El Roque González refuerza la restricción del uso de celulares: “Nuestros jóvenes tienen que aprender el autocontrol y el uso responsable”

La institución reforzó una medida que ya venía trabajando hace tres años. Los estudiantes deben depositar sus dispositivos en un gabinete con llave al iniciar la jornada. Aseguran que la aceptación de los padres es positiva y que los docentes notaron un aumento en la concentración.

Con el objetivo de fomentar un “uso responsable de los dispositivos móviles y recuperar la concentración en el aula”, el Instituto Roque González de Posadas reforzó una medida que ya venía trabajando hace tres años: los alumnos deben depositar sus teléfonos en gabinetes especiales al iniciar la jornada escolar. La rectora del nivel secundario de la institución, Gabriela Kagerer, explicó que la iniciativa cuenta con el apoyo de las familias y que los resultados ya se perciben tanto en el rendimiento académico como en la interacción social de los jóvenes.

Lejos de ser una prohibición repentina, Kagerer aclaró que la regulación es parte de un proceso conversado con la comunidad educativa. “Esto es algo que nosotros ya venimos trabajando hace más de 3 años dentro del instituto”, sostuvo, y agregó que se debatió en reuniones de padres y directamente con los estudiantes. La implementación de los gabinetes con llave dentro de cada aula comenzó el año pasado y, según la directiva, la aceptación “es positiva”.

Gabriela Kagerer, rectora nivel secundario del Instituto Roque González.

El impacto de la medida trascendió las paredes del colegio y llegó a la dinámica familiar. La rectora compartió la experiencia de una madre que se acercó para agradecerle por el cambio que notó en su hogar. “Nos dijo que estaba contenta porque su hija llega de la escuela, se sienta a almorzar, conversa con ellos, cosas que hace un tiempo no observaban”, relató Kagerer. Para la directiva, esta desconexión programada influye directamente en el desarrollo de los jóvenes, en la socialización y en la capacidad de “mirar al otro”.

Dentro del aula, los beneficios también son tangibles. Kagerer afirmó que los docentes “manifiestan que la concentración y el tiempo de atención dentro del aula se aumentó”. La rectora reconoció que la tecnología es una herramienta transversal que no se puede negar, pero insistió en la necesidad de aprender a gestionarla. “A nosotros nos pasa que estamos conversando, nos llega un mensaje y ya desviamos la mirada, así que nuestros jóvenes tienen que aprender justamente eso, al autocontrol y al uso responsable”, reflexionó.

El protocolo de actuación es claro y está contemplado en el reglamento interno. Cada mañana, cuando el preceptor toma asistencia, los estudiantes deben guardar su celular en el gabinete. Si un alumno no lo hace e interrumpe la clase, se le retiene el dispositivo y se le devuelve al final del día. En caso de reincidencia, la institución cita al tutor responsable para que sea él quien retire el teléfono. “La acción queda registrada”, advirtió Kagerer, ya que el seguimiento de la trayectoria de cada estudiante es parte de su formación.

Finalmente, la rectora destacó que el éxito de la iniciativa depende del compromiso de toda la comunidad. Sobre este punto, Kagerer envió un mensaje de agradecimiento a las familias y al personal del instituto: “Lo que se quiere hacer es que la gente tome conciencia. Esto no lo podemos hacer solos, se hace con el apoyo de los tutores, con la conciencia de nuestros estudiantes, con el compromiso de nuestros docentes, así que es un trabajo en conjunto y siempre en pos de la formación integral de nuestros jóvenes que son nuestro futuro”.

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