítica podría durar entre cuatro y seis semanas.

A pesar de la confianza del gobierno, las encuestas internas muestran un bajo apoyo popular a la intervención. Un sondeo de Reuters/Ipsos indicó que solo un 27% de los estadounidenses aprueba la guerra, pero Trump desestimó las cifras. Sostuvo que su deber es proteger al mundo de “gente loca” con armas nucleares y sentenció: “No me importan las encuestas. Tengo que hacer lo correcto. Esto debería haberse hecho hace mucho tiempo”.

Mientras tanto, la respuesta de Irán y sus aliados generó un caos sistémico en la región. La empresa estatal QatarEnergy suspendió el lunes toda su producción de gas natural licuado (GNL) después de sufrir ataques con drones, lo que disparó los precios del gas en Europa un 40%. Al mismo tiempo, proyectiles iraníes impactaron en la refinería saudí de Ras Tanura y en varios petroleros que navegaban por el Mar de Omán.

El balance de víctimas se agrava con el correr de las horas. La Media Luna Roja iraní informó que al menos 555 personas murieron en su territorio, mientras que en Israel los ataques con misiles dejaron un saldo de 11 fallecidos. El Pentágono, por su parte, confirmó la muerte de un cuarto militar estadounidense y admitió que tres de sus aviones F-15E fueron derribados por error por las defensas antiaéreas de Kuwait.

Desde Teherán, el secretario de Seguridad Nacional, Alí Larijani, descartó cualquier negociación inmediata por el vacío de poder tras la muerte de Khamenei y advirtió que el país se prepara para una guerra de resistencia. En el plano diplomático, China denunció un retorno a la “ley de la selva”, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, se prepara para defender la ofensiva este martes ante el Congreso estadounidense. Con información de Infobae.

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