La creciente tensión en Medio Oriente volvió a sacudir con fuerza a los mercados financieros globales. El inicio de marzo estuvo marcado por un fuerte retroceso en las principales bolsas del mundo, en un contexto de renovada escalada bélica entre Estados Unidos e Irán que disparó los precios del petróleo y del gas, y generó una marcada búsqueda de activos considerados refugio, como el oro.
En Wall Street, los futuros de los principales índices operaban con caídas cercanas al 1% antes de la apertura, anticipando una rueda compleja para los inversores. El nerviosismo también se trasladó a Europa, donde las bolsas registraban descensos generalizados de entre 1,4% y 2,5%, en línea con el clima de incertidumbre que ya había golpeado horas antes a los mercados asiáticos. La aversión al riesgo se impuso rápidamente, dejando en rojo a la mayoría de los sectores.
El impacto más visible se dio en el índice paneuropeo STOXX 600, que retrocedía 1,8% hasta ubicarse en 622,35 puntos, su nivel más bajo desde mediados de febrero. El indicador venía de tocar máximos históricos días atrás, pero la nueva ofensiva militar en la región frenó en seco ese impulso. Prácticamente todos los sectores operaban con pérdidas, salvo aquellos directamente beneficiados por el encarecimiento de la energía o vinculados al complejo militar.
En este escenario, las compañías energéticas fueron la excepción. Las acciones de gigantes como Shell, BP y TotalEnergies registraban subas superiores al 5%, impulsadas por el salto en los precios del crudo, que llegaron a trepar hasta 13% tras la interrupción parcial del tránsito marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo. El índice sectorial de energía avanzaba 3,5%, desmarcándose claramente del resto del mercado.
La escalada se produce luego de los ataques del fin de semana en los que murió el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khamenei, lo que derivó en nuevos bombardeos y represalias con misiles en distintos puntos de la región. El temor a que el conflicto se amplíe y comprometa a otros países vecinos incrementó la volatilidad y llevó a muchos inversores a reducir posiciones en renta variable.
Los sectores más golpeados en Europa fueron los vinculados a viajes y ocio, con una caída de 4,4%. Las aerolíneas estuvieron entre las más afectadas, y Lufthansa llegó a desplomarse 11% tras anunciar la ampliación de la suspensión de vuelos hacia y desde destinos en Medio Oriente. La incertidumbre sobre la seguridad aérea y el posible encarecimiento del combustible golpea de lleno las perspectivas del sector.
Las entidades financieras tampoco escaparon al clima adverso. Las acciones bancarias retrocedían 3,6%, mientras que las aseguradoras cedían alrededor de 2%. En contraste, las compañías del sector defensa mostraban importantes avances. Firmas como BAE Systems, Rheinmetall, Saab y Leonardo subían entre 5% y 8%, ante la expectativa de un aumento en el gasto militar por parte de Estados Unidos y sus aliados si el conflicto se prolonga.
En Asia, la jornada también fue negativa. El Nikkei 225 de Japón llegó a caer más de 2% en las primeras operaciones y, aunque moderó el descenso, terminó con una baja de 1,5%. El Hang Seng de Hong Kong perdió 1,6%, mientras que el índice de Shanghái se mantuvo prácticamente estable. Taiwán, Singapur, Bangkok y Australia registraron retrocesos de entre 0,3% y 2,1%. En Corea del Sur no hubo operaciones por un feriado local.
En paralelo, los activos refugio mostraron un fuerte dinamismo. El oro subía 1,9% y cotizaba en 5.378,88 dólares por onza, tras haber alcanzado un máximo intradía de 5.393,28 dólares. El metal precioso se aproxima así a sus niveles récord de fines de enero. La plata también avanzaba 1,35%, mientras que otros metales como el cobre registraban leves incrementos.
Con información de Infobae.

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